Joan Prats Catalá: “El hombre y su circunstancia”
08 de mayo de 2010 (22:43 h.)
Con la frase «Yo soy yo y mi circunstancia», el filósofo José Ortega y Gasset insiste en lo que está en torno al hombre, todo lo que le rodea, no sólo lo inmediato, sino lo remoto; no sólo lo físico, sino lo histórico, lo espiritual. El hombre, según Ortega, es el problema de la vida, y entiende por vida algo concreto, incomparable, único: «la vida es lo individual»; es decir, yo en el mundo; y ese mundo no es propiamente una cosa o una suma de ellas, sino un escenario, porque la vida es tragedia o drama, algo que el hombre hace y le pasa con las cosas.
Estoy seguro que Joan Prats, jurista y cientista político de excelencia, nunca se imaginó que nuestro casual encuentro en Madrid, en una conferencia internacional sobre Administración Pública, iba a marcar su vida tanto en el campo afectivo, como profesional, a tal punto que su pensamiento, se convirtió - para muchos bolivianos - en un referente importante en el terreno jurídico y político, especialmente los que estaban en el entorno académico y público. Ciertamente, tuve el acierto de invitarlo a participar en el primer seminario internacional que realizó la desaparecida Superintendencia de Recursos Jerárquicos (SRJ), sobre Derecho Administrativo y Sistemas de Regulación, donde Joan Prats no sólo participó activamente sino que trajo consigo a otros juristas de renombre, como Ignacio Astarloa, Fernando Carrillo y Julia Company, quienes junto a destacados profesionales bolivianos, logramos recopilar un importante texto en materias poco comunes en nuestro diario vivir, pero que constituyen instrumentos fundamentales para nuestro futuro desarrollo institucional y político.
En esa oportunidad, conoció en el campo académico, a la Dra. Teresita Ossio, profesora de Derecho Administrativo, quién, luego de algunos años, se convirtió en su esposa, constituyendo una entrañable pareja, querida por todos. Resignación y fortaleza, ya que ella, desde la cátedra, todavía tiene mucho que decir, difundiendo a su vez, la inmensa obra intelectual de su compañero de ruta. Es natural, que su prematura muerte, luego de un largo tiempo de amistad, me ha causado una profunda pena y una gran frustración, ya que pensaba que todavía teníamos tiempo para transitar juntos en la difícil tarea de construcción de un nuevo Estado y sociedad, enmarcada, desde luego, en un verdadero Estado de Derecho, donde exista una clara relación jurídica entre el Estado y la sociedad.
Para recordar, el 10 de febrero último, recibía un corto pero significativo mensaje “Querido Flavio: Muchas gracias por tu detalle (era una música bellísima). Ojalá pueda darte un abrazo personal no muy tarde. Gracias siempre por tus reflexiones que seguro que ayudan a mucha gente a pensar un "proceso" mucho más complejo e imprevisible de lo que piensan sus actuales actores. En algún momento la gente se dará cuenta de que "odiar al amo no es lo mismo que amar a la libertad" o saber actuar con un mínimo de racionalidad. Los negros haitianos fueron los primeros en rebelarse y emanciparse, pero hasta hoy no han conseguido crear un Estado. En Bolivia felizmente el punto de partida es muy otro, pero una coyuntura muy adversa podría desapegarlo todo. Espero que haya pronto alguna alternativa que no sea la de avanzar hacia el pasado porque, sino, la crisis del evismo puede ser de consecuencias imprevisibles. Con el cariño de siempre y un fuerte y amistoso abrazo, Joan Prats”.
Joan Prats, sin embargo, nos dejó un mensaje muy claro, en una entrevista que le hizo la SRJ, donde nos comentó acerca de la Reforma de la Constitución propuesta por el Consejo Ciudadano en el 2001, donde asesoró. “Desde un punto de vista global, se ha tomado conciencia de que el desafío fundamental del país es la superación de la actual cultura que privilegia la estabilidad política y la estabilidad económica, por una cultura legal suficiente para producir un mayor desarrollo. Pero no se trata de cualquier cultura de la legalidad y de seguridad jurídica, sino aquélla que se enmarque dentro de un Estado Social de Derecho. El Estado Social de Derecho es un Estado Constitucional. Esto significa que todos los ciudadanos, todas las organizaciones sociales que representan a la sociedad civil, todos los poderes públicos, están sujetos a la Constitución y al ordenamiento jurídico. Es decir, la Constitución tiene valor normativo, es derecho positivo y, por lo tanto, exigible para todos.
Hablando del desempeño de la función legislativa, sostuvo “no hay ningún Poder del Estado, que esté exento de las exigencias de la seguridad jurídica”. En el anteproyecto de reforma, si bien hay una cláusula de naturaleza democrática, ésta no sólo debe ser representativa, sino que además participativa, lo que hubiera constituido - si se le hubiera hecho caso - una innovación que hace eco a clamores populares importantes (2001). Para sostener luego, “Hay una práctica y procedimientos que no acaban de garantizar la participación de la sociedad…” Para sentenciar: “No se puede permitir que una decisión se encuentre sin motivación en fundamentos de hecho y de derecho y que se la haya adoptado sin seguir el “procedimiento debido”, oyendo a todos los afectados por un interés directo, con un derecho subjetivo, y a otros sectores sociales más amplios ”.
Joan Prats Catalá, nos dejó en una prolongación de su último sueño y aunque su muerte fue sin dolor, quedamos igualmente muy tristes, pero con la alegría de haberlo conocido. De este modo, así como tuve el privilegio de traerlo a nuestra tierra, permítanme despedirlo, volviendo agradecerle por haber compartido su pensamiento con sus amigos bolivianos
Flavio Machicado Saravia. Ing. Com. Miembro de Número
de la Academia Boliviana de Ciencias Económicas.