2012: colonos ya tenían al Tipnis con cadena y candado
25 de agosto de 2017 (21:05 h.)
¿Con quién han hablado para entrar? preguntó a los guardaparques el colono que custodiaba la tranca improvisada -dos troncos delgados, una cadena y un candado- que habían instalado en Ichoa, población tras la cual está el río Moleto, en cuya ribera se encuentra la comunidad San José de la Angostura en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).
Era un día de marzo de 2012, habían pasado casi seis meses de la violenta intervención policial a la octava marcha indígena sucedida en la localidad de Chaparina (Beni) el 25 de septiembre de 2011.
En febrero de ese año solicité al Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) ingresar al Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, ubicado entre los departamentos de Cochabamba y Beni, sin éxito. Tras varias gestiones, el director del Tipnis lo autorizó en marzo.
Formamos un grupo de seis: tres guardaparques, dos periodistas y un camarógrafo. Era tranquilizador ingresar a la reserva natural acompañados por los guardas no solo porque conocen la zona sino porque son “la autoridad” dentro del Parque Nacional.
Cuando supimos que los colonos habían agredido a los guardaparques y destruido el campamento en la población de Ichoa porque no permiten que los controlen, el miedo nos regresó pues ya sabíamos que estaban vigilando el ingreso de foráneos al área. A casi 300 metros de Ichoa (Villa Tunari, Chapare), última población de colonizadores dentro del Tipnis y a la cual se llega en vehículo, estaba el punto de control, con cadena y candado, custodiado por dos colonos inquisidores con los visitantes.
Lo extraño fue, que mientras los indígenas cruzaban de ambos lados el punto de control, los colonos detuvieron a los guardaparques para preguntar ¿qué comisión es esta? El vigilante insiste en el interrogatorio: ¿sabe el Gumercindo? ¿Con quién han hablado para entrar? Gumercindo Pradel era en ese entonces dirigente del Consejo Nacional de Indígenas del Sur (al que pertenecen los colonos).
Uno de los guardaparques le dice que están haciendo su trabajo de rutina y que tienen la autorización del director del Parque y que lo llame para preguntarle. El colono asegura que llamará para averiguar si sus dirigentes tienen conocimiento.
El grupo logró su cometido, tras caminar cerca de dos kilómetros llegamos al río para cruzarlo en canoa hasta la comunidad San José. El retorno a Isinuta no tuvo contratiempos, aunque fue bajo la mirada vigilante de los colonos.
En aquella ocasión, a Gumercindo Padrel le extrañó que los colonos no hayan dejado pasar a los guardaparques. Justificó que haya puesto la tranca señalando que “mucha gente entra como turista a investigar cosas y saca informaciones falsas sin que tengamos conocimiento. Es por eso que les digo que ninguna persona extraña puede pasar sin que tengamos conocimiento. Solo estamos previendo”.
El control continúa cinco años después, y con mayor celo, como sucedió hace un par de semanas cuando no dejaron pasar a indígenas, asambleístas y periodistas que buscaban evidenciar si es evidente que están avanzadas las obras de construcción en tres puentes.
El actual líder del Consejo Nacional de Indígenas del Sur (Conisur), Eladio Roca, justificó el haber impedido el ingreso de asambleístas, cívicos y medios de comunicación de Cochabamba al Tipnis. Roca incluso dijo que son “dueños” de aquel territorio y por eso se les debe pedir permiso.
Era un día de marzo de 2012, habían pasado casi seis meses de la violenta intervención policial a la octava marcha indígena sucedida en la localidad de Chaparina (Beni) el 25 de septiembre de 2011.
En febrero de ese año solicité al Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap) ingresar al Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure, ubicado entre los departamentos de Cochabamba y Beni, sin éxito. Tras varias gestiones, el director del Tipnis lo autorizó en marzo.
Formamos un grupo de seis: tres guardaparques, dos periodistas y un camarógrafo. Era tranquilizador ingresar a la reserva natural acompañados por los guardas no solo porque conocen la zona sino porque son “la autoridad” dentro del Parque Nacional.
Cuando supimos que los colonos habían agredido a los guardaparques y destruido el campamento en la población de Ichoa porque no permiten que los controlen, el miedo nos regresó pues ya sabíamos que estaban vigilando el ingreso de foráneos al área. A casi 300 metros de Ichoa (Villa Tunari, Chapare), última población de colonizadores dentro del Tipnis y a la cual se llega en vehículo, estaba el punto de control, con cadena y candado, custodiado por dos colonos inquisidores con los visitantes.
Lo extraño fue, que mientras los indígenas cruzaban de ambos lados el punto de control, los colonos detuvieron a los guardaparques para preguntar ¿qué comisión es esta? El vigilante insiste en el interrogatorio: ¿sabe el Gumercindo? ¿Con quién han hablado para entrar? Gumercindo Pradel era en ese entonces dirigente del Consejo Nacional de Indígenas del Sur (al que pertenecen los colonos).
Uno de los guardaparques le dice que están haciendo su trabajo de rutina y que tienen la autorización del director del Parque y que lo llame para preguntarle. El colono asegura que llamará para averiguar si sus dirigentes tienen conocimiento.
El grupo logró su cometido, tras caminar cerca de dos kilómetros llegamos al río para cruzarlo en canoa hasta la comunidad San José. El retorno a Isinuta no tuvo contratiempos, aunque fue bajo la mirada vigilante de los colonos.
En aquella ocasión, a Gumercindo Padrel le extrañó que los colonos no hayan dejado pasar a los guardaparques. Justificó que haya puesto la tranca señalando que “mucha gente entra como turista a investigar cosas y saca informaciones falsas sin que tengamos conocimiento. Es por eso que les digo que ninguna persona extraña puede pasar sin que tengamos conocimiento. Solo estamos previendo”.
El control continúa cinco años después, y con mayor celo, como sucedió hace un par de semanas cuando no dejaron pasar a indígenas, asambleístas y periodistas que buscaban evidenciar si es evidente que están avanzadas las obras de construcción en tres puentes.
El actual líder del Consejo Nacional de Indígenas del Sur (Conisur), Eladio Roca, justificó el haber impedido el ingreso de asambleístas, cívicos y medios de comunicación de Cochabamba al Tipnis. Roca incluso dijo que son “dueños” de aquel territorio y por eso se les debe pedir permiso.