Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 17 de octubre de 2021
  • Actualizado 22:19

Iglesia espera una reconciliación entre todos en las fiestas patrias

El arzobispo Sergio Gualberti en su homilía en la Basílica San Lorenzo Mártir.
El arzobispo Sergio Gualberti en su homilía en la Basílica San Lorenzo Mártir.
Iglesia espera una reconciliación entre todos en las fiestas patrias

El arzobispo de Santa Cruz, monseñor Sergio Gualberti, anunció que el siguiente viernes celebrará el Te Deum junto a otras iglesias cristianas para elevar sus oraciones al Dios de la vida, el amor y la justicia, a fin de que ilumine las mentes y ablande los corazones de gobernantes y gobernados y nos conceda una verdadera fiesta de hermanos reconciliados entre todos.

Remarcó que el mensaje de este domingo es un llamado a recuperar la fe en Jesús, dejando de lado al hombre viejo, es decir, al hombre corrompido por el placer y las riquezas y marcado por una conducta que se elige por criterios mundanos, vacíos, y engañosos que no calman la sed de autenticidad y de verdad.

Sostuvo que Jesús invita a vivir de acuerdo a una nueva condición de cristianos, recreados por el bautismo y revestidos en Cristo del hombre nuevo, de la justicia y la santidad, revestidos de la esperanza, el amor y la fraternidad.

Dijo que como los cristianos de Éfeso y la gente que fue en búsqueda de Jesús, también nosotros tenemos hambre y sed de bienes duraderos y seguros, de autenticidad y felicidad, pero a menudo nos quedamos amarrados a nuestro yo viejo, a la autosuficiencia, a los apetitos limitados y perecederos de una vida envuelta de la oscuridad del mal.

Indicó que, si los hombres quieren revestirse del yo nuevo, que marque toda nuestra existencia y gozar de la justicia y santidad de Dios, tenemos que asumir como punto de referencia su voluntad, siguiendo el ejemplo de Cristo que encontró en la obediencia total al Padre hasta la muerte, su fuerza, su alegría y su libertad.

“El hombre nuevo se manifiesta por un cambio radical en nuestra manera de pensar y actuar, dejando a un lado nuestra voluntad orientada al espíritu mundano y sentando toda nuestra existencia en Cristo, con una vida de amor y fraternidad con el prójimo como testimonio que atrae a los demás a la comunión de amor de Dios”, manifestó en su homilía.