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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
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PANDEMIA

Adultos mayores, en estado de abandono y algunos salen a trabajar pese a riesgos

El municipio de Cochabamba atendió 35 casos, en los que las víctimas fueron personas de la tercera edad durante el confinamiento total, entre abril y mayo. La mayoría requería asistencia alimenticia, médica y ayuda en el cobro de bonos, además de asesoramiento en trámites.

 

Adultos mayores, en estado de abandono y algunos salen a trabajar pese a riesgos

“Agujas, lleváte, casera. ¿O quieres alfileres?”, ofreció una mujer, de unos 75 años, a otra que caminaba por el mercado La Pampa, en Cochabamba. La adulta mayor, que vestía una pollera larga y se cubría con una manta, se encontraba sentada sobre un aguayo, donde también acomodó sus productos a la venta, en su mayoría, elementos de costura.

Varias personas pasaron frente a ella, pero la mayoría no se detuvo. Iban de prisa con sus bolsas de mercado. Al igual que esta mujer hay otros adultos mayores que se han visto obligados a salir a las calles, tras que la mayoría de los municipios de Cochabamba ingresara en una cuarentena dinámica con circulación vehicular y mercados abiertos en horarios establecidos por cada Alcaldía, debido a su condición económica, situación de abandono u otros factores.

Muchas personas de la tercera edad fueron halladas en situación de abandono durante el confinamiento. Otros se han visto limitados para desarrollar sus actividades laborales y algunos requirieron asistencia para su alimentación, atención médica u realización de trámites debido a que la pandemia, por el brote del coronavirus, ha frenado su normal desenvolvimiento.

Fermín Puma, de 81 años, vive en la zona de El Abra, en Sacaba. Se dedicaba a la venta de helados en escuelas, pero dejó de hacerlo tras que las clases se suspendieran debido a los riesgos de contagio, desde marzo. No tiene otra fuente de ingresos económicos y pregunta con regularidad a sus vecinos y conocidos: ¿Cuándo van a volver a clases los niños?, pero nadie puede despejar su inquietud.

Sin embargo, la vida de Fermín cambió hace una semana, cuando un grupo de voluntarios, con ayuda del concejal de Sacaba Herlan Ramírez, le entregaran una vivienda “para que nunca más pase frío”. El adulto mayor vivía en una casa improvisada. Eran solo ladrillos puestos unos encima de otros y unos bolillos de madera sostenían unas calaminas viejas. El anciano cubría los orificios de los ladrillos con bolsas plásticas para evitar que el viento pase y le haga frío.

Ahora, cuenta con una habitación digna, que además está equipada. Tiene una cama, ropero, estante y baúl. También cuenta con productos de primera necesidad que constantemente le dejan los voluntarios y vecinos. Sin embargo, la propiedad que ocupa no tiene servicios básicos (agua, luz y alcantarillado). Fermín toma dos bidones pequeños y va a una casa casi en frente de la suya, donde le regalan agua para que se cocine y realice su aseo personal.

La pandemia ha expuesto a las personas de edad a un mayor riesgo de pobreza, discriminación y aislamiento. Están consideradas en la población de riesgo y ello continúa limitando incluso que realicen sus actividades básicas de abastecimiento de alimentos o medicamentos. Otros deben salir a las calles por su sustento diario.

DATOS Solo en el municipio de Cercado se atendieron 35 casos, entre abril y mayo, meses en los que estaba en vigencia la cuarentena total, informó el jefe del departamento del Adulto Mayor, Mauricio Osorio.  

Explicó que los casos fueron de atención integral, es decir, colaboraron en la compra de alimentos, el cobro de rentas y beneficios sociales, mediaron en conflictos de cobros y pagos de alquileres, y en algunos casos en la realización de trámites.

Apuntó que los adultos mayores, mayormente, se encontraban solos debido a que tienen hijos en el exterior. En esos casos, solicitaban la asistencia médica o alimenticia. Comentó que un hombre de la tercera edad debido a esa condición de abandono fue trasladado a un asilo de manera temporal para que reciba la atención necesaria.

Señaló que algunos ancianos eran “autosuficientes” y realizaban sus actividades sin dificultades antes de la pandemia, pero ahora porteros de edificios o vecinos les ayudan con la compra de alimentos o medicamentos, cuando tienen recursos económicos. En otros casos, los cercanos realizan una colecta para solidarizarse con la población vulnerable, pero también hay quienes están en situación de abandono total. 

Esa dependencia atendió 68 casos en tres meses, hasta marzo. En ese entonces, Osorio indicó que el 80% de las denuncias eran por violencia psicológica, el 15% era de atención integral y el 5% de agresiones físicas. Dijo que durante el confinamiento los casos de violencia física y psicológica redujeron y mayormente fueron casos de asistencia alimenticia y médica. Solo hubo una denuncia de violencia económica.

Acotó que los funcionarios verifican si los adultos mayores cuentan con familiares para que puedan cuidarlos en este período de emergencia sanitaria y los ayudan con su traslado. Solo aquellos en situación de abandono pueden ser conducidos a un asilo temporalmente.

POBLACIÓN Hay 1.099.785 personas mayores de 60 años en Bolivia. Esa cifra representa el 9% de la población total, de acuerdo con datos de la Fundación Jubileo para el 2020. Son considerados uno de los grupos de mayor riesgo frente al coronavirus.

Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, en sus áreas urbanas, son los que concentran a la mayor cantidad de la población. Alrededor del 50% de las muertes por la COVID-19 corresponde a mayores de 60 años debido a que, la mayoría, presenta complicaciones en su estado de salud por enfermedades de base.