Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 16 de mayo de 2022
  • Actualizado 04:53

Prevén alza de precios a mediados de año y cierre de 2022 con inflación mayor al 2%

A diferencia de los países de la región, en Bolivia la inflación es muy baja (0.7%). El panorama nacional está sujeto a lo que suceda con los mercados externos que nos nutren con sus productos. Así lo explica el economista Gabriel Espinoza.
La ciudadanía acude a los mercados de Cochabamba para comprar sus alimentos. NOÉ PORTUGAL
La ciudadanía acude a los mercados de Cochabamba para comprar sus alimentos. NOÉ PORTUGAL
Prevén alza de precios a mediados de año y cierre de 2022 con inflación mayor al 2%

Mientras que los mercados internos de países como Argentina o Brasil sufren fuertes embestidas provocadas por altísimos índices de inflación, y las poblaciones de esas naciones sienten, cada vez más, que los productos de la canasta familiar se encarecen, Bolivia aparece como una suerte de “isla” que se separa de ese panorama.

Experimenta una especie de “calma”, pues la inflación es supremamente inferior con respecto a los números que presentan las naciones de Sudamérica. En nuestro país, la inflación bordea el 0.7%, dato que en nada se asemeja con el 12% que mostró Brasil en marzo, por ejemplo.

Sin embargo, no todo es tan alentador para el país.

Los analistas Gabriel Espinoza (economista) y Fernando Salazar (docente investigador) explican que hay ciertas características que son adversas y vaticinan que, a inicios del segundo semestre, los precios de los productos comenzarán a subir, mientras que el 2022 podría cerrar con una inflación superior al 2%.

Espinoza apunta a que lo que suceda en Bolivia estará directamente ligado con lo que pase en tres naciones, particularmente, que son las que proveen productos.

“Está bien, tenemos inflación muy baja, porque estamos importando deflación, pero si en los mercados externos de Argentina, Brasil y Perú los precios se disparan, tendremos poco que hacer”.

Para comprender por qué la inflación es tan baja en Bolivia, Espinoza enumera tres elementos: el primero es que el tipo de cambio es fijo. En segundo lugar, en el país existen precios claves controlados, que son los “administrados”. En tercero, la economía informal, que flexibiliza el ingreso de productos importados que se comercializan a bajo precio y que, en consecuencia, deriva en un “disciplinador” de precios en el mercado interno.

Todo ello trae consigo distintos “costos”, dice el economista.

“Tiene un costo fiscal y un costo en términos productivos porque el sector privado también está siendo desplazado. En términos fiscales, el subsidio a los hidrocarburos está siendo más caro. En el caso de precios administrados para el sector privado, lo que hemos visto es una reducción de los márgenes que obtienen aquellos que proveen estos servicios. Evidentemente, en algún momento será poco sostenible y habrá que ver qué sucede con los mercados”.

INCREMENTO EN PRECIOS DE PRODUCTOS

Para Espinoza está claro. La ciudadanía comenzará a sentir el aumento en los precios de los productos a inicios del segundo semestre, es decir, tentativamente desde junio.

“Seguirán siendo más baratos los productos importados que la producción local, pero empezaremos a ver un incremento de precios en los productos, incluso en los importados. Al estar tan baja la inflación, cualquier variación relativamente pequeña es percibida muy rápidamente por la población”.

Observa, en ese sentido, que el Gobierno nacional comenzará a aplicar estrategias más agresivas para controlar los precios.

Entiende que, de hecho, el Gobierno ya empezó a actuar en consecuencia, mediante la aplicación de cupos de exportación y acumulación de reservas de trigo para tratar de contener probables aumentos.

En síntesis, Espinoza indica que lo que acontezca en Bolivia tendrá mucho que ver con los factores externos, incluso, el panorama bélico en Ucrania.

PRODUCTORES CAMPESINOS, AFECTADOS

El investigador Salazar refiere que, si bien la inflación es baja, ello no significa que los precios de los productos no estén ya en ascenso. Si bien no sufrieron “gran incremento” -señala- sí subieron.

Identifica al sector productor campesino como uno de los más perjudicados en este panorama.

“Bajan los precios por la importación que genera el Gobierno, de productos agrícolas desde Perú, por ejemplo, pero el afectado es el productor campesino local, que no va a rescatar su capital de producción, menos una utilidad”.

Por ello, la actividad microeconómica no se ve reflejada, según Salazar, en los indicadores oficiales.

“Los precios de combustible, gas y gasolina se mantienen por la subvención de más de mil millones de bolivianos al año. Son fondos que salen de nuestras reservas, aportes e impuestos. A nivel microeconómico, la inflación tiene otra connotación”.

La reducción en los márgenes que obtienen los productores y comercializadores ha incidido, explica Espinoza, en los precios bajos de la actualidad. Una vez que los productores no vean rentable sus actividades, habrá un problema.

Vaticina el economista que Bolivia pueda finalizar el 2022 con un porcentaje de inflación superior al 2%.

“Es muy probable que cierre este año ya por encima del 2%, lo que sería una inflación que duplicaría lo que habíamos estado viendo en últimos años. De ahí para adelante, habrá que ver cuál es el margen que tiene el Gobierno para sostener el subsidio a hidrocarburos, ya que en el mundo se está incrementando fuertemente”.

NÚMEROS DE LA REGIÓN

BBC, en su análisis de la situación boliviana con respecto a la baja inflación, publicó el artículo llamado “Cómo se ha librado Bolivia de la inflación que recorre América Latina (y por qué no es tan buena noticia como parece)”, el 25 de abril.

En él, desglosó los datos de la región, con números alarmantes.

“El vecino Perú (6.8%) y Ecuador (2.6%) también se vieron afectados en mayor medida. Y las estratosféricas cifras de Venezuela (284.4%) y Argentina (55%) quedan muy lejos de las de Bolivia”, comparó.