Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 05 de diciembre de 2021
  • Actualizado 21:34

Embajador argentino va a marcha con Evo y oposición ve injerencia

Las organizaciones sociales afines al Movimiento Al Socialismo (MAS) llegaron ayer a Patacamaya y se sumaron más sectores en el camino. 
El embajador argentino, Arial Basteiro, y el expresidente y líder del MAS, Evo Morales durante la marcha, ayer. CAPTURA
El embajador argentino, Arial Basteiro, y el expresidente y líder del MAS, Evo Morales durante la marcha, ayer. CAPTURA
Embajador argentino va a marcha con Evo y oposición ve injerencia

La participación del embajador argentino, Arial Basteiro, en la “Marcha por la Patria”, que está liderada por el expresidente y líder del Movimiento Al Socialismo (MAS), Evo Morales, generó polémica.

El diplomático llamó a “ganar la calle” y reveló que junto a Morales planificaron la estratega para el triunfo del presidente Luis Arce en las elecciones. Por todo esto, la oposición denunció injerencia en la política interna y anunció que pedirá al Congreso argentino su expulsión y advirtieron con la vulneración a la Convención de Viena.

Basteiro estuvo en la marcha y brindó un discurso al lado de Evo Morales en el que expresó su compromiso con los valores que llevaron a Morarles a la presidencia y que dieron pie al proceso de cambio y la gestión actual de Luis Arce, reportó ERBOL.

Reveló que cuando Morales estaba en Argentina, en 2020, se veían seguido para organizar “la posibilidad de recuperar la democracia en Bolivia”.

El diplomático llamó a “ganar la calle” y dijo que con la marcha se demostrará que existe un pueblo movilizado en defensa de la democracia y comprometió incluso que estará en la llegada a La Paz.  

Para el exmandatario, citado por ABI, la visita de Basteiro fue para expresar su solidaridad con la marcha y alienta la construcción de la Patria Grande sudamericana.

CRÍTICAS

Desde la oposición, la diputada de Creemos Khaline Moreno rechazó la actitud del embajador Basteiro al considerar una “clara injerencia en los asuntos internos de Bolivia”.  

Anunció que realizará una representación al respecto, puesto que el diplomático participó en una marcha de claro corte político, en la cual además Evo Morales manifestó que La Paz “va a reventar” cuando llegue la movilización. 

“Los problemas de Bolivia se resuelven entre bolivianos y no con injerencia extranjera”, afirmó.

El diputado de Comunidad Ciudadana (CC) Pablo Arizaga dijo que no se debe pasar por alto las declaraciones de un funcionario público extranjero que generan injerencia política partidaria e ideológica.

“Es una ofensa que un extranjero nos venga a señalar qué es lo quedemos hacer o qué política deberíamos practicar en nuestro país”, manifestó el opositor.

Anunció que impulsará una iniciativa en el Legislativo para declarar a Basteiro como persona no grata, puesto que no se puede permitir que funcionarios extranjeros quieran entrometerse en problemas internos de país.

Al respecto, el jefe de bancada de Creemos, José Carlos Gutiérrez, anunció que se tomará contactos con parlamentarios de Argentina para que censuren al diplomático y pidan su expulsión de territorio boliviano.

El expresidente Jorge Tuto Quiroga se refirió al tema, mediante redes sociales y tildó este hecho y otros que involucran a Argentina como “groseros actos de injerencia”.    

De parte del MAS, el diputado Juanito Angulo negó que la actitud de Basteiro se constituya en injerencia política. 

“Estamos hablando de asuntos de los pueblos, asuntos de un Estado, de los pueblos indígenas originarios”, afirmó.  

Justificó que el diplomático se adhirió a la marcha y no se puede excluirlo porque la defensa de la democracia es única en el mundo. También argumentó que hay una afectación a América Latina con la injerencia de EEUU y la OEA.

El exembajador de Bolivia en la Organización de Estados Americanos (OEA) Jaime Aparicio, según Página Siete, aseguró que el representante del vecino país infringe varios artículos de la Convención de Viena y transgrede las reglas de la diplomacia porque no puede inmiscuirse en asuntos de política interna del país al cual fue enviado.