Dan 10 años de cárcel a traficante de un joven boliviano al que explotó en México

En 2013, un joven nacido en Tarata, Cochabamba, fue víctima de una red de traficantes de personas con fines de explotación laboral que operaban a través de una agencia de viaje que ofrecía visas y traslados hasta México y Estados Unidos. Tras cuatro años de investigaciones y procesos penales, una de las principales responsables de la red fue sentenciada a 10 años de cárcel, confirmó el fiscal departamental Óscar Vera.

El juicio oral concluyó la noche del lunes 2 de octubre. “El Ministerio Público ha logrado una sentencia condenatoria de 10 años de presidio en el penal de San Sebastián Mujeres”, dijo la autoridad.

La mujer que se sentó en el banquillo de los acusados fue identificada como María Antonieta Arancibia. Ella y su esposo, Freddy Raúl Aguirre, fueron señalados como los traficantes de personas. El hombre se dio a la fuga hace tiempo, pero ya fue declarado en rebeldía y lo juzgaron.

De acuerdo a la acusación presentada por la Fiscalía, el caso de trata y tráfico ocurrió en 2013. Gabriel R.P., un joven tarateño acudió a la agencia de viajes para hallar una alternativa de ingreso a Estados Unidos. La pareja le exigió 14.000 dólares para llevarlo de manera ilegal. El joven pagó la suma, pero denunció que no cumplieron el acuerdo. Lo llevaron solo hasta México, donde lo mantuvieron cautivo.

El joven huyó e intentó cruzar la frontera por sus medios, pero Migración lo deportó y estuvo preso en México. Al salir de la cárcel, Gabriel fue entregado nuevamente a la misma red de traficantes que pretendió esclavizarlo laboralmente. El joven logró huir de los coyotes y ponerse en contacto con autoridades diplomáticas bolivianas que lo rescataron. La pareja juzgada tiene antecedentes policiales por varios delitos y el varón es buscado.