Justicia para Margarita: su feminicida es sentenciado

Imagen referencial de un detenido. ARCHIVO
La víctima, de 54 años, murió a manos de un joven que vivía en otra comunidad. La familia peregrinó por más de tres años por justicia.

Jaime B.G. es culpable del feminicidio de Margarita C.Y. El autor, de 24 años, cumplirá 30 años de cárcel, sin derecho a indulto, en el penal de Chonchocoro de La Paz por decisión del Tribunal No. 1 de Sentencia de Caranavi.

El fiscal departamental de La Paz, William Alave, informó ayer que el Ministerio Público demostró durante el juicio que Jaime B.G. es autor del feminicidio de Margarita, la mujer que murió asfixiada a sus 54 años en mayo de 2019.

“Durante la audiencia, la Fiscalía presentó todas las pruebas colectadas como la declaración informativa del esposo de la víctima, registro del lugar del hecho, informe de autopsia elaborado por el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) que determinó como causa de muerte asfixia por sofocación, además de presentar policontuciones, entre otros elementos. Asimismo, el acusado reconoció haber cometido el delito y estos elementos fueron valorados por los miembros del Tribunal, quienes determinaron la máxima sentencia para el autor”, manifestó Alave.

 El fiscal asignado al caso, Luis Alejandro Huanca, explicó que el esposo reportó el 29 de mayo de 2019 la desaparición de Margarita. Él trabajaba en otro municipio y cuando volvió no encontró a su esposa, además vio que las prendas de vestir de la desaparecida estaban intactas y no había ningún signo de violencia en su domicilio.

Se organizó, junto con vecinos, y buscó a Margarita por distintas zonas. El 5 de junio del mismo año recibió una nota anónima donde daban a conocer el hallazgo del cuerpo de una mujer en una comunidad cercana. Se dirigió al lugar y confirmó que se trataba de su esposa. Llamó a la Policía.

Los efectivos comenzaron las investigaciones y tomaron declaraciones testificales a varios vecinos. Uno de ellos, identificado como Jaime B.G., tenía una actitud sospechosa. Descubrieron que su caligrafía coincidía con la nota anónima y, por ese motivo, fue arrestado. El joven reconoció haber cometido el delito, pero no se sometió a procedimiento abreviado por lo que el proceso concluyó después de más de tres años.