¿Cómo buscar un crecimiento económico en Bolivia?

Gustavo Navia Quiroga



El desempeño económico de Bolivia durante las últimas décadas ha sido pobre y mal orientado y este bajo crecimiento fue acompañado de un persistente deterioro de sus indicadores sociales ya que las mediciones de pobreza, indigencia y distribución del ingreso se mantienen en los mismos niveles sin haber logrado mejorar esta triste situación.

Esta combinación de crecimiento raquítico, volatibilidad extrema y retroceso social transforma la experiencia boliviana en un caso de desarrollo fallido y lo que nos preguntamos los bolivianos es ¿cómo buscar un verdadero crecimiento económico en Bolivia?

El crecimiento económico se mide de un modo sencillo por el aumento del PIB per cápita y esto se lo define como un proceso de transformación económica que involucra un amplio espectro de fenómenos interrelacionados políticos, institucionales, regulatorios, de estructura económica, patrones demográficos, costumbres sociales, estándares de salud y educación, niveles de desigualdad e imperfecciones de mercado que deben tener una visión integral sobre el desarrollo según los cuales la defensa, la concreción y la ampliación de los derechos políticos, económicos, sociales y culturales constituyen el objetivo del desarrollo económico y social fundado en los valores éticos de igualdad y solidaridad donde se reconoce la universalidad, la indivisibilidad e interdependencia de ese conjunto de derechos del ser humano.

La adhesión a esta concepción del desarrollo debe materializarse no sólo en las grandes opciones estratégicas, sino también en cada una de las políticas públicas que las instrumentan a corto y largo plazo.

En el corto plazo, es necesario adoptar medidas para asegurar los equilibrios macroeconómicos y la estabilidad, en la actualidad la inflación ha devenido como una serie amenaza ya que el nivel de inflación genera perjuicios, no sólo sobre el ahorro financiero, la disponibilidad de crédito y el proceso de inversión, sino principalmente sobre el poder de compra de los bolivianos en el mercado de consumo donde los salarios no aumentan en la misma proporción de la subida de la tasa inflacionaria y más bien los salarios de los bolivianos se mantienen estáticos y ¿cómo este Gobierno combatirá la pobreza?

La reciente aceleración inflacionaria ha revertido la tendencia al descenso de la pobreza y la indigencia y existe el riesgo de que la inflación se espiralice y se desencadene en un fenómeno de "estanflación" que es una recesión con inflación y poder controlar esta inflación no es una tarea sencilla, requiere de una política consistente y sostenida en el plano fiscal y monetario, así como de regulación del conflicto distributivo, proceso en el cual el Estado debe proteger los ingresos reales de los sectores sociales más vulnerables y con menor poder de influencia y de negociación.

En el largo plazo, en el aspecto fiscal existen desafíos considerables donde el ritmo de crecimiento de los ingresos fiscales se ha debilitado y la dependencia de los ingresos por retenciones de nuestros hidrocarburos y de la minería es creciente.

En la política cambiaria y monetaria es necesario enfrentar los dilemas existentes ya que crecen los riesgos de la apreciación cambiaria porque se hace cada vez más difícil administrar la paridad real en un contexto inflacionario. Asegurar la estabilidad macroeconómica es vital pero no es suficiente y para ello se requiere llevar adelante un aumento en el plano productivo aplicando mejoras en la productividad de nuestra economía.

Bolivia cuenta con una privilegiada dotación de recursos naturales, de hidrocarburos y minerales que demanda la economía mundial donde los precios de estos recursos están en ascenso pero para crecer y lograr un mayor desarrollo económico en Bolivia se requiere de un nivel adecuado de inversión pública y privada en bienes de capital y en infraestructura.

El ahorro interno es capaz de proveer la base de los recursos en este proceso de inversión, pero no es todo sino que se requiere en la actualidad de poder contar con una inversión extranjera directa (IED) y un crédito externo de largo plazo que permitan aportar recursos financieros y tecnológicos.

La interrogante está en el modo en que se logrará implementar este amplio conjunto de políticas y reformas. El desarrollo económico requiere de una profundización de la democracia con un mejor funcionamiento de sus instituciones y una mayor participación de la ciudadanía, pero esto está fallando en Bolivia.

El Estado debe impulsar la provisión de bienes públicos, la aplicación de marcos regulatorios legales, en manejar el buen funcionamiento de las instituciones, en la implementación de los regímenes sectoriales, en la creación de mercados, en asegurar un funcionamiento competitivo, en estimular la innovación y en lograr un aumento de la productividad y para ello se debe dotar de calidad profesional que está en el sector de las clases medias del país y combatir estas "fallas del Gobierno actual". Lo que se siembra se recoge.

--

Gustavo Navia Quiroga es economista y docente universitario.