Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 24 de enero de 2022
  • Actualizado 21:52

El 75% de las denuncias de personas LGTBI es por violencia, discriminación y desalojo

Colectivos han contabilizado 65 “crímenes de odio” en unos 10 años, en Bolivia. Solo hay uno con sentencia; el caso de Dayana Kenia, la joven transexual asesinada por su enamorado en Santa Cruz.  

Colectivos trans, en una manifestación por sus derechos y en memoria de Alessandra. Noé Portugal
Colectivos LGTBI exigen justicia por el asesinado de Alessandra, una joven transexual hallada muerta en un hostal de Cochabamba. FOTO- Noé Portugal
El 75% de las denuncias de personas LGTBI es por violencia, discriminación y desalojo

Violencia, discriminación y desalojo, los males que golpean a los miembros de la comunidad de personas Lesbianas, Trans, Gais, Bisexuales e Intersexuales (LGTBI). Al menos el 75% de las denuncias que se conocen en los colectivos y organizaciones son de ese tipo, informó la representante de la Red de Personas Trans de Bolivia (Red Trebol), Rayza Torriani.

Señaló que atendieron casos de violencia física y psicológica, discriminación en centros de salud, establecimientos educativos, universidades y otras instituciones. Además, de desalojos por la orientación sexual e identidad de género.

“Varios jóvenes han sido desalojados de sus casas por su orientación sexual e identidad de género. En estos casos, estamos denunciando a sus progenitores porque están votando a sus hijos, queriendo dejar la responsabilidad de padres”, señaló Torriani.

Acotó que, ante esta situación, muchas jóvenes trans son orilladas al trabajo sexual. “Sus padres les cierran las puertas y no tienen acceso a la educación (…). Este sistema de patriarcado nos lanza al trabajo sexual como la única opción para alimentarnos, pero este oficio debería ser una decisión y no la única salida para sobrevivir”.

Sobre los hechos violentos, el activista David Aruquipa recordó el caso de las dos personas agredidas, miembros de los colectivos LGTBI, la noche del 23 de enero en El Alto. Dos hombres de contextura gruesa se les acercaron y empezaron a golpearlos; uno de ellos casi pierde un ojo.

“Este tipo de violencia se da día a día, quienes están perpetuando esa violencia son gente homofóbica, gente transfóbica y gente violenta. Aún hay una mirada patriarcal y machista de la sociedad”, dijo.

CRIMENES DE ODIO Aruquipa señaló que se han registrado 65 “crímenes de odio” en unos 10 años, en Bolivia. Solo uno cuenta con sentencia de 30 años de presidio; el caso de Dayana Kenia, una joven transexual que fue asesinada por su enamorado en Santa Cruz.

El activista explicó que los movimientos han ido recopilando los datos a lo largo de estos años a través de notas de prensa, reportes y denuncias ante los colectivos porque el Código Penal no reconoce el “crimen de odio por orientación sexual e identidad de género”. Los casos se tipifican como asesinato u homicidio.

Aruquipa, consultado sobre los casos impunes, manifestó que la familia de las víctimas, en su mayoría, no sigue ni presenta la denuncia, y que cuando nadie reclama, las autoridades suelen cerrar los casos y olvidarlos.

“Los procesos solo pueden abrirlos los familiares (…). Es parte de la insensibilidad social y familiar porque los parientes se resignan fácilmente y dicen ‘es su destino’ o ‘ella se lo buscó’ como ha sucedido con el caso de Alessandra (la joven trans asesinada hace poco más de una semana en Cochabamba) que su familia ni siquiera le ha dado una sepultura digna y santa; gracias a las compañeras de Cochabamba ha sido enterrada en esa ciudad”, señaló.

Acotó que esa situación se repite en muchos casos. Sin embargo, la familia de Dayana Kenia rompió los prejuicios y buscó justicia por el asesinato de su hija transexual. Aruquipa contó que la mamá de la joven, que radica en El Alto, se acercó a los colectivos y ellos la apoyaron hasta conseguir la sentencia.

“Hacíamos cuotas para que la mamá pueda viajar y asistir a las audiencias en Santa Cruz. Le suspendían las audiencias, querían cansarla, pero ella insistía y nosotros la apoyamos. Llegó a dormir en las casas de compañeros de la comunidad LGTBI para no gastar en hospedaje en esa ciudad y entonces se hizo toda una red para evitar que la muerte de Dayana quede impune y se consiguió la condena del asesino”, manifestó.

CAMBIOS El activista considera que debe existir una “transformación social” para que la ley contra el racismo y discriminación “no sea solo un discurso, sino una política pública”. Ve importante la labor del Ministerio de Comunicación y los medios de comunicación para que se trabaje en torno a la sensibilidad de la sociedad civil.

“Se tiene que generar políticas públicas para esta transformación social y políticas educativas porque necesitamos escuelas no violentas, escuelas que hablen sobre la sexualidad integral y el derecho de las personas”, señaló.

Sobre la situación laboral de algunas mujeres transexuales, Aruquipa coincidió con Torriani e indicó que muchas se ven obligadas a ejercer el trabajo sexual porque es la única opción de vida que les da el Estado.

“Cuando eres obligado por necesidad no puede ser una elección. Es empujarte a esa única opción de vida y de conseguir dinero para subsistir, y eso es prostitución obligada porque esa persona probablemente no quiere hacerlo, pero esa es la opción que le da el Estado, la sociedad y su familia”, dijo.

Lamentó que no haya mujeres transexuales ocupando puestos de secretarias, conserjes u otras ocupaciones en instituciones públicas, según su formación académica.

Reconoció que muchas no tienen acceso a la educación porque sus familias les quitan apoyo y muy jóvenes suelen ser desalojadas de sus hogares, pero pueden desempeñarse en distintas áreas.