Jubilación por años de servicio, no por edad, menos por ahorro
23 de agosto de 2008 (16:38 h.)
José Pereyra Claure
Existe lucha frontal de la Central Obrera Boliviana, encabezada por el magisterio, en torno a la seguridad social, especialmente la jubilación.
Avance histórico de la Seguridad Social.- La Edad Media, basado en los principios de solidaridad, tenía entidades mutuales cooperando al afiliado en problemas de enfermedad-maternidad, asignaciones familiares y seguros diferidos de vejez, invalidez y muerte. Este tipo de instituciones mutuales, existió también en Bolivia hasta la aparición de las cajas de seguridad social. A fines del Siglo XVIII la Alemania de Bismark, avanzó notablemente en esta rama. Lo sorprendente es que las disposiciones constitucionales de Bolívar, establecen la jubilación a los 20 años de servicios, premiando hasta 10 años de beneficio cuando el docente escribía libros. El magisterio, posteriormente, tuvo la Caja de Montepío, cuyo directorio integraban únicamente docentes y apenas la presidencia estaba a cargo del Ministro de Educación. El Gobierno surgido de la lucha obrera de 1952 permitió al magisterio de Cochabamba, presentar al Tercer Congreso de Maestros realizado en Oruro, un cuerpo de doctrina sobre Seguridad Social. Asistió al evento el mismo presidente de la Caja de Seguridad Social, Luis Bedregal Rodó, para enterarse qué era la Seguridad Social.
Planteamientos concretos.- Según la tesis de Cochabamba, la seguridad social debía ser administrada por los asegurados. Su financiamiento era triple: el asegurado, el Estado y las empresas. Los beneficios eran de enfermedad-maternidad y llamados seguros diferidos de vejez, invalidez y muerte. La jubilación era a los 25 años de servicios, sin consideración de la edad. Las varias cajas de seguridad social existentes se centralizaron en la Caja Nacional de Seguridad Social. Los asegurados tenían el derecho a designar controles obreros que permitieron un resultado positivo. El gobierno de Siles Zuazo con su ministro de Trabajo Aníbal Aguilar Peñarrieta, dieron un hachazo a la jubilación ya que el sistema de 25 años de trabajo fue remplazado por la edad. Los docentes - en particular los rurales - tenían que trabajar 37 años, es decir, 12 años más que el sistema anterior. Sólo los empleados bancarios mantuvieron la conquista de la jubilación a los 25 años de servicios.
Privatización del Seguro Social.- Rompiendo el principio de la solidaridad social, los gobiernos posteriores, jurados enemigos de las conquistas sociales, establecieron el ahorro como principio de financiación, facilitándole al Estado que ya no tenía que mantener su aporte económico en el seguro social. La edad siguió siendo la espada de Damocles en contra de los derechos de los jubilados. Lo sorprendente es que la semana pasada el Gobierno de Cuba estableció junto a la jubilación, el derecho docente de seguir trabajando, ganando doble sueldo paralelo junto a su jubilación, en vista de que existe un déficit de más de 8 mil maestros que no pueden ser cubiertos por los institutos normales. Eso se explica porque en Cuba los cursos no tienen más de 20 alumnos. En Bolivia, el docente es explotado el doble y el triple de esa cantidad de alumnos por curso, que se revierte en la débil calidad de enseñanza.
Devolver derechos sin inventar la pólvora.- Las soluciones sociales correctas son: regresar a la jubilación a los 20 años de servicios como en las disposiciones de Bolívar, volver al principio de la solidaridad y no del ahorro, recontratar a los docentes jubilados para cubrir el déficit de maestros, con sus dos remuneraciones de jubilación y último sueldo según su categoría. El seguro social es el principal y fundamental derecho del trabajador de cualquier rama laboral, sólo comparable con el sueldo, y no puede seguir siendo manoseado con tanta irresponsabilidad atentatoria. A eso se suma que el IDH, recurso nacional, beneficia a un grupo minoritario de catedráticos, frente a miles de profesores marginados de ese beneficio salarial. Cuba el pasado año, reajustó los sueldos docentes en 60 por ciento sin tener el IDH, que es un maná del cielo. Aquí aún se discute el reajuste a la docencia debe ser del 15 por ciento .
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José Pereyra Claure es profesor.
Jpereyra2005@yahoo.es
Existe lucha frontal de la Central Obrera Boliviana, encabezada por el magisterio, en torno a la seguridad social, especialmente la jubilación.
Avance histórico de la Seguridad Social.- La Edad Media, basado en los principios de solidaridad, tenía entidades mutuales cooperando al afiliado en problemas de enfermedad-maternidad, asignaciones familiares y seguros diferidos de vejez, invalidez y muerte. Este tipo de instituciones mutuales, existió también en Bolivia hasta la aparición de las cajas de seguridad social. A fines del Siglo XVIII la Alemania de Bismark, avanzó notablemente en esta rama. Lo sorprendente es que las disposiciones constitucionales de Bolívar, establecen la jubilación a los 20 años de servicios, premiando hasta 10 años de beneficio cuando el docente escribía libros. El magisterio, posteriormente, tuvo la Caja de Montepío, cuyo directorio integraban únicamente docentes y apenas la presidencia estaba a cargo del Ministro de Educación. El Gobierno surgido de la lucha obrera de 1952 permitió al magisterio de Cochabamba, presentar al Tercer Congreso de Maestros realizado en Oruro, un cuerpo de doctrina sobre Seguridad Social. Asistió al evento el mismo presidente de la Caja de Seguridad Social, Luis Bedregal Rodó, para enterarse qué era la Seguridad Social.
Planteamientos concretos.- Según la tesis de Cochabamba, la seguridad social debía ser administrada por los asegurados. Su financiamiento era triple: el asegurado, el Estado y las empresas. Los beneficios eran de enfermedad-maternidad y llamados seguros diferidos de vejez, invalidez y muerte. La jubilación era a los 25 años de servicios, sin consideración de la edad. Las varias cajas de seguridad social existentes se centralizaron en la Caja Nacional de Seguridad Social. Los asegurados tenían el derecho a designar controles obreros que permitieron un resultado positivo. El gobierno de Siles Zuazo con su ministro de Trabajo Aníbal Aguilar Peñarrieta, dieron un hachazo a la jubilación ya que el sistema de 25 años de trabajo fue remplazado por la edad. Los docentes - en particular los rurales - tenían que trabajar 37 años, es decir, 12 años más que el sistema anterior. Sólo los empleados bancarios mantuvieron la conquista de la jubilación a los 25 años de servicios.
Privatización del Seguro Social.- Rompiendo el principio de la solidaridad social, los gobiernos posteriores, jurados enemigos de las conquistas sociales, establecieron el ahorro como principio de financiación, facilitándole al Estado que ya no tenía que mantener su aporte económico en el seguro social. La edad siguió siendo la espada de Damocles en contra de los derechos de los jubilados. Lo sorprendente es que la semana pasada el Gobierno de Cuba estableció junto a la jubilación, el derecho docente de seguir trabajando, ganando doble sueldo paralelo junto a su jubilación, en vista de que existe un déficit de más de 8 mil maestros que no pueden ser cubiertos por los institutos normales. Eso se explica porque en Cuba los cursos no tienen más de 20 alumnos. En Bolivia, el docente es explotado el doble y el triple de esa cantidad de alumnos por curso, que se revierte en la débil calidad de enseñanza.
Devolver derechos sin inventar la pólvora.- Las soluciones sociales correctas son: regresar a la jubilación a los 20 años de servicios como en las disposiciones de Bolívar, volver al principio de la solidaridad y no del ahorro, recontratar a los docentes jubilados para cubrir el déficit de maestros, con sus dos remuneraciones de jubilación y último sueldo según su categoría. El seguro social es el principal y fundamental derecho del trabajador de cualquier rama laboral, sólo comparable con el sueldo, y no puede seguir siendo manoseado con tanta irresponsabilidad atentatoria. A eso se suma que el IDH, recurso nacional, beneficia a un grupo minoritario de catedráticos, frente a miles de profesores marginados de ese beneficio salarial. Cuba el pasado año, reajustó los sueldos docentes en 60 por ciento sin tener el IDH, que es un maná del cielo. Aquí aún se discute el reajuste a la docencia debe ser del 15 por ciento .
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José Pereyra Claure es profesor.
Jpereyra2005@yahoo.es