El joven de 22 años fue castigado por escuchar música, usar celular y trabajar para un brasileño fuera de su comunidad. Ya libre, Johan Knelsen Friessen quiere casarse con una boliviana

Menonita enjauló a su hijo por desobedecer reglas de la colonia



Policías y fiscales tuvieron que intervenir en la colonia menonita de Bélice, en Santa Cruz, para liberar a un joven de 22 años que permanecía encerrado desde hace tres meses en una jaula de 1,80 por 1,50 metros, en castigo por escuchar música, usar un celular y trabajar fuera de la colonia para unos empresarios brasileños, actividades prohibidas para los menonitas.

Cabizbajo dentro de la jaula Johan Knelsen Friessen (22) confesó que quería ser liberado, pero estaba atemorizado por la reacción de su familia. Su madre daba alaridos y su padre golpeó a los policías e intentó impedir la liberación, sin éxito. Un agente tuvo que obligar al joven a salir de la jaula porque a pesar de estar abierta, Knelsen estaba paralizado por las amenazas de su padre. Esta era la segunda vez que liberaban al mismo joven. La primera vez fue 15 de julio de 2011.



QUIERE CASARSE Ya libre y vistiendo una ropa deportiva en lugar del consabido overol menonita, Knelsen se mostró agradecido y feliz ayer en la tarde, por la intervención de las autoridades bolivianas.

“Nunca más hablar como menona, yo querer hablar sólo castellano, trabajar con bolivianos y casarme con una boliviana”, expresó.

Contó que durante los tres meses de encierro tenía que hacer sus necesidades fisiológicas en botellas y en cajas dentro de la jaula, como un animal.

Por ningún motivo le permitían salir. Dependiendo del clima y en horarios específicos para evitar a los curiosos, el joven era llevado dentro de su jaula al patio de la casa para asolearse. Luego la prisión con ruedas volvía a su lugar, donde habían unas cortinas para mantenerlo oculto.

Su padre había decidido sancionarlo por un año y apenas llevaba tres meses y una semana adentro.

Ahora, el menonita se aloja en la casa de una misionera en la ciudad de Santa Cruz. Asegura que quiere trabajar y volver a su colonia dentro de un año, pero no para quedarse. “Volveré de paseo nomás”, dijo. Es mecánico y maneja equipos pesados, por lo que busca trabajo en ese rubro.

El fiscal Guillermo Claros, que encabezó el allanamiento a la vivienda de la víctima, distante a 50 kilómetros de Cotoca, informó ayer que imputarán al padre David Knelsen y al ministro de la comunidad, Jacobs Enns Thiessen, supuestamente el promotor de la sanción, por la comisión de delitos de privación de libertad, reducción a un estado análogo a la esclavitud y otros.

Durante el rescate del joven, las autoridades se enteraron que existe otra persona cautiva en otra colonia, por incumplir las reglas. Por ello, llevarán adelante nuevos operativos epara verificar la existencia de casos similares de tortura que se estarían aplicando a jóvenes en sus comunidades.

Según abogados bolivianos, las leyes nacionales son aplicables a todos los estantes y habitantes de este país, aunque pertenezcan a diferentes culturas, por lo tanto no se puede sancionar según usos, costumbres o preceptos de una colectividad, en este caso, menonita.