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  • Diario Digital | jueves, 04 de junio de 2026
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Lo acusaron de violar a una menor, pasó 9 años preso y quiso acabar con su vida; era inocente

Se trata de Richard Mamani, quien fue sentenciado en 2016 por un delito que nunca cometió. Se refugió en la carpintería y en la ayuda del padre Miguel, del penal de Morros Blancos.
Richard Mamani, acusado de una violación que no cometió. PLAY NOTICIAS
Richard Mamani, acusado de una violación que no cometió. PLAY NOTICIAS
Lo acusaron de violar a una menor, pasó 9 años preso y quiso acabar con su vida; era inocente

Richard Mamani era inocente, pero la Justicia lo culpó por un crimen que no cometió. Tras ser víctima de una falsa denuncia, en 2016, por la violación de una menor de 12 años, fue condenado a 20 años de prisión.

Lo incriminaron por un hecho que tuvo lugar en una comunidad de Chuquisaca. Cumplió nueve años de la pena en la cárcel de Morros Blancos, en Tarija. Entonces, él solo tenía 19.

Ahora, con 28, las investigaciones revelaron que, en verdad, pagó parte de un castigo que no cometió. Lo dejaron libre. Se siente impotente porque perdió casi una década de vida, prácticamente toda su juventud, entre rejas. Es por eso que reclama: “Ahora, mi juventud, ¿quién me la devuelve?. Estar aquí nueve años injustamente fue muy doloroso para mí y para mi familia. Llegué aquí a mis 19 años, y ahora estoy recuperando mi libertad después de estar nueve años aquí”, contó Richard, sin poder ocultar su dolor, reflejado en lágrimas.

Molesto con la Justicia por la forma en que procedió con su caso, Richard pidió que actúe conforme a la ley y procese al verdadero culpable: el cuñado de la víctima.

“Hasta el momento, él ha estado tranquilo en la calle y yo acá, injustamente (...), No le deseo esto a nadie”.

SE REFUGIÓ EN LA CARPINTERÍA Y UN CURA

Richard intentó distraer su mente en prisión. Todo le sirvió para no pensar en el fuerte deseo de terminar con su vida. 

Aprendió el arte de la carpintería. Y también contó con la empatía y el apoyo moral del padre Miguel, el párroco del penal de Morros Blancos al que Richard no se cansa de agradecer.

“Gracias al padre Miguel. Él siempre ha estado apoyándome. Tenía ganas de matarme durante los primeros años, pero gracias al padre Miguel pude aguantar”. 

"NUEVE AÑOS SON NUEVE AÑOS"

Richard, pese a haber recobrado su libertad, lamenta el tiempo perdido, sobre todo porque antes de ser apresado tenía muchos planes de vida. Incluso perfilaba edificar su propio techo.

"Nueve años son nueve años perdidos de mi juventud. Primero era construir mi casita. Ya tenía mi lotecito, todo. Llegando aquí perdi todo", confesó, en entrevista con Bolivisión.