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  • Diario Digital | miércoles, 03 de junio de 2026
  • Actualizado 17:26

LOS POBLADORES DE CARANAVI QUERÍAN DESALOJARLOS

Personal de salud protestan por mejores condiciones y sufren agresiones

Eran 15 profesionales que se encontraban en cuarentena y ante esta situación se decidió el repliegue de 150 personas entre médicos, enfermeras y sus familiares. En Beni tomaron las calles al grito de “bioseguridad” y en La Paz advirtieron con un paro de brazos caídos por estos problemas que enfrentan.

Personal de salud protestan por mejores condiciones y sufren agresiones

El personal de salud que lucha cada día contra el coronavirus COVID-19 en el país fue víctima, una vez más, de agresiones y el abandono de las autoridades.

Ante el intento de desalojo de quienes dieron positivo al virus en Caranavi, en el departamento de La Paz, se decidió replegar a los profesionales.

En Beni, salieron en una marcha al grito de “bioseguridad” y en la Sede de Gobierno anunciaron un paro de brazos caídos.

Un grupo de 15 profesionales que cumplía la cuarentena preventiva tras estar en contacto con el primer infectado del municipio paceño, fue agredido por los pobladores que quisieron desalojarlos, según imágenes difundidas en redes sociales.

La Defensoría del Pueblo pidió garantías del Ministerio de Salud. Además recomendó que se haga un monitoreo de los ataques para responder de una manera rápida "garantizando la protección".

El Sindicato de Ramas Médicas de la Salud Pública de La Paz (Sirmes) exigió en un comunicado al Servicio Departamental de Salud (SEDES) su repliegue de "inmediato".

También advirtieron con un paro de brazos caídos desde hoy por estas agresiones, además de la falta de bioseguridad, trabas en la contratación de personal, entre otras observaciones.

El director del SEDES de La Paz, René Sahonero, informó que unas 150 personas, incluidos médicos, enfermeros y sus familias, fueron replegadas y pidieron garantías para su retorno a ese municipio.

En el hospital solo queda el personal contratado por el municipio que suma 10 personas.

ANTECEDENTES Esta agresión al personal médico se suma a otras que hubo desde que se detectó el primer contagio en marzo pasado en Bolivia.

Cuando se registró el primer caso, la directora del hospital de Beni fue amenazada con ser quemada por dar a conocer la información. Tuvo que dejar el lugar para salvaguardar su integridad física.

Por otro lado, en la región de Eucaliptus, en el departamento de Oruro, fueron agredidos por pobladores que se negaban a cumplir las medidas de bioseguridad porque aseguraban que el virus era un invento y exigían que se den los nombres de los casos positivos.

En el departamento de Cochabamba no dejaron ingresar a una doctora a su hogar porque los vecinos temían el contagio, mientras que la ciudad de El Alto, colindante a La Paz, apedrearon ambulancias, entre otros casos.

BENI En esta región del país los profesionales de salud están de luto y alarmados por el incremento de casos. Una delegación de 20 médicos voluntarios de La Paz viajó a este lugar para reforzar su lucha y realizan una evaluación sobre las necesidades en cuanto a los recursos humanos y equipamiento.

Ayer salieron en marcha de protesta exigiendo mejores condiciones para realizar su trabajo que consiste en salvar vidas.

Enfermeras, sanitarios y médicos demandaron mejor equipamiento, insumos de bioseguridad, reactivos, medicamentos y laboratorios para afrontar el COVID-19 en uno de los departamentos más afectados por la enfermedad.

Recorrieron calles y avenidas de la capital beniana, la ciudad de Trinidad, fuertemente azotada por la pandemia.

Entre lágrimas una de las trabajadoras dijo que la Federación de Trabajadores de Salud Pública del Beni está de luto, según ERBOL.

“Compañeros de trabajo hemos perdido colegas en esta batalla, en esta guerra silenciosa, ¡no nos callemos, tenemos que hablar! No hay condiciones de trabajo”, reclamó y recordó que las autoridades tienen que priorizar la salud puesto que la excusa no puede ser que en otros países desarrollados también se están muriendo y no hacer nada.

Shirley Molina lamentó el fallecimiento de una de las dirigentes, la ejecutiva del Sindicato de Salud Central a causa del coronavirus.

A su turno la presidenta del Colegio Médico del Beni, María del Carmen Guayacuma calificó el estado de catastrófico y urgió al Gobierno central y los otros niveles a dotar de medicamentos y trabajar por la población para combatir los contagios que tildó de “explosivos”.