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  • Diario Digital | jueves, 29 de febrero de 2024
  • Actualizado 10:21

Dos exuniformados opinan que la "intromisión política" dañó a la Policía y la "enfermó"

El coronel Juan Manuel Quinteros Portillo, fundador de la FELCN en 1972, y el teniente coronel Armando Moscoso Rada, exintegrante de esa fuera antidroga, ofrecieron sus percepciones.
Imagen de archivo muestra efectivos que alistan los paquetes para la incineración de la droga. FELCN
Imagen de archivo muestra efectivos que alistan los paquetes para la incineración de la droga. FELCN
Dos exuniformados opinan que la "intromisión política" dañó a la Policía y la "enfermó"

Dos policías expertos aseguraron que "la intromisión política en la lucha al narcotráfico ha destruido la imagen de la Policía Boliviana", al punto de haberla dejado "enferma" por el nivel de penetración de la actividad ilícita y los grados de corrupción que exigen una urgente restructuración para fortalecerla y apoyarla económica y científicamente porque, de lo contrario, ellos creen que cualquier intento por cambiar la institución será cuesta arriba.

El coronel Juan Manuel Quinteros Portillo, fundador de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) en1972, ahora experto en inteligencia policial, y el teniente coronel Armando Moscoso Rada, exintegrante de la Fuerza Especial de esa época, participaron en el programa “La Mañana en Directo” de la red Erbol y coincidieron en que la penetración del narcotráfico en la Policía ya es inocultable y preocupante.

Quinteros sostuvo que desde1989, cuando la FELCN pasó a depender del Ministerio de Gobierno, a partir de ese momento, se han venido realizando una serie de intromisiones políticas que fueron fracturando el accionar de la Policía porque hasta antes de ese año la lucha era frontal y no había intromisión política.

“No hay peor ciego que el que no quiera ver. Coincido en que la injerencia política y sus propios intereses son los que han ido deteriorando la institución. El abuso de poder que ha sufrido la Policía por parte de la clase política hizo que puedan cooptar a jefes policiales para que se pongan al servicio del poder político y no al servicio de la sociedad”, declaró por su lado Moscoso, criminólogo y consultor en seguridad ciudadana.

Moscoso sostuvo que en ninguno de los casos donde estuvieron implicados tres exjefes de la FELCN se ha podido esclarecer por completo los vínculos que habrían detenido esas personas, como el caso del coronel Maximiliano Dávila que ha sido detenido solo para evitar una investigación en profundidad para saber los vínculos de ciertos jefes políticos con el narcotráfico y redes internacionales. “Este encubrimiento está dañando la institución”, acotó.

El coronel Quinteros expresó que el poder político ha debilitado a la Policía al haberla despojado del control sobre Migración e Identificación Personal y, por eso, esa la única institución en el mundo que no tiene control sobre las personas que salen o entran al país y la consecuencia es la presencia de extranjeros con grandes prontuarios que vienen a organizar estructuras criminales que atentan a la seguridad interna del país.

Observa que también fue debilitada con la reciente Ley de Ascenso de Generales, porque puso el mando único de la Policía Boliviana bajo el poder del Ministerio de Gobierno, "vulnerando" la Constitución y la Ley Orgánica que definen que el mando único indivisible y a partir de ese momento, “la seguridad interna está en grave riesgo”.

“Como está bajo el Ministerio de Gobierno y es parte del Órgano Ejecutivo, ellos disponen, dirigen y definen cuándo va a entrar un policía a trabajar y no le dan independencia funcional a la Policía, que tiene elementos altamente capacitados”, manifestó Quinteros, a tiempo de señalar que antes, la FELCN era una fuerza de élite y solo ingresaban los policías que vencían cursos “garras del valor”.

Por su lado Moscoso señaló que la injerencia política de hace aproximadamente 15 y 17 años atrás, habría "devastado" la FELCN. Dijo que antes iban a trabajar policías que habían sido investigados no solo ellos, sino también su entorno familiar y social respecto a cualquier vínculo del narcotráfico, antecedentes policiales, polígrafo y un cuestionamiento sobre temas de seguridad.

Indicó que antes las decisiones del nivel operativo de la FELCN se tomaban al más alto nivel, no era llamando al ministro de Gobierno para decirle que van a hacer el operativo o llevando al ministro al operativo poniéndole chaleco antibala. Antes se hacía el operativo y dos días después se le informaba y se lo llevaba al lugar para que pueda verificar.

Dijo que ese mismo grado de injerencia pasó “con este circo armado por el ministro de Gobierno, cuando hace unos meses estalló el caso Dávila y anunció que todos los policías antidroga se iban a someter a la prueba del polígrafo. Luego dio resultados sin tomar en cuenta que hay 7.000 policías que trabajan en la FELCN y cada prueba tarda entre 2 y 3 horas y solamente existen entre 10 a 14 policías poligrafistas, por tanto, ese detalle hace imposible la prueba del polígrafo a todos (en poco tiempo) y era una “mentira más para tapar algunas cosas que debían salir a la luz pública”.

Plantea que el gobierno debería pensar en reformar la Ley Orgánica de la Policía Boliviana, mejorar su presupuesto, pero considera que el poder político “no lo va hacer porque una Policía mejor pagada, más capaz, más institucionalizada y despolitizada no le conviene a nadie, hablando de los políticos, porque esa Policía tarde o temprano va a encarcelar a los políticos corruptos y eso es lo que ellos no quieren. Ahí está el meollo del asunto. Nadie quiere arreglar la institución que podría volcarse en contra de ellos haciendo cumplir la ley”, comentó.

Otro cuestionamiento lanzado por el coronel Quinteros es el nombramiento de viceministros de Defensa Social y Seguridad Ciudadana porque en lugar de poner a gente calificada, ponen a dedo por ser un dirigente cocalero y esto es “inadmisible porque la persona designada tiene que hacer un policía de alta graduación”.

Ambos coinciden en que la DEA con luces y sombras puede ayudar a hacer más efectiva la lucha contra el narcotráfico en el país, aunque coinciden que es difícil pensar que la DEA retorne a Bolivia, por lo que recomiendan al gobierno tener la apertura para recibir otro tipo de cooperación internacional.

Frente a la crisis policial, Moscoso plantea desde Estados Unidos una reestructuración no solo por el tema del narcotráfico, sino por toda la institución para lo cual se necesita voluntad política porque una reforma puede durar muchos años y demanda recursos económico-financieros y mejorar el sueldo de los policías. 

“Todos los gobiernos fracasaron en restructurar la Policía. No soy participe de las terminologías. Lo que se necesita es fortalecer y modernizar la Policía. Quiero reflexionar al mando policial: hace más de dos años he presentado un proyecto de fortalecimiento con 90 millones de bolivianos; hicimos un diagnóstico a nivel nacional y hasta ahora no hay respuesta. La Policía está delicada de salud y necesita los medicamentos necesarios, de lo contrario todos los esfuerzos serán cuesta arriba”, comentó el coronel Quinteros Portillo desde Sucre.