El cruceño recibió un balazo en la cabeza de los delincuentes y murió en su intento de impedir que se concrete el robo a los pasajeros

Boliviano muere en violento asalto a bus en Argentina



Clemente Beltrán Ballesteros (38), un boliviano que vivía en Santa Cruz murió el pasado lunes en un vioLento atraco perpetrado a un bus de turismo en Argentina.

Las autoridades del vecino país no dieron a conocer el nombre de la víctima. Se conoce que el cruceño perdió la vida cuando encabezó la “resistencia” de los pasajeros del bus y los delincuentes le dispararon en la cabeza.

Media hora de terror vivieron los choferes y los 63 pasajeros de un tour de compras que transitaba por la ruta nacional 34, cuando en la madrugada del lunes fueron abordados por un grupo comando que los asaltó.

El viaje se había desarrollado sin inconvenientes desde el Gran Buenos Aires hacia el norte argentino.

Habían cenado en un parador de Pinto y estaban pasando la balanza, al norte de La Banda, cuando aparecieron unos vehículos que intentaban hacer detener la marcha del ómnibus de la empresa Transtour.

ATAQUE AL BUS Eran entre las 3.30 y 3.45 del lunes. El chofer, Miguel Ángel Cuevas (hijo), de 26 años, sospechaba que los querían asaltar.

Dos disparos en el parabrisas y un tercero en la ventanilla de la parte superior del micro, lo convencieron que los maleantes estaban dispuestos a todo. Por eso paró.

Los pasajeros se despertaron y las mujeres instaron a los hombres a impedir que se consumara el atraco.

El boliviano decidió encabezar la intención de frenar a los asaltantes, pero recibió el balazo delante de los viajeros. Quienes lo seguían, Justo Mamaní y Eduardo Condorí (35 y 36 años), ambos con residencia en Jujuy, también fueron baleados.

Uno recibió un tiro en el muslo y el otro dos, en la espalda y el abdomen.

Los dos permanecían internados en el Hospital Regional.

Pero no fueron los únicos damnificados, porque casi otra decena de viajeros fue golpeada con las culatas de armas de fuego, principalmente en la cabeza para evitar cualquier otro atisbo de resistencia a ser asaltados.

Los maleantes golpearon a los viajeros para “imponer orden”, luego de lo cual se apoderaron del dinero que llevaban todos ellos, además de apoderarse de carteras y los teléfonos celulares.

La pesadilla finalizó en el kilómetro 762, a la altura de Huyamampa, donde los delincuentes descendieron del micro y huyeron en los vehículos de apoyo.