Coctelera política, sin pies ni cabeza

Jaime Liendo Ramos



Tradicionalmente, en Bolivia y cerca de elecciones generales, se han formado partidos políticos con aspiraciones de ganar el “poder”, como ellos llaman a ganar en las justas electorales. También tradicionalmente bajo ese objetivo se acostumbró fabricar “frentes políticos” uniendo partidos que en el pasado fueron contrarios y seducidos por la perspectiva de ser “gobierno” se amistan a pesar de sus radicales tendencias “doctrinarias” para prorratearse las pegas y las prebendas del futuro gobierno.

En este sentido hemos visto infinidad de coaliciones políticas de la más diversa calidad y cualidad, siempre con un factor común que los unía: enriquecerse a costa de los dineros del pueblo. Sin embargo, la laboriosidad de la población ha sorteado con relativo éxito los desaciertos económicos y sociales de la clase política de turno en el gobierno; pero ahora que tenemos un gobierno con ambiciones de profundas transformaciones en todos los órdenes del quehacer nacional, las condiciones han cambiado radicalmente afectando principalmente a la economía de los más necesitados y a las empresas productoras y exportadoras en particular, pues no se acaba de entender hacia dónde va la actual política económica y social del gobierno que quiere cambiar todo por el sólo hecho de cambiarlo. Ello se debe seguramente a la naturaleza “ideológica” de sus componentes pues, es bien conocida la trayectoria del partido de gobierno que en principio fue conformado por organizaciones cocaleras a las cuales se sumaron movimientos indígenas haciendo una importante organización de masas descontentas que buscaban afanosamente un futuro mejor, pero la tal organización se vio súbitamente rebasada por los acontecimientos políticos que le situó como una mayoría en el país con grandes posibilidades de triunfo en la elecciones generales. Por ello, todos los resabios de partidos extremistas en proceso de extinción, como ser: los trotskistas, comunistas leninistas, comunistas mahomistas, indigenistas, ex terroristas, ex gonistas y políticos oportunistas, se infiltraron ventajosamente en el MAS formándose de ésta manera una gigantesca coctelera política que hoy está presente en el Gobierno dando tumbos políticos a ciegas. ¿Qué será del mañana?

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Jaime Liendo Ramos es ingeniero.

jeliendo@hotmail.com