Policía va a juicio por muerte de Noelia; familia ve encubrimiento

Noelia Magali Villarroel, la joven víctima de feminicidio. CORTESÍA

Los parientes de la joven, que fue encontrada con un disparo en el pecho en abril de 2019, denuncian que desaparecieron pruebas, pero que hay las suficientes para declararlo culpable. 

A un año y cinco meses, inició este martes el juicio oral por la muerte de Noelia Magali Villarroel. La joven, de 20 años, fue encontrada con un disparo en el pecho en la casa de su pareja, el policía Wilmar Francisco G.O., la madrugada del 27 de abril de 2019. Los familiares de la víctima piden la pena máxima para el imputado porque consideran que existe los elementos suficientes para establecer que es autor del delito de feminicidio, pese a que habría intentado borrar evidencias durante el periodo investigativo. También exigen su baja definitiva de la institución policial.

Noelia había confesado a sus amistades que le tenía miedo a su novio, un policía que trabajaba en el penal de El Abra, porque era sumamente celoso y reaccionaba con violencia. No les contó a sus tíos, ni a su abuela, la mujer que la crio desde que ella tenía tres meses de vida, porque, según sus confidentes, “no quería que se preocupen” y confiaba que su pareja “iba a cambiar”.

La joven llevaba muy poco tiempo de noviazgo, como un mes, antes de irse a vivir con su pareja. Estuvieron conviviendo solo unas dos semanas hasta que un disparo acabó con su vida en la habitación del policía, en inmediaciones de Villa Pagador (Cochabamba). Noelia trabajaba en una discoteca y ahí conoció a Wilmar Francisco G.O., de 27 años. Una amiga la invitó a una parrillada en la casa del policía. Desde entonces, empezó a conocerlo y se hicieron enamorados.

EL CRIMEN Sobre el 27 de abril, el imputado manifestó que la discusión con la joven comenzó tras el consumo de bebidas alcohólicas. Él le habría dicho que recoja sus cosas y que se fuera de su casa y ella habría roto un vaso de cristal para cortarse las venas de las muñecas. Luego, Wilmar dijo que la calmó y que se durmieron, hasta que escuchó el disparo al promediar las 04:30.

Señaló que se sorprendió cuando vio a Noelia desangrándose luego de que ella misma se disparara, en el pecho. Sin embargo, esa versión resultó inverosímil para la Fiscalía y para los investigadores; además que hubo contradicciones en las declaraciones testificales.

La sobrina de Wilmar Francisco G.O., quien vivía en el mismo domicilio que la pareja, declaró que escuchó el disparo como a las 06:00. La pariente del imputado es considerada “testigo clave” porque habría escuchado el llanto y los gritos de la víctima.

De acuerdo con información de los familiares de Noelia, los peritos en balística establecieron que el arma fue disparada por un tercero. Además, que el orificio de entrada y salida no coincidiría con la versión del acusado. “Las armas tienen seguro y hay que destrabarlas para percutarlas. Noelia no tenía la fuerza suficiente para hacerlo y menos con la mano izquierda, pues ella no era zurda”, sostuvo uno de los parientes.

IRREGULARIDADES

Los familiares indicaron que en el celular de Noelia había conversación que demostraban la agresividad del policía. También sus amigos tienen charlas registradas donde les dice que le tiene miedo.

Una de las tías de la joven pidió que se realice el desdoblamiento del teléfono para probar que su sobrina era víctima de violencia psicológica y física. Se pidió a un investigador del Instituto Científico de la Universidad Policial (ICUP) que realice la pericia, pero ese proceso había sido hecho por un efectivo que estuvo asignado en la investigación el día que murió Noelia y presumen que favoreció a Wilmar Francisco G.O. porque los mensajes obtenidos por WhatsApp “no decían nada, solo sacaron lo que les convenía”. 

Denunció también que borraron la identidad internacional del equipo móvil (IMEI) y que perdieron toda la información. “No había mensajes, contactos, ni encendía el teléfono. El investigador dice que así lo recolectaron, pero como puede explicar que sacó los chats que sí les convenía, ahí si encendió el celular”.

Asimismo, indicó que el arma de fuego en cuestión fue manipulada puesto que habrían llevado la pistola con un cargador diferente. Cuando se percataron de eso, el encargado solo atinó a decir que “estaba limpiando las armas y que seguro se le mezclaron, pero eso debería haber estado en una bolsa cerrada”.

La familia de Noelia realizó peritajes por su cuenta para esclarecer este caso. Wilmar G.O. declaró que la joven rompió un vaso y se hirió en las muñecas, pero el perito de los familiares estableció que esas heridas se realizaron post muerte, es decir, que el imputado las habría provocado para simular el suicidio. 

Añadió que, desde un principio, se obstaculizó la averiguación de la verdad. El imputado se habría lavado las manos, en presencia de los policías, tras el levantamiento legal del cadáver de Noelia. El investigador asignado al caso, en su informe, dijo que el hombre salió con las manos húmedas y que los otros efectivos informaron que el principal sospechoso se aseaba las manos. Se cambió de ropa. 

En la prueba de guantelete, el acusado tenía restos de pólvora. En el abrigo que usó ese día también se encontró en niveles elevados, indicaron los familiares.

La tía de Noelia manifestó que el imputado contrató a un médico forense para desvirtuar las pruebas. Se trata del mismo profesional que diagnosticó y dio base a la hipótesis de la supuesta violación del bebé Alexander en La Paz. Tras ese caso, se conoció que no contaba con registro en el colegio de Medicina Forense.

Noelia era una joven alegre y quería ser chef, pero sus ojos se cerraron el 27 de abril de 2019. Ese día, ella iba a dirigirse al Valle Alto para festejarle su cumpleaños a su abuelo. Tenía sus actividades planificadas y la noche anterior había coordinado con sus tías y su abuela su llegada a la casa de campo. Una llamada les informó que la joven se encontrada en la Estación Policial Integral (EPI) Sur. Su tía se presentó en esa dependencia y le comunicaron que Noelia fue encontrada sin vida.