Caen dos presuntos autores del feminicidio de colegiala
Dos varones de 16 y 17 años fueron arrestados como posibles autores del feminicidio de Nilvia Rodríguez Sejas, una colegiala que estaba desaparecida y cuyo cadáver fue encontrado en una bóveda del sistema de alcantarillado en Totora, el 7 de octubre. El fiscal departamental, Ever Veizaga, dijo que la versión de otra estudiante derivó en ambos arrestos.
Policías de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) arrestaron a los dos adolescentes de 16 y 17 años con fines investigativos. El director de la FELCV de Cochabamba, Alfredo Castedo, dijo que, en una primera hipótesis, se prevé que los dos varones redujeron a Nilvia en la misma bóveda de alcantarillado; sumergieron su cabeza en las aguas para dominarla, mientras la vejaban, y la ahogaron. Nilvia Rodríguez era de la localidad de Rodeo Chico y estudiaba en el colegio José Carrasco. La menor “desapareció” tras la salida en grupo y, el 7 de octubre, un trabajador de una empresa contratada por la Alcaldía de Totora para efectuar labores de mantenimiento en la red de alcantarillado, descubrió los restos de la colegiala en avanzado estado de descomposición, en el interior de una bóveda de la calle Santa Cruz.
El fiscal departamental Ever Veizaga sostuvo ayer “se ha logrado identificar a dos personas sospechosas del ilícito”. La autoridad dijo que el testimonio de la adolescente que estuvo con el grupo fue determinante. “Esta menor dijo que estaba con ellos y la adolescente víctima del caso y que los dejó juntos en el lugar en que se produjo el hecho de sangre”. Dos de los sospechosos fueron trasladados a la FELCV de Punata porque vecinos de Totora pretendían lincharlos. “Los fiscales ya valoran las pruebas en su contra para definir si se los aprehende e imputa”, dijo. El caso es investigado como feminicidio porque se adecúa al inciso 7 del artículo 252 bis del código Penal, referido a la intencionalidad de matar a la víctima para asegurar u ocultar el vejamen sexual previo.
Dato
El feminicidio no íntimo puede ser cometido por un desconocido, no solo por alguien del entorno de la víctima.