CONSTRUIR COMUNIDAD

Paz: ¿cuál es el camino?

La reflexión de Gandhi “No hay camino para la paz, la paz es el camino”, aplicada a los recientes acontecimientos en Colombia, permite pensar si existe un único camino para lograr la paz. Eleanor Roosevelt apuntó que: “No basta con hablar de paz. Uno debe creer en ella y trabajar para conseguirla”.

El resultado del plebiscito del 2 de octubre sorprendió a gran parte del pueblo colombiano y de la comunidad internacional. El mismo involucra una serie de intereses que constituyen el verdadero trasfondo de las campañas por el Sí y por el No, que van más allá de simplemente el deseo de finalizar o no un conflicto armado de más de 52 años, bajo lo pactado en el denominado “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”.

El plebiscito por el Sí o por el No disfrazó a momentos el real pulso político entre el expresidente Álvaro Uribe Vélez y el bloque denominado Unidad Nacional (Partido Cambio Radical, Partido Social de Unidad Nacional, Partido Conservador y el Partido Liberal Colombiano), que conformó el presidente Santos en 2010, el cual se desintegró cuando el No obtuvo la mayoría en el plebiscito. El resultado provocó que las fuerzas políticas que lo integraban tomen caminos distintos para los comicios presidenciales de 2018. La situación configuró uno de los grandes triunfos de la campaña del No promovida por Uribe.

Las campañas por el Sí y por el No trabajaron en construir un mensaje que permitiera llegar a un gran grupo de indecisos que no sabían o no entendían qué es exactamente lo que se jugaba en el plebiscito. Emplearon como recurso el discurso del miedo.

La campaña del No buscó asociar el plebiscito con: 1) Los detalles negociados en los acuerdos, 2) El temor de la implantación del castrochavismo, 3) La aparente impunidad que beneficiará a los miembros de las FARC-EP, 4) La desinstitucionalización de las FFAA y 5) La imagen del presidente Santos. El exgerente de la campaña del No, Juan Carlos Vélez Uribe, declaró: "Estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca (enojada)”.

La campaña del Sí buscó asociar el plebiscito con: 1) Un sentimiento de esperanza, de reconciliación, de perdón y de cambio histórico, 2) Colombia con paz estará mucho mejor, 3) El presupuesto invertido para la guerra se verá reflejado en inversión y 4) El cese de hostilidades disminuirá la violencia creando un nuevo aire y cultura política. Por ello, difundieron el mensaje de que, en caso de que no se votara afirmativamente en el plebiscito, volvería la guerra y se habría perdido una oportunidad irrepetible.

Comparando los resultados en cada departamento y los resultados de la elección presidencial del 2014, es evidente que en la mayoría de los casos se superponen geográficamente los resultados del No con la votación de Zuluaga, apoyada por Uribe. Similar superposición existe entre los departamentos que votaron por el Sí, con la votación obtenida por Santos. Coincidentemente, son las zonas de mayor presencia armada de las FARC-EP.

Retomando la idea citada de Eleanor Roosevelt, el pueblo colombiano habla-anhela la paz, cree y está dispuesto a trabajar por ella, pero existen dudas sobre la verdadera vocación y motivación de sus representantes políticos.