Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 09 de diciembre de 2019
  • Actualizado 16:29

MAS logra 21 senadores, 65 diputados y pierde 2/3

La agrupación de Carlos Mesa tiene 66 parlamentarios frente a los 86 del oficialismo. El Partido Demócrata Cristiano logró nueve diputados.
MAS logra 21 senadores, 65 diputados y pierde 2/3

El cómputo de votos al 100% del Tribunal Supremo Electoral (TSE), difundido ayer, deja al Movimiento Al Socialismo (MAS) con 21 senadores, lo que significa mayoría frente a los 15 logrados por Comunidad Ciudadana (CC), pero sin los dos tercios con los que gobernó desde 2006.

Según el TSE, la agrupación del candidato presidencial Carlos Mesa quedó en segundo lugar al haber obtenido 36.51% de votos.

La Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP está compuesta por dos cámaras: la de Diputados, con 130 miembros, y la de Senadores, que suma 36 miembros porque cada departamento tiene cuatro representantes.

Así, en el Senado solo tienen presencia el MAS y CC, mientras que en Diputados el oficialismo tiene 65 representantes, CC tiene 51, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) logró nueve, Bolivia Dice No (BDN) cuenta con cuatro y el Movimiento Tercer Sistema (MTS) logró uno.

El analista y expresidente del Colegio de Abogados de Cochabamba, César Cabrera, señaló que la reconfiguración del escenario político supone un freno interno en el Senado que obligará a la búsqueda de consensos.

“Cuando un Gobierno es respetuoso del Estado de derecho, observa los frenos y contrapesos. Que haya correlación de fuerzas le hace bien a la democracia porque evita la tentación de pasar de un régimen democrático a uno autoritario”.

Cabrera señaló que la actual configuración parlamentaria ya no permitirá que el oficialismo imponga sus decisiones amparado en los dos tercios. Así, las decisiones que se vayan a tomar, como designar autoridades, modificar la ley de la Contraloría General del Estado, o definir la primera etapa para la elección de magistrados, deberán ser definidas en consenso.   

Es evidente, añadió, que la correlación de fuerzas supone una alta polarización y es un reto a la gobernabilidad.