Michael, desde su secuestro: “Papi, por favor, ayúdame”
Juan Carlos A., el padre de Michael A., el joven de 27 años que fue secuestrado en Shinahota, Trópico de Cochabamba el 29 de abril y por cuya vida sus captores pedían un millón de dólares, escuchó pedidos desesperados de su hijo.
“Papi estoy bien, por favor háganle caso a lo que les están diciendo. Estoy asustado, pero estoy bien, colaboren en todo”, es el fragmento de una grabación que los captores de Michael hicieron escuchar al padre del joven en un segundo contacto telefónico.
Continuó: “No llamen (a la Policía), no alarguen este problema, no quiero. Tengo miedo, por favor. Más que todo, vos papi, por favor ayúdame”.
Michael insistió: “Papi, por favor ayúdame, estoy en el monte". Con esta prueba de que su hijo está con vida y está bien, los secuestradores presionaron al padre del joven para que consiga la suma millonaria exigida, a cambio de entregarlo con vida.
PRIMER CONTACTO En un primer contacto con Juan Carlos A., el secuestrador aseguró que no quería un “quilombo” con la Policía. En respuesta, el padre de Michael indicó que “no tiene plata” para pagar el rescate, tras lo cual el hombre le pide conseguir “por lo menos 400 mil o nada”.
SECUESTRO El joven, administrador de un centro de diversión nocturno de propiedad de sus padres, fue secuestrado la noche del sábado 29 de abril. Cinco criminales encapuchados se lo llevaron a la fuerza, tras interceptar a Michael, de 27 años, en un local. Eran aproximadamente las 19:30, cuando el grupo ingresó al sitio con armas de fuego y lo secuestró.
Luego de perpetrar el cometido, el clan se comunicó con Juan Carlos A., padre de la víctima, y le exigió un millón de dólares americanos a cambio de entregarlo con bien.
EN UN NOA, SIN PLACAS El viceministro de Régimen Interior, Johnny Aguilera, informó que los captores se llevaron a Michael en un vehículo tipo Noa sin placas, según el registro de cámaras de seguridad.
Tras el rapto, solo visto en películas, la Policía desplegó el 100% de los efectivos del Trópico de Cochabamba para dar con el paradero de los malhechores.
Inteligencia policial, cibercrimen, grupos especiales y a la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) son parte del equipo que lidera la búsqueda, según reportó la agencia de noticias ANF.