La psicomotricidad del niño - niña en edad escolar

Carmen L. Caro Morales



La psicomotricidad es la acción del sistema nervioso central que hace que el ser humano tome conciencia de los movimientos que realiza a través de los patrones motores, muy importante en los niños y niñas en edad escolar.

La psicomotricidad integra interacciones cognitivas, emocionales, simbólicas y sensorio motrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto psicosocial. Así, la psicomotricidad desempeña un papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad cuya organización permite a la persona conocer de manera concreta su ser y su entorno inmediato para actuar de manera adaptada.

La psicomotricidad está íntimamente ligada al significado de cuerpo y sus experiencias, por ello se considera a la psicomotricidad como una técnica que favorece el descubrimiento del propio cuerpo, de sus capacidades en el orden de los movimientos, descubrimiento de los otros y de su entorno.

La importancia del desarrollo psicomotriz de los niños y niñas escolares radica en que fortalece la formación, desarrollo, readecuación e interacción permanente de las diversas estructuras cognitivas, afectivas y físicas que son establecidas e influenciadas por el factor genético y factor ambiental, implicando ello que cualquier tipo de conocimiento construido, inteligencia y afectividad son dependientes de la actividad corporal y motriz.

Otra manifestación que muestra la importancia de la psicomotricidad en los niños y niñas escolares es que ésta, a través del gesto, responde de forma primera y espontánea frente a un estímulo o situación, de una manera consciente o inconscientemente comunicando sentimientos, conceptos abstractos, nociones perceptuales. Durante esta evolución poco a poco irá desarrollando el lenguaje, elemento importantísimo en la comunicación, estableciendo directamente relaciones con sus iguales y abriendo puertas al entendimiento.

La coordinación, el equilibrio y la lateralidad son patrones básicos de la psicomotricidad que pueden desarrollarse y afirmarse en los niños y niñas de 3 a 7 años a través de actividades lúdicas (juegos). Un adecuado desarrollo de estos patrones permitirá a los niños y niñas iniciar sus aprendizajes en la lectura y escritura de manera positiva, caso contrario presentarán dificultades no sólo en la lectura y escritura, sino también en la orientación espacial, tartamudez, construcción de su esquema corporal, además provocará inseguridad, ansiedad, imprecisión, escasa atención y en algunos casos inhibición.



Carmen L. Caro Morales es profesora.