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  • Diario Digital | sábado, 25 de junio de 2022
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Hidrocarburos: plantean eliminar el subsidio para dar bonos y obras

Se debe pensar en un incremento de precios del diésel y gasolina progresivo, dialogado, con transferencias de dinero, inversión pública y buena comunicación.
Una de las protestas tras el incremento en el precio de los combustibles. ARCHIVO
Una de las protestas tras el incremento en el precio de los combustibles. ARCHIVO
Hidrocarburos: plantean eliminar el subsidio para dar bonos y obras

¿Cómo queremos llegar al momento de eliminar el subsidio?, esa es la pregunta de Mauricio Medinaceli y Marcelo Velázquez, quienes desarrollaron el estudio “Precios y subsidios a los hidrocarburos en Bolivia 1986-2025”, en el que proyectan que el proceso puede durar dos años. 

Los expertos plantean, como salidas alternativas, en base a la experiencia internacional, el pago de bonos y la ejecución de obras, a manera de compensación, de lo que significaría un alza en los precios de la gasolina y el diésel.

El subsidio ya lleva 17 años y, según Medinaceli, además de las transferencias de dinero y la inversión pública, se debe pensar en una eliminación progresiva, dialogada y buena comunicación. Velázquez también propone la implementación de los aditivos de origen vegetal.

Ambos coinciden en que todo pasa por la voluntad política de las autoridades, quienes deben considerar la historia de los “gasolinazos” y la crisis social que puede traer si no se aplica un plan integral para no causar un “shock”, tomando en cuenta que el mercado se autoregula.

Recordaron que existen riesgo, como en 2010, en la gestión de Evo Morales, cuando subió el precio de la gasolina y de muchos productos, sin embargo, pese a su anulación, muchos mantuvieron la elevación.

Si bien para la transición se necesita recursos, están seguros que el gasto será más bajo que los 4.268 millones de dólares que se necesita este año para comprar los hidrocarburos a un precio elevado y venderlos barato, lo que se conoce como subvención.

LAS ALTERNATIVAS

Están las transferencias de dinero, es decir, bonos. En El Salvador, por el ajuste de precios del gas licuado de petróleo, las personas tienen una tarjeta de débito para sacar dinero.

En otros países el dinero se entrega en efectivo. 

“El objetivo es no dejar desatendida a la población vulnerable en este momento”, aseguró Medinaceli.

Otra alternativa, dijo, es la inversión pública, lo que significa que después de seis meses de eliminar el subsidio, se podrán ver obras, como un hospital, en diferentes zonas. También está la eliminación progresiva que implica un incremento en los precios que sea de a poco, es decir 10 o 20 centavos, como se hizo en otros países. 

Por otro lado, está el diálogo con los principales actores sobre los planes que se tienen pensados. Están los sindicatos de transportes, por ejemplo, y el sector agroindustrial que son los principales consumidores de gasolina y en el caso del gas están las termoeléctricas y la industria. Se suma una buena comunicación.

A su vez, Velázquez propone los aditivos de origen vegetal como una solución a mediano plazo. 

Los expertos explicaron que el biodiésel no puede estar en el país porque necesita subsidio, pero en la medida en que suba el precio del diésel, estas otras energías que incluyen la solar y otras renovables, se activarán, a través de otros participantes privados y no solamente Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). 

LA SITUACIÓN

Actualmente, casi la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) se va en uno de los cinco subsidios que hay y que este año alcanzará un total del 11.6%, es decir, los 4.269 millones de dólares del subsidio. Está el Costo de oportunidad; Actualización de márgenes; Nocres; Sacrificio fiscal por IVA; e incentivo. 

Ante esta situación, hay una acumulación de la deuda y las notas de crédito fiscal que provocan que el Gobierno ya no tenga dinero para el subsidio y decida eliminarlo.

Pese a esto, dijo Medinaceli, “la gente prefiere tener el subsidio a un hospital”, por ejemplo, sin embargo, no hay otra salida porque se está sacrificando impuestos, que ayudan en el desarrollo del país, y los gastos se incrementan.

“La presión será tan grande que no habrá otra opción. El estatu quo no puede seguir porque es una bola de nieve que va creciendo. Mantener la subvención y subsidios ha mostrado que se genera una baja en la productividad”, manifestó.

Dijo también que, desde el punto de vista social, es interesante mantener el subsidio, pero tiende a significar un costo de oportunidad para los productores que a futuro que tendrán una inversión estancada y para el país será la destrucción de capital futuro. Recordó que se intentó plantear el precio diferenciado, pero la pregunta es cómo se controla que los que compran barato no lo revendan a precios más caros.

“La política de subvención del país está asociada a la poca exploración, explotación y reposición de reservas. Esto nos está pasando la factura y ahora con el diésel es un problema más serio”, agregó.

Recordó que los subsidios tienen dos efectos: primero, que por ser barato se sobreutiliza; y segundo, no hay un incentivo a su producción e importación.

Histórico

•Entre 1986 y 1996 los precios tenían objetivos más fiscales, es decir, para cubrir el presupuesto del Estado. En ese entonces, la gente aprendió a vivir con el gasolinazo.

•Entre 1997 y 1999 hay una nueva metodología para fijación de precios con el Decreto Supremo 24914. Vincula los precios nacionales e internacionales y asigna márgenes e impuestos.

•Entre 2000 y 2003 se cambia “ligeramente” la metodología y el  Gobierno firma un acuerdo de estabilización de precios con refinerías y empresas petroleras. Surge porque el año 2000 La Paz estaba sitiada por movimientos sociales. En este periodo se mantiene la lógica de que los operadores de campos de petróleo recibían el precio internacional del petróleo y el precio final era fijo por lo que se creaba una deuda.

•Entre 2004 y 2005, por extensos conflictos sociales, el Gobierno toma la decisión de “congelar” el precio de referencia internacional y las modificaciones de precios obedecen a cambios en el impuesto (IEDH). Se crea unas bandas y no se ajustaba el precio doméstico, por lo que surge la idea de subsidio y el desincentivo a explorar petróleo en el país para venderlo en el mercado interno porque el precio estaba congelado.

•Entre 2005 y 2022, por 17 años, el precio es constante. En 2010, durante cinco días, hubo un incrementol, pero se volvió a los precios normales. 

•El precio se congela en 27 dólares, aunque el petróleo crudo esté en 100. El margen bruto es 12,50 dólares, que reciben los productores internos de petróleo. Por eso surge el desincentivo a buscar más petróleo. Se mantiene la idea de la banda, los márgenes, pero si exportasen recibirían mucho más.

•La metodología de precios adoptada en 1997 está vigente, lo que se hizo es congelar todo su ajuste. Esto es bueno, según Medinaceli, porque si uno quiere levantar el subsidio la metodología ya está.

•Después de 2022 se proyecta un declive de los precios por dos factores. Primero, la producción seguirá cayendo y al disminuir el gas natural, disminuye el costo de oportunidad. El otro es que, de acuerdo a las proyecciones, la caída en los precios internacionales del petróleo provocará una disminución en el subsidio de las Notas de Crédito Fiscal (Nocres). 

•Se estima que llegue al 9.9% del PIB, en 2023 y que siga bajando a 8.3% en 2024 y para 2025 llegar al 6.8%.

FUENTE. Estudio “Precios y subsidios a los hidrocarburos en Bolivia 1986-2025”.