DESDE EL CUARTO PROPIO

Desafíos del Foro de países

Han pasado poco más de dos años desde que los estados del mundo se comprometieron a acabar con el hambre hasta 2030 y adoptaron una Agenda de Desarrollo Sostenible, sentando las bases de la construcción de un mundo más justo y equitativo, en armonía con el medio ambiente.

¿Cómo enfrentarán los países de América Latina y el Caribe este desafío, reconociendo que la nuestra continúa siendo una de las regiones con mayor desigualdad en el mundo? Ese fue el tema de la 2ª Reunión del Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre Desarrollo Sostenible de Santiago de Chile.

El nuevo mecanismo regional, que empieza a consolidarse como un espacio de intercambio de experiencias entre países, debe responder también a preguntas de la región como cuál será el carácter y relevancia del Foro frente al Foro Político de Alto Nivel en el que los países reportan anualmente los avances en relación a la Agenda, y si podrá convertirse en un efectivo mecanismo de seguimiento regional de los objetivos de desarrollo sostenible, metas e indicadores, considerando un contexto de pobreza, desigualdades, alta deuda global y la reducción de la cooperación internacional.

Una activa participación de organizaciones de sociedad civil ha caracterizado este espacio, que demanda cuestionar y atender las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad, mayores esfuerzos para transformar las pautas de producción y consumo y mayor articulación entre la Agenda y los planes y políticas nacionales. La sociedad civil, como actor del desarrollo, encara desafíos similares para asegurar un involucramiento efectivo y se ha dotado de un mecanismo que articulará las diversas iniciativas de coordinación con los gobiernos de la región en la difícil tarea de lograr el desarrollo sostenible.

Parte de esa sociedad civil son las organizaciones feministas, que recuerdan permanentemente a los gobiernos que, aunque se ha reconocido que la igualdad de género es una dimensión clave que acelerará la posibilidad de alcanzar el desarrollo sostenible y hacen un llamado a los gobiernos a redoblar los esfuerzos para no dejar atrás a mitad de la población: niñas y mujeres. Queda cada vez más claro que implementar la Agenda 2030 requerirá del compromiso de múltiples actores, no solo Estados, sociedad civil, cooperación internacional, sector privado, en el marco del respeto a los derechos humanos, la transparencia y rendición de cuentas.