Dolorosa despedida de Tanya en Chulumani; su feminicida ya cumple condena en Chonchocoro
En medio de una multitud con globos blancos, despidieron ayer a Tanya Rosy, la adolescente de 13 años víctima de violencia sexual y feminicidio, en el Cementerio General de Chulumani, mientras el autor confeso, Brayan Prudencio Mollo Viracocha, ya se encuentra en el penal de Chonchocoro, La Paz, donde pasará los próximos 30 años.
Brayan, de 25 años, admitió su responsabilidad y aceptó un juicio abreviado, tras el cual un Juzgado de Chulumani emitió ayer, muy temprano, la sentencia condenatoria sin derecho a indulto y se procedió a su traslado.
El sábado 15 de noviembre, Tanya salió de su casa. Horas antes, había pedido a su madre 40 bolivianos para comprar materiales para un trabajo y planeaba ir a Chulumani desde Ocabaya al día siguiente. Sin embargo, por circunstancias desconocidas, la menor de edad salió esa noche de su hogar sin que sus padres lo notaran.
Una cámara de vigilancia registró a Tanya a las 02:35 de esa madrugada, levantando la mano para detener una camioneta cerca de la plaza San Martín de Chulumani. Se acercó a la ventana, habló brevemente con el conductor —presuntamente para preguntar hacia dónde iba y si podía llevarla a su casa en Ocobaya— y subió al vehículo. Desde entonces, la búsqueda se centró en identificar ese vehículo, clave para localizar su paradero.
Tres días después, el martes 18 de noviembre, hallaron el vehículo, que estaba sin placa. Poco después, Brayan Prudencio Mollo se presentó en la Policía y confesó el hecho. La población, indignada, quemó la movilidad y acompañó en caravana a la Policía mientras conducía al autor hacia el lugar donde había arrojado el cuerpo de la víctima dentro de un yute en un barranco de la comunidad de Arrozal.
El autor fue agredido en un intento de linchamiento, pero luego fue entregado a la Policía y ayer fue sentenciado. La despedida de Tanya fue emotiva, con la participación de pobladores que exigieron a las autoridades seguridad.