Sesenta años sin Albert Camus, el eterno extranjero
Se cumplen 60 de la muerte de uno de los máximos exponentes de la literatura europea de posguerra, Albert Camus, un autor asociado con la corrienta existencialista -etiqueta que él mismo rechazaba- y cuya novela "El extranjero", su obra de referencia, refleja las vicisitudes del hombre ajeno a su propia realidad.
La pequeña París. Así llamaban a Mondovi, una ciudad de Argelia en los tiempos de la colonia francesa. Luego, con la independencia de 1962 —tras una guerra que duró ocho años— se la nombró Dréan. Allí nació Albert Camus, un 7 de noviembre de 1913 con la miseria del tercer mundo de fondo. Fue a partir de un subsidio para los hijos de las víctimas de la guerra que empezó a estudiar: primero la primaria, después el bachillerato y finalmente Filosofía y Letras.
Mientras tanto, como la mayoría de sus compañeros del barrio, jugaba al fútbol. Hizo natación y boxeo pero el fútbol le encantaba. Era 9, delantero central, pero tenía tuberculosis y sus pulmones no funcionaban muy bien —se agitaba todo el tiempo—, entonces decidió ir al arco. Como la docencia le fue negada, se dedicó al periodismo. Ya en 1932, a los 19 años, publicó sus primeros artículos. Poco a poco se convirtió en una voz importante en Argelia. Tenía 44 años Camus cuando recibió el Premio Nobel de Literatura.
Camus, como todo ser humano, estaba condenado a muerte. La tuberculosis, una suerte de fantasma que lo acompañó siempre, le marcó los límites de sus movimientos.
Hace exactamente 60 años, cuando se encontraba en la cumbre de su carrera literaria e intelectual, Albert Camus murió en un accidente de tránsito. O al menos eso dice el consenso, pese a que estén los que crean que detrás de todo estuvo la KGB. Iba en un vehículo por la ruta número 5, en Villeblevin, Francia. Tenía apenas 46 años.