China: ¿Una economía de ficción?
03 de agosto de 2013 (21:03 h.)
Hace unos días, un amigo y colega, el Lic. Jorge Balcázar, tuvo la gentileza de hacerme llegar un interesante ensayo sobre la economía china, que considero interesante compartirlo, por la importancia que tiene esa economía a nivel planetario y, la influencia, que tiene, de alguna forma, sobre la nuestra. Me refiero, a los precios internacionales, que gracias a la fuerte demanda china y de otros países emergentes, entre los que está el Brasil, tuvieron una excepcional elevación, que puede ser que no se mantengan en el futuro. De hecho, en el caso del Brasil, el próximo contrato de compra de gas, que, eventualmente, se firmaría con este país, en el 2019, dada la existencia que hay en el mercado, el precio que nos ofrecerán, será mucho más reducido que el actual, donde, obviamente, dados los niveles de costo de producción, estaría, por verse, la existencia del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), ya que el margen sería insuficiente. En consecuencia, a la situación del año 2003, cuando por el millar de pies cúbicos, apenas, se pagaba 1 dólar americano y el costo de producción, estaba por encima de los 60 centavos.
El ensayo, en referencia, pertenece al Dr. George Friedman, profesor de Ciencia y Filosofía Política en varias universidades estadounidenses. Es autor del bestseller del New York Times, "Los próximo 100 años: Un pronóstico para el siglo XXI", publicado en más de 20 idiomas. Grandes redes de radio y televisión, como CNN, Fox News y NPR invitan regularmente al Dr. Friedman, a que aparezca, como experto en inteligencia de asuntos internacionales.
El Dr. Friedman, de entrada sostiene que “Aunque, aún no se la reconozca, existe una crisis económica en China que cambiará la dinámica global”. Al respecto, el Premio Nobel de Economía, profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton, Paul Krugman, escribió en el NYT “Golpeándose con una Pared China”, que plantea los límites de la estrategia de crecimiento del modelo chino y Ben Levison, escribió, otra columna, titulada “Señales de Humo de China”. En la que compara su crisis, con la de comensales que ignoran el incendio durante una cena de gala, porque asumen que los bomberos la apagarán. Los inversionistas, sin embargo, empiezan a aceptar que, la nueva normalidad, es que el crecimiento chino será ahora lento.
The New York Times (NYT), Barron´s and Goldman Sachs, anunciaron que las condiciones económica de la China van, desde, excepcionales, a estar al borde de un colapso. Según, Krugman, las estadísticas oficiales de la economía china son por lo general una ficción. Su economía es escasamente mayor que la del Japón. Para mantener su tasa de crecimiento, China hubiese tenido que mantener indefinidamente su diferencial de salarios (algo que la obliga a enfocarse en las exportaciones). El miedo de los chinos, al desempleo, los llevó a políticas de préstamos blandos, que permiten a empresas ineficientes seguir a flote. Los préstamos también permitieron proyectos de infraestructura y bienes raíces, creando grandes ineficiencias en la economía. Así, puede crecer a la economía, pero no, las ganancias.
Prosigue, Friedman, “En la medida, que las empresas se vuelven ineficientes, se incrementan los costos de producción. En la medida, que se presta dinero para mantener abiertas empresas ineficientes, se incrementa la inflación. El incremento en la ineficiencia se empeora por el crecimiento en la oferta de dinero”. “Otro factor, es la pobreza, en una Nación, que tiene 900 millones de habitantes con un ingreso per cápita anual, igual al de Guatemala, Indonesia o Mongolia. Otros, 500 millones, de habitantes, están al nivel de Nicaragua, o Nigeria. El nivel de ingreso per cápita de China, está al nivel de la República Dominicana y Jamaica. Estimular una economía con más de mil millones de habitantes, es imposible”. “El estímulo económico, tiene sentido, cuando se puede vender la producción al mercado, en este caso interno, que en China no puede darse. En China, no se compra, lo que su economía produce. En consecuencia, estimular la demanda, para que las fábricas ineficientes vendan, no solo es inflacionario, es un suicidio”. Sin embargo, a modo de conclusión, “La economía china no va a colapsar, solamente ha de cambiar de conducta. Se enfocarán en contener las consecuencias sociales y políticas, del modelo. El impacto global, verá una caída en precios de bienes industriales, como ser el acero”. “Los chinos, no obstante, mantienen una gran cantidad de dinero en instrumentos (bonos) del Gobierno norteamericano. Ese dinero, no será retirado. Los chinos no carecen de capital y, repatriar, ese dinero solamente incrementaría la inflación. En primer lugar, si hubiesen invertido bien ese dinero, lo hubiesen invertido en EEUU. El mercado de EEUU, es el único seguro, en estos tiempos de crisis”. “China seguirá siendo un gran poder, pero ya no será el centro de salarios bajos-alto crecimiento del mundo. En un sistema globalizado, siempre habrá naciones de salarios bajos-alto crecimiento, porque los consumidores de países industrializados avanzados quieren absorber bienes a bajos costos (salarios). El convertirse en suministro de estos bienes, es una gran oportunidad para aquellas naciones. Ninguna Nación, puede reemplazar a China, pero China será reemplazada. El próximo paso en este proceso será identificar al reemplazo de China”.
Son sin duda, varias interrogantes, sobre las que tendremos que pensar en el futuro, en un mundo dinámico, donde nunca existe la última palabra. Menos en la economía.
El ensayo, en referencia, pertenece al Dr. George Friedman, profesor de Ciencia y Filosofía Política en varias universidades estadounidenses. Es autor del bestseller del New York Times, "Los próximo 100 años: Un pronóstico para el siglo XXI", publicado en más de 20 idiomas. Grandes redes de radio y televisión, como CNN, Fox News y NPR invitan regularmente al Dr. Friedman, a que aparezca, como experto en inteligencia de asuntos internacionales.
El Dr. Friedman, de entrada sostiene que “Aunque, aún no se la reconozca, existe una crisis económica en China que cambiará la dinámica global”. Al respecto, el Premio Nobel de Economía, profesor de Economía y Asuntos Internacionales en la Universidad de Princeton, Paul Krugman, escribió en el NYT “Golpeándose con una Pared China”, que plantea los límites de la estrategia de crecimiento del modelo chino y Ben Levison, escribió, otra columna, titulada “Señales de Humo de China”. En la que compara su crisis, con la de comensales que ignoran el incendio durante una cena de gala, porque asumen que los bomberos la apagarán. Los inversionistas, sin embargo, empiezan a aceptar que, la nueva normalidad, es que el crecimiento chino será ahora lento.
The New York Times (NYT), Barron´s and Goldman Sachs, anunciaron que las condiciones económica de la China van, desde, excepcionales, a estar al borde de un colapso. Según, Krugman, las estadísticas oficiales de la economía china son por lo general una ficción. Su economía es escasamente mayor que la del Japón. Para mantener su tasa de crecimiento, China hubiese tenido que mantener indefinidamente su diferencial de salarios (algo que la obliga a enfocarse en las exportaciones). El miedo de los chinos, al desempleo, los llevó a políticas de préstamos blandos, que permiten a empresas ineficientes seguir a flote. Los préstamos también permitieron proyectos de infraestructura y bienes raíces, creando grandes ineficiencias en la economía. Así, puede crecer a la economía, pero no, las ganancias.
Prosigue, Friedman, “En la medida, que las empresas se vuelven ineficientes, se incrementan los costos de producción. En la medida, que se presta dinero para mantener abiertas empresas ineficientes, se incrementa la inflación. El incremento en la ineficiencia se empeora por el crecimiento en la oferta de dinero”. “Otro factor, es la pobreza, en una Nación, que tiene 900 millones de habitantes con un ingreso per cápita anual, igual al de Guatemala, Indonesia o Mongolia. Otros, 500 millones, de habitantes, están al nivel de Nicaragua, o Nigeria. El nivel de ingreso per cápita de China, está al nivel de la República Dominicana y Jamaica. Estimular una economía con más de mil millones de habitantes, es imposible”. “El estímulo económico, tiene sentido, cuando se puede vender la producción al mercado, en este caso interno, que en China no puede darse. En China, no se compra, lo que su economía produce. En consecuencia, estimular la demanda, para que las fábricas ineficientes vendan, no solo es inflacionario, es un suicidio”. Sin embargo, a modo de conclusión, “La economía china no va a colapsar, solamente ha de cambiar de conducta. Se enfocarán en contener las consecuencias sociales y políticas, del modelo. El impacto global, verá una caída en precios de bienes industriales, como ser el acero”. “Los chinos, no obstante, mantienen una gran cantidad de dinero en instrumentos (bonos) del Gobierno norteamericano. Ese dinero, no será retirado. Los chinos no carecen de capital y, repatriar, ese dinero solamente incrementaría la inflación. En primer lugar, si hubiesen invertido bien ese dinero, lo hubiesen invertido en EEUU. El mercado de EEUU, es el único seguro, en estos tiempos de crisis”. “China seguirá siendo un gran poder, pero ya no será el centro de salarios bajos-alto crecimiento del mundo. En un sistema globalizado, siempre habrá naciones de salarios bajos-alto crecimiento, porque los consumidores de países industrializados avanzados quieren absorber bienes a bajos costos (salarios). El convertirse en suministro de estos bienes, es una gran oportunidad para aquellas naciones. Ninguna Nación, puede reemplazar a China, pero China será reemplazada. El próximo paso en este proceso será identificar al reemplazo de China”.
Son sin duda, varias interrogantes, sobre las que tendremos que pensar en el futuro, en un mundo dinámico, donde nunca existe la última palabra. Menos en la economía.