Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 23 de enero de 2022
  • Actualizado 13:52

Por la silla presidencial y la paz para Bolivia

La expresidenta Jeanine Áñez en su discurso tras su posesión.     APG
La expresidenta Jeanine Áñez en su discurso tras su posesión. APG
Por la silla presidencial y la paz para Bolivia

El 12 de noviembre, cuando Evo ya estaba fuera del país, el siguiente paso era hablar sobre la sucesión ante el vacío de poder.

La CEB reveló que el MAS estuvo de acuerdo con la sucesión que se pactó, pero luego no cumplió. Dijo que Salvatierra y senadores del partido oficialista debían estar en la posesión de Áñez e incluso invitaron a las instituciones facilitadoras a la sesión, pero ella no asistió arguyendo que corría riesgo su vida. 

Previo a esto, se escuchó las diferentes posturas de los presentes y, en un primer momento, el MAS, planteó la posibilidad de que todos los asambleístas puedan presentarse como candidatos a Presidente tras realizar las consultas respectivas en forma telefónica con líderes de su partido.

En ese escenario, de acuerdo al relato de la Iglesia, “poco a poco” se abrió el camino constitucional para la elección de la segunda vicepresidenta del Senado, en base a la declaración constitucional del año 2001, 003/2001, que determina que no puede haber vacío de poder, sino que cuando sucede, como era el caso, la sucesión constitucional se realiza ipso facto e, incluso, se deben ahorrar los formalismos.

“En ningún momento el grupo de diálogo tomó las decisiones, sino que, llegó a consenso unánime respecto a la sucesión constitucional de la senadora Jeanine Áñez y los representantes de los partidos, comunicaron esta posible solución a la Asamblea Plurinacional”, enfatiza el comunicado oficial.

La versión de Teresa Morales, es diferente. En su declaración en la Fiscalía por el caso denominado “golpe de Estado”, dijo que hubo sedición, conspiración y terrorismo.

El fiscal Harold Jarandilla, en base a la declaración de la exautoridad, dijo que Quiroga, Mesa y Doria Medina le exigieron a Salvatierra que renuncie “irrevocablemente” a su cargo de presidenta del Senado para que Áñez asuma el mando, a cambio de dejar salir del país al expresidente y “de esa manera garantizar su derecho a la vida”.

Agregó que, desde la oposición, le propusieron “una salida institucional y constitucional” y convocaron a expertos por lo que Salvatierra hizo lo mismo y llamó a Rivero “para que apoye en lo político y jurídico.

De acuerdo con el relato, cuando Ortiz y Rivero llegaron a la reunión, se dirigieron a ellos y les preguntaron: ¿Ustedes aceptarían que la presidenta de Estado sea Jeanine Áñez? 

“La respuesta de Adriana fue muy clara, al decirles: ‘Nos extraña que nos hagan esa pregunta, cuando en realidad todos sabemos que ella está usando la cápsula presidencial para moverse en el territorio nacional y actúa como la nueva presidenta’”, dijo.

A su vez, indicó que los presentes “explicaron sobre procedimientos parlamentarios del reglamento de diputados y la reunión se alargó demasiado hasta que Adriana dijo, ‘nos retiramos’” y se fue.

En ese momento, Doria Medina, dijo que “debíamos tomar una decisión de inmediato, hoy mismo, de lo contrario operarían un plan B. Los miró a todos y asintieron con la cabeza”, concluyó.

La exdiputada Rivero contó en el programa “Piedra, Papel y Tinta” de La Razón que se encontraba en la línea de sucesión presidencial, pero le saltaron y no respetaron esto, pese a que no había renunciado.

Después de Salvatierra, en la línea estaba el presidente de Diputados, Víctor Borda, y luego ella, para seguir con el primer vicepresidente del Senado, Rubén Medinacelli. 

“Se saltaron mi presencia y por eso me tenían tan apretada y tan amenazada con mis hijos; si presionaron y amenazaron a mis hijos, si luego presionaron a mi madre prácticamente me dejaron con poco margen de maniobra”, reveló.