Justicia divina o justicia humana
01 de febrero de 2008 (20:26 h.)
Juan José Luizaga S.
(Lat. Iustitia) Virtud que nos hace dar a cada cual lo que corresponde. (Sinón. Derechura, equidad, imparcialidad, rectitud). Justicia distributiva, la que arregla la proporción en que deben repartirse las recompensas y los castigos.
¿Para Aristóteles? para este gran filósofo nacido en Estagira, es una virtud en que se distinguen dos especies, la justicia general o universal se entiende como una virtud total, de gran sentido social, resultado del ejercicio de las demás virtudes. La justicia particular comprende a los individuos en sus relaciones recíprocas a las que guardan con la comunidad, sin duda dejó sentado el principio de que se funda en la igualdad, que según las circunstancias a que se aplica da lugar a la justicia conmutativa y la justicia distributiva. Asimismo la justicia legal ordena los actos del individuo hacia el "bien común" como la distribución de cada uno a la colectividad.
La justicia de los hombres no funciona, la divina existe como una imagen preconcebida de saber si la primera es un enunciado, la segunda "sí", como una creencia popular, sin duda dramática, de un infierno con llamas ardientes donde van los pecadores a sufrir noche y día, por los siglos sin fin de la eternidad, y como son inmortales arderán hasta que el mundo sea mundo. Porque si los "malos" no pueden ir al "cielo" y deben recibir el castigo que merecen sus actos eternamente; esta situación no acaba nunca, así es como se trata de explicar la desproporción de justicia de los hombres con la divina.
La justicia humana es imperfecta llena de errores corrupta interesada, pero nadie puede dejar de reconocer sinceramente que no existe, quizá algo "tenebroso" en la doctrina divina del sufrimiento eterno. Desde el punto de vista de todo mortal, el castigo debe ser proporcional a la falta cometida. Debe un hombre, por una vida de errores, sufrir la cárcel, el encierro, porque tiempo de 10, 20, 30 años, él que determina la sanción lo hace con precisión. Sin duda que si, porque la ley es "sabia", por lo tanto las sanciones también, y nuestro sentido de justicia qué dice. Que el castigo debe guardar proporción con la falta cometida, las imprecisiones arrancadas por el tormento, no podrán responsabilizar al hombre, puesto que son el resultado de un sufrimiento extraordinario.
Estamos todos de acuerdo que los "más malos" sufran más; pero nuestro sentido de piedad, nuestro concepto de justicia, pide también que ese castigo tenga fin.
Todas las religiones destacan el amor de Dios, pero el castigo de un infierno eterno, ¿no se parece más a una venganza, que a un castigo justo? Es inútil explicar que la pena está en relación con la particularidad del daño del ser ofendido y a la sociedad afectada. Bueno en este caso considero pertinente pensar que cuando es adinerada, goza de poder y tiende a pasar por alto muchas cosas, en cambio los errores de los pobres que no gozan de privilegios, sin olvidar por eso el "trato justo" en bien de él mismo. Sin embargo en este tema, es vano y ocioso acumular argumentos a favor o en contra del problema que nos ocupa, puesto que no pasarán de ser opiniones humanas, algunos dirán que es bueno dejar esta labor a un "ser superior" que puede darnos la solución acertada, seguridad, consuelo al espíritu y quizá el verdadero tormento se encuentre en la tierra.
Me pregunto ¿los seres queridos que se fueron al "más allá", de los cuales no estamos seguros, si están en el purgatorio o en el infierno por no haber vivido su religión como debieron? Tal vez alguien está en el infierno, sufriendo, no por días y años, sino por miles, millones de millones de años, de siglos, de millones de la eternidad.
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Juan José Luizaga S. es profesor y abogado.
(Lat. Iustitia) Virtud que nos hace dar a cada cual lo que corresponde. (Sinón. Derechura, equidad, imparcialidad, rectitud). Justicia distributiva, la que arregla la proporción en que deben repartirse las recompensas y los castigos.
¿Para Aristóteles? para este gran filósofo nacido en Estagira, es una virtud en que se distinguen dos especies, la justicia general o universal se entiende como una virtud total, de gran sentido social, resultado del ejercicio de las demás virtudes. La justicia particular comprende a los individuos en sus relaciones recíprocas a las que guardan con la comunidad, sin duda dejó sentado el principio de que se funda en la igualdad, que según las circunstancias a que se aplica da lugar a la justicia conmutativa y la justicia distributiva. Asimismo la justicia legal ordena los actos del individuo hacia el "bien común" como la distribución de cada uno a la colectividad.
La justicia de los hombres no funciona, la divina existe como una imagen preconcebida de saber si la primera es un enunciado, la segunda "sí", como una creencia popular, sin duda dramática, de un infierno con llamas ardientes donde van los pecadores a sufrir noche y día, por los siglos sin fin de la eternidad, y como son inmortales arderán hasta que el mundo sea mundo. Porque si los "malos" no pueden ir al "cielo" y deben recibir el castigo que merecen sus actos eternamente; esta situación no acaba nunca, así es como se trata de explicar la desproporción de justicia de los hombres con la divina.
La justicia humana es imperfecta llena de errores corrupta interesada, pero nadie puede dejar de reconocer sinceramente que no existe, quizá algo "tenebroso" en la doctrina divina del sufrimiento eterno. Desde el punto de vista de todo mortal, el castigo debe ser proporcional a la falta cometida. Debe un hombre, por una vida de errores, sufrir la cárcel, el encierro, porque tiempo de 10, 20, 30 años, él que determina la sanción lo hace con precisión. Sin duda que si, porque la ley es "sabia", por lo tanto las sanciones también, y nuestro sentido de justicia qué dice. Que el castigo debe guardar proporción con la falta cometida, las imprecisiones arrancadas por el tormento, no podrán responsabilizar al hombre, puesto que son el resultado de un sufrimiento extraordinario.
Estamos todos de acuerdo que los "más malos" sufran más; pero nuestro sentido de piedad, nuestro concepto de justicia, pide también que ese castigo tenga fin.
Todas las religiones destacan el amor de Dios, pero el castigo de un infierno eterno, ¿no se parece más a una venganza, que a un castigo justo? Es inútil explicar que la pena está en relación con la particularidad del daño del ser ofendido y a la sociedad afectada. Bueno en este caso considero pertinente pensar que cuando es adinerada, goza de poder y tiende a pasar por alto muchas cosas, en cambio los errores de los pobres que no gozan de privilegios, sin olvidar por eso el "trato justo" en bien de él mismo. Sin embargo en este tema, es vano y ocioso acumular argumentos a favor o en contra del problema que nos ocupa, puesto que no pasarán de ser opiniones humanas, algunos dirán que es bueno dejar esta labor a un "ser superior" que puede darnos la solución acertada, seguridad, consuelo al espíritu y quizá el verdadero tormento se encuentre en la tierra.
Me pregunto ¿los seres queridos que se fueron al "más allá", de los cuales no estamos seguros, si están en el purgatorio o en el infierno por no haber vivido su religión como debieron? Tal vez alguien está en el infierno, sufriendo, no por días y años, sino por miles, millones de millones de años, de siglos, de millones de la eternidad.
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Juan José Luizaga S. es profesor y abogado.