Desde Afuera
La gran encrucijada del PSOE: "Morir ahora o morir en diferido"
09 de octubre de 2016 (20:01 h.)
La decisión que el Partido Socialista español debe tomar para facilitar un Gobierno de Mariano Rajoy o provocar terceras elecciones coloca a esta formación en una encrucijada histórica, ya que, haga lo que haga, tendrá profundas repercusiones en su futuro. El pesimismo que ha invadido a la dirección y a las bases tras la convulsa dimisión de Pedro Sánchez se ha extendido al grupo parlamentario, donde sus diputados afrontan divididos y confusos el dilema de qué hacer ante una nueva investidura del conservador Rajoy, presidente en funciones desde hace más de nueve meses.
El mensaje que ha hecho calar la gestora del PSOE y su presidente, el asturiano Javier Fernández, es que solo hay dos opciones: abstenerse o ir a nuevas elecciones. Para los “sanchistas”, la abstención concedería a Podemos la bandera de la oposición y aumentaría enormemente la desconfianza de los electores de izquierda en el PSOE.
Los que se inclinan por desbloquear ya la formación de Gobierno juzgan, en cambio, que los ciudadanos les castigarían severamente si hay elecciones en diciembre próximo, permitiendo que el PP tenga una mayoría más amplia. "Es morir ahora o morir en diferido", resume gráficamente un diputado del PSOE las consecuencias que acarrean los dos caminos entre los que el partido tiene que escoger en los próximos días.
Los que más claro tienen que es preciso facilitar el Gobierno a Rajoy antes que ir a las urnas son los diputados andaluces, la familia mayoritaria en el grupo socialista, aunque también reconocen, en el fondo, que hay que optar entre dos males. Al ver inviable un Gobierno alternativo y no estar el PSOE en condiciones de afrontar unos nuevos comicios, uno de los parlamentarios andaluces confiesa que no queda otra que "pasar el trago" y dejar que Rajoy gobierne. "Hay que dar una abstención, pero que parezca que es un accidente", confiesa este diputado, quien sostiene que ahora hay que "hacer pedagogía" entre la militancia para que comprenda que abstenerse "no significa apoyo al PP". También defiende, como otros compañeros, que el PSOE no debería ser el único que se pliegue y que sería precisa una "abstención compartida", al menos con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), si quiere que los socialistas favorezcan la gobernabilidad en el País Vasco. Entre los ´sanchistas´, la percepción es que un respaldo pasivo al PP tendría unas consecuencias devastadoras para el partido, como la tuvo la última etapa de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), rematada con una reforma exprés de la Constitución impuesta por Europa. "Si cinco años después arrastramos el cambio del artículo 135 de la Constitución, no digo nada qué pasará si nos abstenemos ante el PP", advierte una de las componentes de la Ejecutiva disuelta de Sánchez.
Para esta diputada, firme defensora del "no" a Rajoy, la abstención sería vista como "una gran coalición con el PSOE en la oposición" y siendo cómplice del "recorte de 30.000 millones que se avecina".
Y alerta de que Podemos, el partido izquierdista que ha ganado terreno frente al PSOE y ha generado una ruptura del bipartidismo, dejaría de ser muleta en gobiernos socialistas en las regiones.
El mensaje que ha hecho calar la gestora del PSOE y su presidente, el asturiano Javier Fernández, es que solo hay dos opciones: abstenerse o ir a nuevas elecciones. Para los “sanchistas”, la abstención concedería a Podemos la bandera de la oposición y aumentaría enormemente la desconfianza de los electores de izquierda en el PSOE.
Los que se inclinan por desbloquear ya la formación de Gobierno juzgan, en cambio, que los ciudadanos les castigarían severamente si hay elecciones en diciembre próximo, permitiendo que el PP tenga una mayoría más amplia. "Es morir ahora o morir en diferido", resume gráficamente un diputado del PSOE las consecuencias que acarrean los dos caminos entre los que el partido tiene que escoger en los próximos días.
Los que más claro tienen que es preciso facilitar el Gobierno a Rajoy antes que ir a las urnas son los diputados andaluces, la familia mayoritaria en el grupo socialista, aunque también reconocen, en el fondo, que hay que optar entre dos males. Al ver inviable un Gobierno alternativo y no estar el PSOE en condiciones de afrontar unos nuevos comicios, uno de los parlamentarios andaluces confiesa que no queda otra que "pasar el trago" y dejar que Rajoy gobierne. "Hay que dar una abstención, pero que parezca que es un accidente", confiesa este diputado, quien sostiene que ahora hay que "hacer pedagogía" entre la militancia para que comprenda que abstenerse "no significa apoyo al PP". También defiende, como otros compañeros, que el PSOE no debería ser el único que se pliegue y que sería precisa una "abstención compartida", al menos con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), si quiere que los socialistas favorezcan la gobernabilidad en el País Vasco. Entre los ´sanchistas´, la percepción es que un respaldo pasivo al PP tendría unas consecuencias devastadoras para el partido, como la tuvo la última etapa de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), rematada con una reforma exprés de la Constitución impuesta por Europa. "Si cinco años después arrastramos el cambio del artículo 135 de la Constitución, no digo nada qué pasará si nos abstenemos ante el PP", advierte una de las componentes de la Ejecutiva disuelta de Sánchez.
Para esta diputada, firme defensora del "no" a Rajoy, la abstención sería vista como "una gran coalición con el PSOE en la oposición" y siendo cómplice del "recorte de 30.000 millones que se avecina".
Y alerta de que Podemos, el partido izquierdista que ha ganado terreno frente al PSOE y ha generado una ruptura del bipartidismo, dejaría de ser muleta en gobiernos socialistas en las regiones.
"¿Y quién nos va a apoyar ahora, el PP?", se pregunta ante el riesgo que supone que el PSOE que sea visto como socio de la derecha. (...).
(Tomado de la agencia EFE)