Venezuela aplica en educación superior valores cooperativistas
Venezuela es uno de los países sudamericanos que desarrolla importantes proyectos relacionados con el cooperativismo, sobre todo en el área educativa.
En el nivel superior ya en 1963 se comenzaba a hablar de la posibilidad de considerar esa alternativa en el proceso de enseñanza-aprendizaje, de hecho en abril de 1963, en la Universidad de los Andes se fundó el Centro de Estudios Cooperativos, con la participación activa de los ministerios de Agricultura y Cría y del Trabajo, en la Facultad de Economía.
En una ponencia, que luego se convirtió en una publicación interna, presentada por la profesora de la Universidad del Oriente (Venezuela) Aminta Pérez indica que la crisis de valores que se encuentra en los estudiantes universitarios puede ser superada con los principios filosóficos que sustentan el movimiento cooperativo venezolano y mundial.
Explicó que para alcanzar tales fines (formación de valores y principios) en los estudiantes de las diferentes carreras universitarias se tendría que incluir el componente de formación cooperativa de manera sistemática, y no como experiencias aisladas en algunas carreras y/o escuelas (facultades).
La docente justificó su planteamiento en que el estudiante debería conocer y aplicar los principios cooperativos en los conocimientos adquiridos y luego aplicarlos en su interacción con la sociedad.
Indicó que, hasta ahora, la orientación educativa ha sido el individualismo y la competencia egoísta, aunados a modelos copiados de realidades distintas a la venezolana y que el rol del docente se concentra en impartir contenidos con una metodología despersonalizada.
“Para ser consecuente con los planteamientos a los postulados de las nuevas orientaciones, es necesario promover un cambio radical en la formación del docente universitario y una renovación de los planes de estudio”, indicó.
Añadió que esto implica que el profesor universitario posea conocimientos de los principios y de la práctica cooperativos: solidaridad, equidad, democracia, participación, autogestión, entre otros, y conduzca sus clases inspirándose en esta praxis.
Pérez, en su ponencia, destacó que los cambios en el sistema educativo venezolano pasaban por formar nuevos docentes y por la modificación de la currícula, además de promover la organización de cooperativas universitarias para resolver los problemas de gestión de los servicios como librerías, comedores y transporte, entre otros.
Cursos didácticos para los docentes y estudiantes en universidades
La docente Aminta Pérez consideró que la universidad debería, en principio, incluir, como medida de emergencia un curso de cooperativismo, dirigido a los docentes y estudiantes. Pues se espera que el profesor transfiera, desde la cátedra, esos conocimientos a través de estrategias didácticas, su comportamiento y actuación.
Señaló que con un docente verdaderamente empapado con los principios y valores cooperativos se podrá calar en el espíritu de los bachilleres la formación cooperativa.
De este modo, se estaría en vías de alcanzar un individuo capaz de ser participativo, autogestionario, solidario, democrático, que pueda resolver efectiva y eficazmente los problemas circundantes, “tenemos que asegurar ese tipo de personas”.
Los escolares también reciben formación en cooperativismo
Las primeras muestras de cooperativismo escolar, en forma organizada, datan del 17 de diciembre de 1938, fecha inaugural también de la Primera Escuela Rural Tamanaco. La escuela contaba con vivienda para el docente, consultorio médico, aulas y un salón para la cooperativa escolar.
Existen experiencias en unidades educativas del sector privado y estatal.
A la fecha, la currícula también considera que los estudiantes deben conocer y aplicar los valores y principios cooperativos.
Ese tipo de trabajo está amparado en varias normas legales aprobadas por el Gobierno central y por los gobiernos municipales de los diferentes estados venezolanos.