Móvil económico: médico visto como 'hijo' sería el asesino de Francisco y Consuelo

Alex A.R. es el presunto asesino de Francisco y Consuelo, los esposos victimados el pasado marzo./ NOÉ PORTUGAL
En 2013, Alex A.R. conoció a los esposos dedicados a la importación de perfumes, ganándose su confianza y siendo acogido en su hogar por un tiempo. Incluso lo presentaban como su hijo. El sospechoso enfrentaba una acumulación de deudas.

A cinco meses del asesinato de los esposos Francisco V.Z. (de 76 años) y María Consuelo J.Z. (70), Alex A.R. (42) fue imputado como el presunto autor del doble crimen. No solo desempeñaba el papel de médico de cabecera de la pareja, sino que también era considerado como un hijo; incluso le brindaron refugio en su hogar durante al menos dos años. Según la Policía, el móvil detrás del doble asesinato apunta al ámbito económico, ya que el sospechoso tenía deudas con varias personas. La Justicia determinó su detención preventiva, por un período de seis meses, en el penal de San Sebastián varones, mientras las investigaciones siguen su curso.

El 25 de marzo pasado, Francisco y Consuelo, una pareja dedicada a la importación de perfumes europeos, fueron hallados sin vida en su vivienda ubicada en la avenida Tadeo Haenke. Ambos perdieron la vida a causa de shock hipovolémico provocado por heridas punzocortantes: él presentaba 13 heridas, mientras que ella tenía 8. Desde ese momento, los efectivos policiales iniciaron una intensa búsqueda de pistas y evidencias. El cuchillo de cocina empleado en este trágico suceso ha sido recuperado, y se han llevado a cabo diversos trabajos como análisis de huellas, planimetría, fotografía forense y pericia de quimioluminiscencia, además de la revisión minuciosa de cámaras de seguridad, seguimiento de comunicaciones telefónicas, incautación de dispositivos móviles y rastreo de computadoras, así como la toma de testimonios de testigos clave.

El director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Cochabamba, Freddy Medinacelli, informó que se manejaban tres hipótesis en torno al caso. La primera sostenía que el autor podría ser alguien del círculo familiar cercano, la segunda relacionaba el crimen con grupos delictivos y la tercera apuntaba a una figura de confianza. Finalmente, fue esta última hipótesis la que ganó terreno a medida que surgían pruebas que encajaban. El asesino tenía un motivo: necesitaba dinero y conocía el lugar donde Francisco y Consuelo guardaban sus ahorros.

El jefe policial detalló que Alex A.R. arrastraba numerosas deudas. Había acumulado un atraso de un año y medio en el alquiler de su vivienda y su consultorio, debiendo 2.800 bolivianos cada mes. Además, mantenía deudas de 5.500 dólares con su expareja, 4.000 dólares con su hermano, 1.900 dólares con una empresa, 5.000 dólares con una trabajadora, 10.000 bolivianos con Francisco (+) y 1.000 dólares con Consuelo (+).

Alex A.R. afirmó a los investigadores que no había tenido contacto con las víctimas el día del crimen, sin embargo, el análisis del teléfono de Francisco reveló una conversación de 29 segundos durante la mañana del 24 de marzo. Alex había borrado su historial de llamadas y mensajes anteriores al 10 de abril y alegaba que estaba en su hogar en la fecha en cuestión. Para respaldar su coartada, involucró a su madre y a algunos pacientes.

“AMISTAD” DE 10 AÑOS

Alex A.R., médico de profesión desde 2006, entabló relación con Francisco y Consuelo en 2013 en el contexto de una feria de salud, llegando a ser su médico personal de confianza. En los primeros tres meses de atención médica, Alex compartió su situación de estar viviendo en hoteles, lo cual llevó a Consuelo, tras conversarlo con su esposo, a ofrecerle refugio en su hogar para evitar más gastos innecesarios en hospedaje. Esta cercanía evolucionó en una fuerte amistad, al punto que la pareja le otorgó una habitación y acceso al inmueble donde finalmente tuvo lugar el trágico suceso.

La relación entre Francisco, Consuelo y Alex fue tan íntima que llegaron a presentarlo a sus amistades como un hijo, incluyéndolo en sus eventos y haciendo parte de su vida. Hoy en día, este hombre se encuentra bajo la lupa como el principal sospechoso del crimen.

Anoche, mientras era presentado como el presunto perpetrador del doble asesinato, Alex A.R. afirmó: “Soy inocente. No he hecho nada de esto”. La Policía mantiene su convicción de su culpabilidad, pero en un proceso judicial se determinará esa situación. 

DÍA TRÁGICO

El sábado 25 de marzo, los cónyuges fueron descubiertos sin vida en su hogar por el hijo de Francisco, su tío y un amigo, enfrentándose a una escena aterradora. La inquietante situación se originó a partir de una llamada de una empleada, quien alertó al hijo de que su padre y madrastra no habían abierto la perfumería y no respondían a sus llamadas. A pesar de sus intentos de contactarlos, no obtuvo respuesta. Acudió al domicilio donde, al ver los automóviles de la pareja estacionados en el garaje y recibir ninguna respuesta tras reiterados llamados a la puerta, recurrió a una escalera para acceder a la propiedad, encontrándolos ya sin vida.

El interior de la casa presentaba desorden y cajas abiertas, aunque las puertas no mostraban señales de forzamiento. Según la declaración de la empleada de Francisco y Consuelo, la única persona a quien le habían confiado la llave de la casa era Alex A.R., ya que ni siquiera el hijo de Francisco poseía una copia.

Las familias de las víctimas están clamando por justicia y la máxima pena para el autor del doble asesinato. Francisco y Consuelo constituían un matrimonio sólido y un equipo ejemplar que había trabajado en la importación de perfumes durante años. Francisco, ingeniero agrónomo cliceño, contaba con el respaldo incondicional de su esposa, quien desempeñaba un papel crucial en su trabajo. Su círculo cercano los apreciaba profundamente, lo que hizo que el impacto de su asesinato fuera devastador. No conocían de enemistades o problemas que pudieran haber desencadenado un acto de venganza u otra circunstancia similar.