Desde Afuera

PAN y PRI mueven primeras piezas para reestructuración tras derrota

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) comenzaron a mover sus piezas rumbo a una inminente reestructuración, después de que la contundente victoria del izquierdista Andrés Manuel López Obrador revelara la necesidad de un cambio de rumbo.

Dos semanas después de las elecciones del 1 de julio, los respectivos presidentes de estos partidos, René Juárez Cisneros y Damián Zepeda, anunciaron su renuncia al cargo.

Aunque los dirigentes han manifestado que los motivos son personales, la decisión viene después de que varios grupos internos criticaran el desempeño de ambas cúpulas y pidieran su dimisión.

Estos movimientos son, además, únicamente un primer paso para emprender un profundo proceso de reflexión del que surgirán -esperan- unos partidos que puedan volver a ser competitivos en el panorama nacional mexicano.

"Haber ignorado la transformación político-social de nuestro país nos llevó a donde estamos hoy. Vemos un PRI alejado de sus bases, que reclaman cercanía de su dirigencia y respeto", dijo Juárez Cisneros, quien estaba al frente de la agrupación desde el pasado 2 de mayo en sustitución de Enrique Ochoa.

En una conferencia de prensa, reconoció que el PRI debe "aprender de la derrota", y que cada persona tiene que asumir "la responsabilidad que le corresponde".

En la jornada electoral, en la que además se decidieron los senadores, diputados y 3.400 cargos locales, López Obrador acaparó 53,19 por ciento de los votos a la Presidencia. Además, su Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y aliados consiguieron la mayoría en la Cámara de Diputados y el Senado mexicanos.

Ricardo Anaya, candidato de la coalición formada por el PAN, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano, obtuvo 22,27 por ciento de los votos a la Presidencia.

Mientras que José Antonio Meade, aspirante de la alianza liderada por el PRI y también integrada por el Verde Ecologista de México y Nueva Alianza, se hizo con únicamente 16,4 por ciento del total.

El mayor descalabro fue del PRI, que ha acaparado el poder en el país desde 1929, con la excepción de los sexenios de Vicente Fox (2000-2006) y Felipe Calderón (2006-2012), ambos del PAN.

El PRI, hoy gobernante con Enrique Peña Nieto, tampoco logró la gubernatura de ninguno de los ocho estados que estaban en juego, ni la jefatura de la Ciudad de México.

Debido a esto, la corriente Democracia Interna, encabezada por el exgobernador de Oaxaca Ulises Ruiz, publicó recientemente una carta en la que responsabilizó al gobierno de Peña Nieto de lo ocurrido. De la mano de quien ahora toma el relevo como presidenta del partido, Claudia Ruiz Massieu, el PRI deberá hacer frente a una etapa "impostergable" en la que prime "la definición de la dirigencia de cara al futuro", aseveró Juárez Cisneros, quien hizo hincapié en la necesidad de cuidar "la unidad".

Sin tocar la autocrítica, Damián Zepeda dio a conocer que dejará el liderazgo del PAN porque no lo ve compatible con su nuevo cargo como senador, que empezará cuando se inicie el nuevo periodo de sesiones, el 1 de septiembre.



Tomado de la agencia EFE