Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de abril de 2024
  • Actualizado 18:09

Defensores del Madidi preocupados tras ser desplazados por la minería

Desde el corazón mismo del Madidi, Amada surge de la rebeldía de las nuevas generaciones que comprende que el planeta está llegando a un punto sin retorno en términos ambientales y de crisis climática. Comparte los resultados del estudio que le hizo la UMSA para determinar el nivel de mercurio en su organismo.

Draga china en las orillas del río Kaka, que más abajo se une con el río Beni que bordea áreas protegidas. ANA
Draga china en las orillas del río Kaka, que más abajo se une con el río Beni que bordea áreas protegidas. ANA
Defensores del Madidi preocupados tras ser desplazados por la minería

La situación de las y los defensores de la naturaleza y sus territorios se ha agravado en los últimos años, sobre todo, de aquellos que viven dentro o en el entorno del Parque Nacional y Área Natural Madidi en el departamento de La Paz. La Amazonía es una de las zonas que sufre mayor presión del extractivismo en busca de oro e hidrocarburos.

“Este metal nos va ir matando lentamente a cada uno, si no le ponemos un alto. Ya no tenemos paz”, denuncia Amada Macuapa, una joven representante de la Organización de Mujeres Indígenas de San José de Uchupiamonas y defensora de su territorio, al referirse al mercurio que lleva en su organismo, debido a la minería aurífera que se realiza en la cabecera del río Tuichi.

Desde el corazón mismo del Madidi, Amada surge de la rebeldía de las nuevas generaciones que comprende que el planeta está llegando a un punto sin retorno en términos ambientales y de crisis climática. Comparte los resultados del estudio que le hizo la UMSA para determinar el nivel de mercurio en su organismo.

San José de Uchupiamonas ­—una de las tantas comunidades impactadas por la minería— sin estar involucrada de manera directa en la actividad extractiva, Amada y a otras mujeres, niños y adultos que quedaron con secuelas del mercurio, sin que el Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), ni los propios pueblos indígenas pudieran frenar la contaminación aurífera que tocó el corazón del Madidi.

“Me sacaron una muestra de cabello que está con el resultado de 3,2 en el cuerpo; eso quiere decir que el nivel de mercurio nos va afectar lentamente (…). Cuando como mujeres pensemos en tener nuestros hijos, esto nos va a generar problemas, esas son las consecuencias del mercurio y el dolor que nos están causando estos infractores que están explotando oro en el río Tuichi”, se lamenta desde una de las áreas más biodiversas del mundo.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha establecido como máximo permitido en el organismo humano, una parte por millón (ppm) de mercurio, siendo los niveles encontrados en hombres, mujeres, niñas, niños y adolescentes indígenas de la Amazonía muy superiores a esos límites permitidos.

“Lamentablemente estamos sufriendo el impacto ambiental, sobre todo de la minería. La minería nos está afectando el pescado con el cual estamos siendo alimentados, al igual que los ríos”, explica Amada, mientras su madre contiene sus lágrimas.

El Centro de Documentación e Información Bolivia (Cedib) ya alertó el 2021 con estudios realizados por el Instituto de Toxicología de la Universidad de Cartagena, Colombia, que el promedio de contaminación en organismos de 700 indígenas y campesinos de comunidades ribereñas de los ríos Beni, Madre de Dios y Mamoré oscilaba en promedio entre dos y ocho pmm e incluso halló a una joven mujer cocinera de una balsa aurífera con más de 100ppm de contaminación.

Se contemplaron a comunidades como Puerto Pérez, Las Mercedes, Toromona, El Tigre, Loreto, Genechiquia, Palestina, Trinidacito, Miraflores y Cachuela Esperanza del Río Madre de Dios; Barranco Colorado y Palma Sola en el Río Mamoré; Asunción, San Miguel, San José de Uchupiamonas, Eyiyoquibo (Ese ejjas) y la población rural de Rurrenabaque.

En su informe el toxicólogo Jesús Olivero describe como “notables” la pérdida de memoria, temblor en las manos y problemas sensoriales para un buen número de personas, sobre todo en aquellas con elevada contaminación por mercurio.

“Pérdida territorial y desplazamiento”

Al igual que Amada, quien a pesar de contexto adverso, estudia en la universidad de lunes a viernes y retorna los fines de semana a su casa, Ruth Alípaz, líder indígena uchupiamona, es reconocida por su defensa férrea en favor de los territorios indígenas y de las áreas protegidas, tiene una lectura muy amplia de la realidad y los derechos que están siendo vulnerados, no solo de ella como defensora ambiental, sino también de las comunidades que sufren el asedio y la penetración del extractivismo.

“El primer derecho que ven vulnerados los pueblos indígenas es el de la pérdida territorial y el desplazamiento que se ocasiona con la pérdida de medios de vida como el río, de sustento, de fuentes de trabajo. Todo lo que contamina el mercurio afecta al derecho a la salud, a gozar de un medioambiente sano, a vivir en armonía en comunidad, es decir, a tener agua a disposición”, menciona.