Tenía 30 años y esperaba con ansías la llegada de su primer bebé

El arquitecto le puso nombre a su hija, pero no la verá crecer

Mayumi Luizaga, viuda, frente a la apacheta de Ariel Rodríguez. NOÉ PORTUGAL

“¿Cómo voy a decirle a mi hija que a su papá lo han matado?”, se preguntó Mayumi Luizaga, pareja del arquitecto Ariel Rodríguez Orellana, mientras lloraba frente a la apacheta que su suegra (madre del profesional) armó con adobes que encontró en la zona, donde hallaron los restos óseos del joven que estuvo siendo buscado durante 147 días, desde el 23 de octubre de 2020.

Ariel pudo no ser la única víctima mortal. Su asesino usó su teléfono y le pidió al esposo de su hermana que fuera por él a la casa donde al arquitecto le quitaron la vida. Se presume que el autor del crimen quería el “camino libre” y sentía que ellos eran una “amenaza” para sus planes.

Ariel y Mayumi, nacidos en Arani (municipio del Valle Alto de Cochabamba), tenían una relación de ocho años y se esforzaban a diario por salir adelante. La pareja, de 30 y 29 años, compartía como familia un momento especial puesto que esperaban con ansías la llegada de su primer bebé y el arquitecto ya tenía el nombre, a los casi cinco meses de embarazo, porque “estaba muy emocionado con la idea de ser papá”. 

Dos meses antes de su boda, Rodríguez desapareció y, desde entonces, Mayumi y los padres del arquitecto no descansaron en la búsqueda, y ahora exigen la pena máxima para los autores del crimen. Aquel viernes 23 de octubre, el joven salió de su casa ubicada en Pacata Baja, en su camioneta, e iba a reunirse con un supuesto cliente que estaba insistiéndole, desde días anteriores, para hablar de un proyecto, pero se presume que le “tendieron una trampa”. 

Mayumi, en su desesperación, rastreó el teléfono de su pareja y, a los tres días de la desaparición, llegó a una urbanización ubicada en Chacacollo, a la altura del kilómetro cinco de la avenida Villazón (camino a Sacaba). Golpeó las puertas de los vecinos, agarrando la fotografía de Ariel, preguntando si habían visto a su pareja. También les enseñó la foto de la camioneta para confirmar que estuvo en esa zona, pero nadie sabía de él ni de su motorizado.

Algunos policías le decían que probablemente al arquitecto le robaron su celular y que lo botaron en esa zona, donde ella estaba buscándolo. Otros llegaron a decirle que su pareja seguramente se fue con otra mujer y que en un tiempo más sabría de él. 

Sin embargo, los restos de Rodríguez fueron hallados casi cinco meses después en la misma zona que recorrió la joven a los tres días de la desaparición. Solo hubo una casa que no respondió a sus llamados cuando visitaba esa urbanización y era la misma donde habrían asesinado al padre de su hija.

A los 42 días de la desaparición del arquitecto, dos hombres fueron detenidos como sospechosos. Se trata de Edwin C.B., de 31 años, quien era excuñado de Rodríguez y es el principal sospechoso del crimen. Él planeó, junto a Lucio A.M. (22) y otros cómplices, el asesinato por “venganza”. Ariel, único hijo varón y menor de tres hermanos, solo quiso proteger a su hermana de un potencial feminicida, pero encontró la muerte.

Rodríguez, al igual que su familia, no aceptó esa relación porque supieron que Edwin entró a la cárcel por intentar matar a la madre de sus dos hijos. Todo comenzó cuando la hermana del arquitecto, que tenía dos hijos, se alejó de su esposo  e inició una relación amorosa con el ahora principal sospechoso de la muerte de su hermano.

Ella decidió recuperar su matrimonio después de casi un año. Al poco tiempo, su familia se enteró que ella estaba embarazada y dijo que era de su esposo. Sin embargo, la mujer reveló, después de la desaparición de su hermano, que el padre de su último hijo es Edwin.

Cuando su expareja fue vinculada a la investigación, ella aseguró que “él era bueno e incapaz de hacerle algo malo a su hermano”. Por el testimonio del primo del imputado, se conoció que Edwin le tenía rencor a Ariel y había prometido vengarse e incluso aseguró que “lo mataría”.

EL ESPOSO DE SU HERMANA SORTEA LA MUERTE Desde el celular del arquitecto, le escribieron al esposo de su hermana pidiéndole que se dirija a la casa ubicada en una urbanización de Chacacollo, donde Rodríguez habría sido asesinado el 23 de octubre de 2020, de acuerdo con información de allegados al proceso investigativo. Los mensajes fueron insistentes hasta aproximadamente las 21:00, pero él decidió ignorarlos. Al día siguiente, le enviaron unos textos más, pero tampoco hizo caso. No reportó esa situación a la familia sino hasta unos días después y su equipo fue solicitado por los investigadores.

Son varias las hipótesis que se manejan en el caso. El asesino pudo usar a Ariel para conseguir que el esposo de la hermana llegue a esa casa para dañarlo o acabar con su vida. Su intención pudo ser matarlos a ambos para tener el “camino libre con la hermana” o asesinar a Ariel por “venganza” y apropiarse de su camioneta plateada con placa de control 4679-AGS, misma que aún no fue hallada.

Un “pacto de silencio” y el misterio rodearon la desaparición del arquitecto Rodríguez. El 19 de marzo, también un viernes, la policía encontró los restos óseos calcinados del joven profesional en cinco puntos dentro de un perímetro de unos 150 metros, en la zona de Chacacollo, informó el abogado de la familia de la víctima, Rolando Ramos. 

Cinco personas son implicadas en su muerte: Edwin C.B, su excuñado; Lucio A.M., Cristian Q.O., Brayan Q.B. y Erika Beatriz V.G. La hermana de Erika también está siendo investigada.

El caso de Ariel le costó el cargo a un director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC). Una policía asignada a la investigación también fue removida y otros dos siguieron el caso, a quienes los familiares agradecen porque consideran que desde que tomaron el proceso hubo avances significativos.

Al menos seis personas más reportadas como desaparecidas fueron encontradas sin vida en Cochabamba, entre 2020 y lo que va del 2021. Betsabé Mara Alacia fue asesinada por su enamorado, quien era policía y fue dado de baja tras confesar su autoría, en agosto del año pasado.

En enero de este año, Jorge Luis Trujillo Blas, fue asesinado en Ivirgarzama por un amigo y otro hombre más. Por dinero, le habrían quitado la vida y arrojado a un río. Sus victimarios fueron condenados.

Mónica Olmos H., Nayeli Lizarazu A., Beatriz García U. y Margarita Maldonado R., de entre 19 y 29 años, fueron encontradas enterradas en fosas de Tres Arroyos, en el municipio de Villa Tunari, entre el 10 de febrero y el 1 de marzo de este año. Todas estaban desaparecidas desde distintas fechas; el caso más antiguo es de agosto de 2017. Por sus muertes, hay un sentenciado y dos con detención preventiva. 

Esfuerzo 

Ariel Rodríguez era un joven alegre, atento y decidido. Inauguró su constructora al poco tiempo de graduarse de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Simón. Sus padres no aceptan su muerte; era el que estaba más pendiente de ellos y solía visitarlos seguido, en Arani.