Opinión Bolivia Policiales

  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
  • Actualizado 17:26

Meses de sufrimiento y presunta negligencia: soldado accidentado lucha por recuperarse

Jhon Jairo cumplía con su servicio militar cuando el techo de la cocina colapsó sobre él, dejándolo gravemente herido. Hoy, no siente las piernas y, además, tiene escaras en el cuerpo.

Familiares del soldado Jhon Jairo Cuéllar y autoridades militares en puertas de una clínica en Cochabamba./ NOÉ PORTUGAL
Familiares del soldado Jhon Jairo Cuéllar y autoridades militares en puertas de una clínica en Cochabamba./ NOÉ PORTUGAL
Meses de sufrimiento y presunta negligencia: soldado accidentado lucha por recuperarse

"Paciencia, paciencia. Calma, calma". Esas fueron algunas de las palabras que Sofía y Mario, padres del soldado Jhon Jairo Cuéllar C., escucharon durante cuatro meses, desde que su hijo sufrió un accidente en el interior del Regimiento de Infantería 14 Florida, en San Matías, Santa Cruz.

Según sus familiares, el 19 de septiembre de 2024, Jhon Jairo se encontraba recogiendo comida cuando el techo de la cocina colapsó, dejándolo gravemente herido. El conscripto, de 19 años, había salido de su hogar en la zona de El Paso, Cochabamba, con la firme determinación de “servir a la patria”, y lleno de orgullo por hacerlo. Sin embargo, hoy se encuentra hospitalizado, mientras su familia denuncia que no recibió atención médica adecuada ni oportuna, lo que provocó que su estado de salud, en lugar de mejorar, se agravara.

Tras el accidente, el joven pasó por varios hospitales. Según sus familiares, el personal del Ejército lo trasladó inicialmente al Hospital Regional de Cáceres y luego al de Cuiabá, ambos en Brasil. El 30 de diciembre, debido al empeoramiento de su estado, fue dado de alta de ese centro de salud. Aparte de las lesiones causadas por el accidente, sus familiares refieren que, debido al largo tiempo en cama y a las altas temperaturas, se le formaron escaras en la nuca, la espalda y los glúteos, las cuales terminaron infectándose. Esta complicación fue avanzando, agravando aún más su situación.

El 16 de enero de este año, Jhon Jairo llegó a Cochabamba. Su familia relata que pasó por dos clínicas; en una de ellas, le presentaron una cotización elevada, que, según los cercanos al soldado, el Ejército consideró excesiva, por lo que decidieron buscar otra opción. Durante este tiempo, le realizaron tres curaciones, pero luego lo enviaron de vuelta a su hogar, donde sus padres no sabían qué medicinas administrarle ni cómo tratar las úlceras. Su madre le cambiaba los pañales y le compraba medicamentos paliativos, como paracetamol, ya que comenzó a presentar fiebre.

Desesperados, los familiares recurrieron a los medios de comunicación, ya que no obtenían respuestas efectivas del Ejército y no podían seguir presenciando el sufrimiento de Jhon Jairo. Finalmente, el joven fue trasladado ayer a una clínica privada en una ambulancia del Ejército, donde, según el abogado de la familia, Hugo Iriarte, los profesionales están realizando los estudios necesarios para tratar las úlceras y también evaluar la condición de su columna, ya que no siente movimiento en las piernas desde el accidente.

Al lugar también acudieron autoridades militares, como el comandante de la Séptima División y el excomandante del Regimiento de Infantería 14 Florida de San Matías. Iriarte informó que el Ejército se comprometió a cubrir la totalidad de los costos médicos después de haberse comunicado con la responsable de Derechos Humanos del Ministerio de Defensa, aunque hasta el cierre de esta edición, la institución no había emitido ningún pronunciamiento oficial.

Los padres de Jhon Jairo anhelan con que su hijo regrese a casa tal como lo despidieron rumbo a San Matías: caminando y con una sonrisa en el rostro.