Las urnas y armas marcarán la agenda mundial de este 2024
Este año que inicia estará marcado, sobre todo, por urnas y armas, así predice CIDOB (Barcelona Centre for International Affairs)
Esta gestión habrá elecciones en más de 70 países del mundo, entre ellos Estados Unidos. Otra característica de este año será la multiplicidad de conflictos.
Por otro lado, las consecuencias económicas de las sucesivas crisis serán más visibles que en años anteriores: el crecimiento económico será débil y el frenazo chino reverberará en las economías emergentes, cada vez más tensionadas por el endurecimiento de las condiciones financieras y la fortaleza del dólar.
A continuación los siete hechos que marcarán la agenda internacional de este 2024.
1. Más conflictividad 2023 ha sido uno de los años más conflictivos en el mundo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En solo 12 meses, la violencia política ha aumentado un 27%. La guerra en Gaza ha marcado el final de 2023, con sus más de 18.000 víctimas mortales contabilizadas hasta el momento.
Las advertencias por parte de Naciones Unidas del riesgo de colapso humanitario y de genocidio de la población palestina atrapada en la Franja, así como el pulso entre el primer ministro, Benyamín Netanyahu, y el secretario general de la ONU, António Guterres, para intentar lograr un alto el fuego marcarán el nuevo año.
2. La democracia Más de 4.000 millones de personas están llamadas a las urnas en 76 países, casi el 51% de la población mundial. Mientras la mayoría de la ciudadanía de estos países votará en democracias plenas o con imperfecciones, uno de cada cuatro votantes participará en comicios en regímenes híbridos o autoritarios (22 de 76). Países como Rusia, Túnez, Argelia, Bielorrusia, Rwanda o Irán instrumentalizarán estos procesos electorales para tratar de fortalecer a los liderazgos en el poder y ganar legitimidad ante sus ciudadanos, mientras que casi la otra mitad del electorado ejercerá su derecho a voto en países que, en los últimos años, han mostrado una erosión democrática o tentaciones iliberales, como en Estados Unidos o India.
El intenso ciclo electoral de 2024 será decisivo para saber si se consolida la contestación, la fragmentación y el auge del extremismo político que han transformado las democracias a nivel global, o bien si el sistema resiste.
3. Saturación informativa Con el auge y la consolidación de la Inteligencia Artificial (IA), la desinformación será uno de los retos adicionales de este superaño electoral, ya que su rápido progreso puede proyectar una sombra todavía mayor sobre la confianza en la información y en los procesos electorales.
El perfeccionamiento de los deepfakes, la rápida y sencilla creación de imágenes, textos, audios o propaganda por IA, así como la creciente dependencia de las redes sociales para informarse de la realidad, representan un caldo de cultivo para la desinformación en un momento en el que aún no existe un control efectivo de estas tecnologías.
4. Inteligencia artificial 2023 fue el año de la presentación en sociedad de ChatGPT que solo dos meses después de su lanzamiento ya contaba con 100 millones de usuarios.
La revolución también trajo consigo una nueva consciencia de los riesgos, aceleración y transformación que supone esta tecnología. Por eso, 2024 será un año fundamental para la regulación de la IA.
La más ambiciosa es la de la UE, que está decidida a convertirse en la primera región del mundo que se dota de una ley integral para regular la inteligencia artificial. Pero el debate de la gobernanza va de la mano de la carrera geopolítica por liderar la innovación tecnológica y, a diferencia de la UE, en el caso de Estados Unidos y China eso significa, además, el desarrollo de su aplicación militar.
La primera cumbre mundial sobre seguridad de la IA, deja sobre la mesa la Declaración Bletchley, firmada por 28 países, que recoge un compromiso para abordar las principales amenazas de la IA y examinar los modelos de IA de empresas tecnológicas antes de su lanzamiento.
En septiembre de 2024, durante la Cumbre del Futuro organizada por Naciones Unidas, se presentará el Pacto Digital Mundial.
5. Resaca económica y sostenibilidad de la deuda En 2024 serán más visibles las consecuencias económicas de la sucesión de crisis experimentadas en los últimos años. El Fondo Monetario Internacional (FMI) no espera que la inflación se sitúe en el objetivo de la mayoría de bancos centrales hasta 2025, lo que augura tipos de interés elevados durante un largo período de tiempo, sobre todo si se vuelve a tensionar el precio del petróleo en un contexto de elevada incertidumbre geopolítica.
La previsión de crecimiento del FMI para 2024 es del 2.9%, una tasa muy similar a la de 2023 e inferior a las tasas de crecimiento prepandemia. También habrá que seguir de cerca la evolución de una China que se enfrenta a su menor crecimiento económico en 35 años, exceptuando los años de la COVID-19, lastrado por una excesiva acumulación de deuda y su dependencia del sector inmobiliario. Por su parte, los países emergentes sentirán con fuerza el frenazo chino, ya que muchos de ellos se encuentran en una delicada situación fiscal que, en un contexto de rápido tensionamiento de las condiciones financieras y de fortaleza del dólar, agrava también su vulnerabilidad externa.
6. Sur(es) y Norte(s) El Sur Global se consolida como un actor clave en la contestación a Occidente bajo lógicas antiimperialistas o de doble rasero. La imagen más simbólica de este momento de expansión geopolítica se verá en octubre de 2024, cuando los BRICS se reúnan en Rusia para formalizar su ampliación. Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica suman a su club a Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía e Irán. Juntos suponen el 46% de la población mundial, un 29% del PIB global, e incluyen a dos de los tres mayores productores de petróleo del mundo. De esta forma, los BRICS ganarán una voz todavía más potente, aunque también es posible que integren más contradicciones internas y agendas propias.
7. Retroceso de los compromisos internacionales 2024 tiene que demostrar si la comunidad internacional todavía es capaz y quiere consensuar respuestas coordinadas a problemas globales compartidos, a través de órganos de gobernanza colectiva. No será fácil. El mundo está ante una aceleración de la crisis ecológica, un récord de migraciones y desplazamientos forzosos, así como ante una clara involución de la agenda para la igualdad de género (a este paso, se necesitarán 131 años para alcanzar la plena paridad). En Europa, la hiperactividad regulatoria en cuestiones climáticas e industriales está aumentando la politización de este tema, de la mano de fuerzas de derecha radical, y avivando el malestar social en ciertos estados miembros como Italia, Países Bajos o Alemania, que están tratando de limitar las ambiciones de la UE en materia climática.
También las políticas migratorias europeas han formalizado un retroceso importante. El Pacto Europeo de Migración y Asilo, que está previsto que salga adelante antes de las elecciones europeas de 2024, supone una legitimación de las políticas antiinmigración de la UE. Dicho pacto permite retrasar el registro de los solicitantes de asilo, instaurar procedimientos de asilo fronterizos de segunda categoría y ampliar el tiempo de detención en frontera.