Unas 500 trabajadoras del hogar fueron despedidas durante la pandemia
Elba B. trabajó como empleada doméstica por muchos años con una familia en la zona sur de la ciudad de La Paz, en ese lapso de tiempo vio llegar a este mundo a la hija de su jefa, la dueña de casa quien por su trabajo dejó a la niña a su cuidado, conforme pasaron los años el lazo entre la niña y ella se fue fortaleciendo, se necesitaban una a la otra, sin embargo, hace pocos meses los dueños de casa prescindieron de sus servicios porque presuntamente ya no podían solventar su salario a raíz de la crisis que dejó la pandemia del COVID-19.
Después de muchos años tuvo que separarse de quien consideraba como parte de su vida, imploró a los dueños de casa para que no la echen “aunque no me paguen mi sueldo, quiero seguir cuidando a la guagua”, les decía, sin embargo, la decisión había sido tomada y la desvincularon, desde entonces la tristeza es su nueva compañera, incluso pensó en quitarse la vida, pero tomó una decisión muy acertada.
La situación la obligó a buscar ayuda profesional por lo que acudió a la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar de Bolivia (Fenatrahob) donde le brindaron ayuda psicológica para que pueda afrontar la realidad de vivir lejos de la pequeña a quien considera parte de su vida.
El caso de Elba es uno de los tantos que esa organización atiende a diario, aunque en su mayoría son relacionados al despido injustificado y sueldos adeudados, contó a OPINIÓN Leida Alonzo, secretaria ejecutiva de esa organización que vela por hacer respetar los derechos de las trabajadoras asalariadas del hogar a nivel nacional.
La dirigente puntualizó que en los registros de la organización existen al menos 117.000 afiliadas a nivel nacional, entre trabajadoras activas y pasivas, pero se cree que el número pueda ser superior toda vez que existen mujeres que realizan esa labor sin estar afiliadas a la Fenatrahob.
Ampliado
Alonzo informó que en los pasados días esa organización llevó adelante un ampliado en la ciudad de Santa Cruz donde evaluaron la situación de las trabajadoras del hogar frente a la pandemia del COVID-19, en el encuentro se conoció que durante el periodo de la emergencia sanitaria al menos 500 trabajadoras fueron despedidas.
“A nivel nacional han sido muchas compañeras despedidas, cerca de 500 entre afiliadas y no afiliadas, las dejaron ir a descansar por la cuarentena, pero ahora están retornando y ya no las están recibiendo”, señaló.
La organización, en su ampliado, también discutió el tema del seguro de salud, un beneficio al que ellas no pueden acceder por no existir una norma que obligue a los contratantes en este caso jefes de familia, a otorgarles un seguro de salud, la dirigente señaló que desde hace más de un año promueven un proyecto de ley que les garantice ese beneficio, pero no encuentran respuesta positiva en las autoridades.
Al no contar con un seguro de salud, las trabajadoras del hogar deben solventar su atención médica, en el caso de la pandemia, muchas trabajadoras resultaron contagiadas. Algunas llegaron a estar en situación crítica, una falleció en el departamento de Beni, en tanto que el resto tuvo que afrontar el mal con remedios caseros y con automedicación, contó Alonzo.
Con la amenaza de una segunda ola de la pandemia, la Fenatrahob teme que hayan más despidos por lo que piden a las autoridades del área brindarles el respaldo necesario para que las miles de mujeres conserven sus fuentes laborales.
Horas extra y salarios por debajo del sueldo mínimo
Juana Duran, secretaria de Relaciones Públicas de esa organización, informó que la necesidad obliga a las trabajadoras del hogar a aceptar sueldos que están por debajo del salario mínimo nacional, deben hacerlo porque el mayor porcentaje de trabajadoras “son madres solteras y deben conformarse con ganar poco para criar a sus hijos”, dijo.
Agregó que durante el tiempo de la emergencia sanitaria muchas optaron por trabajar en la modalidad que se conoce como “cama adentro”, sin embargo, el trabajo para ellas se multiplicó y algunos jefes de familia incluso les descontaban por la alimentación.
Protocolos de bioseguridad
Las trabajadoras del hogar mediante su ente matriz con el apoyo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), trabajaron en la elaboración de protocolos de bioseguridad para prevenir el contagio de la pandemia, sin embargo, el Ministerio de Trabajo no aprobó el mismo debido al cambio de autoridades.
La labor que realizan las trabajadoras del hogar está amparada por la Ley 2450 de regulación del trabajo asalariado del hogar promulgada en 2003, pero también goza del respaldo del convenio 189 de la OIT que establece “trabajo decente para las trabajadoras y trabajadores domésticos”, ratificado en la gestión 2011.