La fiebre de candidaturas

A propósito de las elecciones municipales y prefecturales de abril próximo, se han barajado como un manojo de naipes, varios nombres de candidatos, cual si una institución como la Prefectura fuera un apéndice de una administración política partidista (al estilo de los políticos tradicionales), y no como un ente de gran responsabilidad para el desarrollo departamental. La ciudadanía tiene la obligación y responsabilidad de calificar concienzudamente a los candidatos de las diferentes tiendas políticas, a fin de dar positivamente su veredicto eleccionario.

Sin embargo en el partido del MAS, en función de gobierno, si bien han oficializado la candidatura del diputado Edmundo Novillo, a pesar de existir otras postulaciones de la misma agrupación política, es de suponer y esperar que para un buen desempeño administrativo se requiere de buen nivel profesional.

Indudablemente que el diputado Novillo se perfila con buen puntaje, ya que como presidente de la Cámara de Diputados, habría adquirido bastante experiencia en el sistema de administración pública, manejo de personal, relaciones interinstitucionales de carácter nacional e internacional; porque a decir verdad, "la calidad y experiencia profesional hace a la institución" y no a la inversa.

En todo caso valga la reflexión anterior, para reiterar que del buen manejo institucional depende el progreso de la región y por ende del país; desde luego el propio desarrollo humano.

Seguramente que entre todas las tareas importantes que estructuralmente sostiene la Prefectura, no es menos importante el restablecimiento del transporte ferroviario, que reabriría el comercio familiar en las regiones o provincias por las que atravesaba el ferrocarril y que ahora son pueblos semifantasmas, dejando en la miseria a familias enteras. Y todo por obra y gracia de Sánchez de Lozada (llamado gonigringo), y su séquito de sinvergüenzas y corruptos que hicieron de la mal llamada "capitalización" su gran negociado. Ello en concomitancia con los otros grupos politiqueros, los que a manera de "megacoaliciones" usufructuaron con la desgracia de los bolivianos, conculcando elementales reivindicaciones establecidas en la propia Carta Magna.

Por lo tanto, imperativo es que a todos aquellos nefastos personajes que cometieron actos de corrupción contra los intereses del Estado y acciones contra los derechos humanos y la propia traición a la patria, tienen y deben ser castigados con todo el rigor de la justa ley.



Julio Martínez O.

es Comunicador Social.