Le prometió llegar a Estados Unidos y trabajo, pero la abandonó en México
Una mujer denunció que el dueño de un restaurante en Cochabamba aseguró que iba a llevarla legalmente a EEUU y darle trabajo. Ella pidió prestados 20 mil dólares, pero perdió todo.
Ana —nombre cambiado para proteger su identidad— denunció que fue víctima de trata de personas por parte del dueño de un restaurante en Cochabamba, quien prometió llevarla a Estados Unidos para trabajar en una sucursal que supuestamente estaba abriendo. Para lograrlo, contrajo deudas, pero fue abandonada en México.
“Tenía problemas económicos; debía al banco y a varias personas. Por eso acepté prestarme dinero con intereses para poder llegar a Estados Unidos. Él me aseguró que mi ingreso sería legal, que no corría ningún riesgo y que allá tendría trabajo, porque estaba abriendo una sucursal del restaurante que tiene en Cochabamba. Lo perdí todo: el dinero, incluso a mi familia, y mis deudas crecieron”, relató ayer la mujer con tristeza, al recordar el viaje que —para ella— se convirtió en una pesadilla.
Hugo Iriarte, abogado de la víctima, informó que su cliente pidió prestado 20 mil dólares y se los entregó al hombre que prometió llevarla a Estados Unidos, cubriendo supuestamente los costos del viaje y sus honorarios. Ana contactó a esa persona porque familiares le contaron que él aseguraba llevar legalmente a gente a ese país. El primer encuentro ocurrió en julio de 2024, donde él le comunicó que estaba por abrir una sucursal de su restaurante en Estados Unidos y que trabajaría allí. Ante la necesidad, Ana aceptó la propuesta, solicitó el préstamo y confió en la palabra de esa persona, quien – según afirma – se presentó como un empresario exitoso con importantes contactos.
Tres meses después —según Iriarte— el hombre le entregó el pasaje. El 9 de octubre salieron de Santa Cruz hacia Lima y luego viajaron a México: primero a Cancún y después a Ciudad de México. No cumplió sus promesas. Debían hospedarse en habitaciones separadas, y el dinero entregado debía cubrir la estadía, la alimentación y el transporte. Sin embargo, la obligó a compartir habitación con él y, además, comenzó a pedirle más dinero, según la denuncia.
El abogado informó que su clienta insistió varias veces para ingresar a Estados Unidos, pero el hombre le pedía paciencia, alegando que esperaba la respuesta de sus contactos en Migración. Así transcurrió un mes. Ante sus reclamos, él la envió a Matamoros, en la frontera con Estados Unidos, con la promesa de que allí la esperarían abogados y asesores. Sin embargo, al llegar no encontró a nadie. En esa zona, fue asaltada. Iriarte agregó que este hombre le había ofrecido un ingreso legal por Tijuana, pero en realidad pretendía que cruzara por su cuenta, buscando “coyotes” en Texas.
Según la denuncia, el hombre abandonó a la mujer en una zona “marginal” de Ciudad de México, donde le indicó que debía trabajar como empleada doméstica. En ese lugar, personas desconocidas le quitaron sus documentos y le exigieron 8.000 dólares para devolvérselos.
El informe de flujo migratorio, emitido a requerimiento fiscal el 9 de julio de este año, confirma que tanto la víctima como el denunciado salieron de Bolivia el 9 de octubre de 2024. Él regresó el 19 de noviembre, mientras que ella volvió el 10 de diciembre.
Ana declaró que el hombre que se presentó como su futuro empleador la dejó en Ciudad de México con el argumento de que debía regresar a Cancún para recoger a otras personas que también llevaría a Estados Unidos. Sin embargo, nunca volvió y la abandonó en un lugar desconocido.
Finalmente, Ana logró comunicarse con sus familiares, quienes buscaron al empresario. A través de otra persona, gestionaron su retorno al país, aunque —según ella— antes de partir la amenazaron con “desaparecerla” si se atrevía a denunciar.
La denuncia fue presentada hace una semana. La Fiscalía Especializada en Delitos de Trata y Tráfico de Personas emitió una “citación para declaración del imputado”, que debía realizarse ayer en el edificio Abugoch. Sin embargo, según Iriarte, el sindicado presentó un certificado médico en el que afirma estar enfermo, por lo que no llegó al lugar. Se prevé que este actuado sea reprogramado. Por ahora, la investigación sigue en esa etapa, mientras la víctima exige justicia.