Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 29 de junio de 2022
  • Actualizado 23:46

Dos mujeres y un triste final: las estrangularon, profanaron sus cuerpos y las dudas reinan

Valeria y Wilma fueron halladas muertas en 72 horas. La familia de la primera la enterró ayer y cree que su ex tuvo cómplices. El otro caso genera preguntas en torno a un pasaporte. Los acusados fueron enviados a San Pedro y Chonchocoro.
Los féretros de Valeria Mercado y Wilma Fernández, mujeres asesinadas. DICO SOLÍS Y APG
Los féretros de Valeria Mercado y Wilma Fernández, mujeres asesinadas. DICO SOLÍS Y APG
Dos mujeres y un triste final: las estrangularon, profanaron sus cuerpos y las dudas reinan

A Valeria Mercado (28 años) la encontraron muerta el jueves 31 de marzo en La Paz, adentro de una estructura metálica completamente sellada que simulaba ser una “lavadora”. Su cuerpo estaba en posición invertida. Su expareja y padre de su niño, José Luis A., fue aprehendido por el crimen.

A Wilma Fernández (39) la hallaron el sábado 2 de abril. Su cadáver yacía envuelto en una bolsa de yute, herméticamente cerrado con cinta, en una zona de difícil acceso de Chuspipata, camino a Coroico, Los Yungas. Hashiro Oliver H.C. fue presentado como el asesino confeso.

Las dos mujeres fueron estranguladas. Sus cuerpos resultaron profanados.

Valeria fue enterrada ayer en compañía de su familia y amigos, en el Cementerio General de Quillacollo (Cochabamba). Le dieron cristiana sepultura, en una suerte de acto necesario para hallar cierta paz, en medio de un calvario que se prolongó durante 25 días de búsqueda y angustia. A Wilma la acompañarán hoy a su última morada, en La Paz, luego de que la velaran todo el domingo.

Y aunque sus cuerpos ya descansan, las preguntas reinan.

La familia de Valeria está convencida de que José Luis A. no habría actuado solo y apunta a posibles cómplices que podrían haber colaborado en esconder el cadáver.

Ayer, en el momento de la despedida definitiva, preguntaron: “¿Acaso él era tan fuerte como para llevar esa caja y meterla en el agua?”. “¡Valeria no estás sola, cómplices, a la cárcel!”, exclamaron, en un grito desesperado.

La víctima, que vivía en Cochabamba, viajó a La Paz el 6 de marzo, persuadida por su expareja, para celebrar el cumpleaños del niño en común en el occidente. Allí, José Luis habría alquilado una casa para, presuntamente, alojarse juntos. Tres días después, la mujer dejó de comunicarse mediante llamadas con sus seres queridos. A partir de entonces, habría comenzado a enviar mensajes dudosos, desde las redes sociales, en los que se despedía. Nunca creyeron que fuera ella.

La Policía señala que la data de su fallecimiento es el 11 de marzo. El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, explicó que el crimen tuvo dolo, por las características en que el presunto agresor actuó, alquilando viviendas y fingiendo que tenía una lavadora, cuando dentro escondía los restos de la madre de su hijo.

A pesar de que la familia doliente de Valeria denuncia que existirían cómplices, Del Castillo entiende que el delito únicamente fue cometido por José Luis. De todos modos, aseguró que todas las personas que interactuaron con el sujeto, entre ellos, un cerrajero, son parte de la investigación.

DOLOR Y GRATITUD

En el mensaje final, los dolientes de Valeria recalcaron su pedido de justicia para que “los que abusaron de su fragilidad y le arrebataron la vida” sean condenados.

Agradecieron al Ministerio de Gobierno, al de Justicia, a la Defensoría del Pueblo, a la Policía, la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) y a todos los que acompañaron el caso.

SOSPECHAN DE MÁS IMPLICADOS

En honor a Wilma Fernández, la comunidad boliviana se citó ayer en la Plaza Elíptica de Madrid, España, desde donde exigió justicia por su muerte. En un gesto simbólico, los presentes soltaron globos blancos en su homenaje. Su madre, Juana Quispe, estuvo allí, en total silencio.

“Tiene que haber justicia Esto no puede quedar impune. Que se investigue a fondo. Ese asesino no es el único. No hay respeto, no hay dignidad, ¡basta!”, exclamó una de las personas.

“A Wilma no solo la ha matado una persona, sino que son más implicados. Esto se tiene que esclarecer. Tenemos que alzar la voz. Esto no puede quedar así”, pronunció un hombre.

De acuerdo con el ministro Del Castillo, el autor confeso del crimen de Wilma habría sido Hashiro Oliver H.C., de 27 años. La extinta había llegado de Londres, Inglaterra, hace casi un mes en compañía de su pareja, Álvaro. Debía efectuar trámites varios. No obstante, terminó sin vida, en una bolsa de yute, tras 12 días de desaparición.

La Policía apunta a que el presunto feminicida se habría movido por interés económico y que contó con ayuda en lo que respecta al traslado del cadáver hacia Los Yungas. Sin embargo, solo Hashiro ha sido aprehendido por la muerte.

De ahí las dudas de aquellos que conocieron a Wilma y ahora acompañan a su madre, en España.

EL PASAPORTE

Antes de que el cuerpo de la mujer (que se recibió como administradora de empresas) fuera hallado, el comandante general de la Policía, Jhonny Aguilera indicó, ante los medios de comunicación, que se indagaba en la posibilidad de que la desaparecida pudiera haber salido del país. Sin embargo, expresó que “los documentos estaban en la casa que ella habitaba”.

Además, en el programa televisivo Que no me pierda, los periodistas refirieron que la familia de Wilma, específicamente, su hermano Raúl, habría indicado que los documentos se encontraban en su habitación.

Luego, el 2 de abril, cuando Del Castillo confirmó el feminicidio, también aseveró que entre los 10 elementos hallados en la casa del supuesto agresor estaban el pasaporte y la documentación de Wilma, además de dólares, una gorra, chips de celular y otros objetos.

A Wilma la enterrarán hoy, en el Jardín Los Andes, en La Paz. Sus restos fueron velados ayer, en el salón Jazmín de la zona de Miraflores, de acuerdo con un reporte del canal estatal Bolivia TV.        

JURISPRUDENCIA

Una sentencia de avocación dictada el 31 de marzo por el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) con respecto a restricciones en la salida de criminales sentenciados a 30 años de prisión sienta jurisprudencia, en concordancia con la ministra de la Presidencia, María Nela Prada.

A partir de la sentencia, los antisociales ya no podrán dejar la cárcel ni ser beneficiados con detención domiciliaria por motivos médicos, si no fueron diagnosticados con una dolencia terminal (sin tratamiento curativo).

“Ningún juez puede liberar a un feminicida si es que no se comprueba no solo por un informe médico, sino que tiene que verificar a través del IDIF”, dijo Prada, citada por Erbol.

A LA CÁRCEL

Hashiro Oliver H.C. fue enviado al penal de San Pedro por el feminicidio de Wilma. Deberá pasar allí seis meses, mientras se continúe indagando en el caso. José Luis A., por su parte, fue enviado a la cárcel de Chonchocoro por el crimen de Valeria.