Desastre: 3 departamentos, entre fuego y aire deplorable
El norte de La Paz vive una de las peores crisis de su historia en términos ambientales.
La tarde de ayer, las chispas que ocasionan los incendios se multiplicaron entre los árboles secos, generando una gran cantidad de humo y asfixiando a los voluntarios en medio de los matorrales hasta donde ingresaron en procura de sofocar el fuego.
Todo ello, sin que pudieran contar con los instrumentos necesarios ni agua.
Medios regionales reportaron que las llamas llegaron hasta las puertas de la población de San Buenaventura, en el norte de La Paz.
El panorama era alarmante. Las llamas vivas que consumían la vegetación totalmente seca a causa del intenso calor alcanzaron, también, a los árboles de palmera, que ardieron velozmente cual si fueran antorchas.
Otras escenas mostraron a la gente corriendo con pequeñas botellas de agua para socorrer a los voluntarios, desprovistos de los elementos necesarios para hacer frente al desastre.
Mujeres descalzas ayudaron con un poco de agua y refrescos para que pudieran recuperarse, luego de haber batallado en un combate desigual.
Uno de los voluntarios declaró al medio Informe Amazónico que, lamentablemente, según él, las autoridades nacionales no conocen la región. Es por ello que advirtió con asumir medidas de presión.
Recordó que hace un mes y medio están luchando contra el fuego por los cuatro lados que rodean las comunidades indígenas Tacanas y el municipio de San Buenaventura, que concentra la mayor atención de los incendios en el país.
La situación también es compleja en el oriente del país. En Beni, un guardaparque que combatía el desastre en el campamento Los Petos perdió su casa producto de otro evento forestal que arrasó con su hogar, en San Borja.
Cuando regresó a su vivienda, situada en la comunidad Tierra Santa, se encontró con la escena trágica: su hogar quedó reducido a cenizas. Sin ventanas, sin puerta. Apenas escombros y vestigios del fuego.
Marcos Uzquiano, presidente de la Asociación Boliviana de Guardaparques y Agentes de Conservación (Abolac), emprendió una cruzada a favor de su colega y habilitó un código QR para el envío de apoyo, además de compartir dos números de teléfono (74718037 y 67273376) para coordinar ayuda.
En Santa Cruz, por su parte, la calidad de aire ha vuelto a ser muy mala. La falta de lluvias empeora el escenario en tres de nueve departamentos.