Francisco y Consuelo: hijo y médico, absueltos y el caso sigue en impunidad
El 25 de marzo de 2023, Francisco Velasco S., de 76 años, y su esposa, María Consuelo Jordán Z., de 70, fueron asesinados a puñaladas en su domicilio de la avenida Tadeo Haenke. El juicio contra los dos únicos acusados – el hijo de Francisco, Luis Javier V.D., y el médico de las víctimas, Alex A.R. – terminó en absolución. La justicia los liberó al considerar que “la prueba aportada no era suficiente” para condenarlos, y el caso no involucra a otras personas como investigadas. Así, el doble asesinato que estremeció a Cochabamba continúa en impunidad.
Marcos Quiroga, abogado de Luis Javier V. (43) y Alex A. (45), manifestó: “Se determinó la absolución de mis clientes de toda pena y culpa, declarándolos inocentes de este hecho (…). Ambos están en libertad”. El caso ocurrió hace casi tres años, cuando los esposos, dedicados a importar perfumes europeos, fueron asesinados en su domicilio. Francisco sufrió al menos 13 heridas punzocortantes, incluida una en el corazón; Consuelo recibió ocho, una de ellas en el cuello. La puerta de su vivienda no mostraba signos de violencia, lo que hizo sospechar que los responsables formaban parte de su entorno cercano.
La atención de la investigación se centró en dos personas, con un posible móvil económico: Luis Javier V., hijo de Francisco, y Alex A., médico de los esposos. Según Quiroga, el hijo permaneció en la cárcel de El Abra más de un año y medio, desde marzo de 2024, mientras que el médico estuvo detenido al menos ocho meses a partir de agosto de 2023, y finalizó su etapa con detención domiciliaria. Sobre este último, el abogado explicó que en un momento se emitió una resolución de sobreseimiento, pero el fiscal departamental la revocó y la investigación continuó hasta el juicio, el que fue absuelto.
Consultado sobre las pruebas presentadas contra sus clientes durante el juicio, el abogado afirmó que existieron “omisiones”. Puso como ejemplo que no se probó que el hijo, Luis Javier, se encontrara en el inmueble donde ocurrió el hecho, ya que la pericia únicamente lo ubica en el área geográfica y, según su defensa, en condición de tránsito. Asimismo, sostuvo que no se demostró que haya provocado las lesiones en las víctimas, ni que tuviera dominio funcional del hecho, ni que instigara a terceros. Tampoco se acreditó que contara con llaves del inmueble.
En la misma línea, el informe Sentencia 60/2025 señala respecto al médico que no se probó que haya suministrado fentanilo u otra sustancia a las víctimas, ni que la hubiera proporcionado a terceros con el propósito de cometer el crimen. Tampoco se acreditó que tuviera llaves del inmueble ni que las hubiera entregado al hijo. Asimismo, no se demostró su participación intelectual ni material en el hecho.
También que la geolocalización de su celular lo ubica en el área próxima al inmueble, pero no en su interior. Además, una pericia estableció que las manchas de sangre y las células epiteliales halladas en las uñas de las víctimas no corresponden a su perfil genético. En su caso, se conoció que mantuvo contacto telefónico con Francisco y, según su defensa, fue la víctima quien lo llamó un día antes del crimen.
Sobre el móvil, el abogado señaló que durante el juicio se mencionó un posible motivo económico, extremo que, según dijo, queda desvirtuado porque en el allanamiento al inmueble de los esposos se encontró dinero. De acuerdo con el informe, se hallaron 50 mil dólares y más de 14 mil bolivianos.
Algunos familiares de las víctimas declararon que la relación entre Francisco y Luis Javier no era cercana y que el hijo había contraído deudas con ciudadanos extranjeros, de nacionalidad colombiana, bajo la modalidad conocida como “gota a gota”. Indicaron además que recibía amenazas, incluso poniendo en riesgo a su padre, quien en varias ocasiones habría cancelado esas obligaciones.
Por su parte, en una entrevista anterior, Alejandro Prieto, abogado de la hermana de Francisco, afirmó que existían pruebas suficientes contra ambos acusados, destacando entre ellas las pericias a los teléfonos de los sindicados y de las víctimas, así como los registros de geolocalización. En aquella oportunidad, manifestó que Luis Javier, al principio, relató con detalle todo lo que hizo el día en que su padre y su madrastra fueron asesinados. Lo sospechoso era que recordaba con precisión las horas, los lugares e incluso mostró fotos, lo que llevó a presumir que tenía una “coartada armada”.
Sobre Alex, señaló que el médico aseguró no haber tenido contacto con las víctimas y afirmó que no salió de su vivienda el día del crimen, pero “la pericia de su celular demostró lo contrario: sí se comunicó con Francisco, sí salió de su casa y además borró mensajes, mientras que en el teléfono de Francisco quedó registrada la comunicación”.
Este medio intentó contactar al abogado para conocer su postura y saber si plantearán algún recurso tras la decisión del juicio; sin embargo, no se obtuvo respuesta hasta el cierre de esta edición.
Por otra parte, Quiroga manifestó que aún está abierto el plazo para presentar apelación, un recurso que pueden ejercer los acusadores y querellantes para revisar la sentencia. Por su parte, expresó que sus clientes están satisfechos con el fallo.
En cuanto a la investigación, lamentó que se haya concentrado únicamente en dos personas y cuestionó que no se hayan tomado declaraciones a otros, incluidos los inquilinos de los esposos y otras personas. Además, señaló que la Policía habría arrestado entre 10 y 15 ciudadanos colombianos, pero que no se conocen sus nombres ni teléfonos, y que no se realizaron otras diligencias que permitieran esclarecer los hechos y dar con “los verdaderos autores del doble asesinato”.
25 DE MARZO: EL HALLAZGO
Luis Javier ingresó al inmueble por la pared y encontró a su padre y a su madrastra sin vida. Declaró que ese día, el 25 de marzo de 2023, salió a abrir su negocio a las 09:30. Después del mediodía recibió una llamada de la empleada de sus padres, quien le preguntó por ellos, ya que no habían ido a abrir la perfumería. Les envió mensajes y los llamó, pero no obtuvo respuesta. Luego buscó a familiares y conocidos, sin que nadie tuviera información.
Posteriormente llamó a un primo y le contó que sus padres no respondían, por lo que acordaron encontrarse en el inmueble de la Tadeo Haenke a las 16:00. El primo llegó acompañado de un amigo. Luis Javier utilizó una escalera para trepar la pared, ingresó al domicilio y después abrió la puerta a los otros dos, encontrando los cuerpos en el dormitorio. La data de muerte de los esposos fue establecida entre 12 y 14 horas antes de la autopsia, es decir, entre las 06:00 y las 08:00 de la mañana de ese mismo día.
La investigación se inició con la citación a declarar de familiares y empleados. En octubre del año pasado se instaló el juicio, en el que el Tribunal de Sentencia No. 1 declaró el 5 de diciembre “libres de pena y culpa” a los dos acusados, emitiendo una sentencia absolutoria con el voto disidente de uno de los jueces.
El crimen permanece sin resolverse: no hay culpables ni otros sospechosos bajo investigación, lo que deja el hecho en la impunidad.