Secuestro y enfrentamientos en México dejan 21 muertos
10 de febrero de 2009 (21:17 h.)
Ciudad Juárez/México/EFE
Al menos 21 personas murieron ayer a raíz de un enfrentamiento entre militares y secuestradores en el estado mexicano de Chihuahua (norte), convertido el año pasado en el más violento del país por las 2.000 víctimas causadas por el crimen organizado.
La matanza se originó con una persecución de militares a secuestradores que tenían en su poder a nueve civiles, a seis de los cuales mataron en el rancho "El Vergel" cuando se vieron rodeados por los soldados, dijo a Efe el portavoz del Operativo Conjunto (policíaco-militar) Juárez, Enrique Torres.
Los tres civiles restantes fueron liberados por el Ejército y los secuestradores lograron salir del rancho, pero fueron seguidos por los militares, con quienes se enfrentaron a tiros en la carretera Ciudad Juárez-Chihuahua, cerca del rancho "El Cachorro".
En esos enfrentamientos murieron 14 secuestradores y un militar, y se desconoce si algunos de los criminales lograron huir.
Los cuerpos de las víctimas fueron trasladados al servicio médico forense en Ciudad Juárez, en el norte de Chihuahua, estado fronterizo con Estados Unidos.
Hasta el momento no se sabe a qué grupo pertenecen los criminales ni qué pretendían hacer con los nueve rehenes.
En la guerra que desarrollan en México los diferentes carteles es frecuente que grupos criminales secuestren a rivales para torturarlos y matarlos después de obtener su confesión.
En 2008, uno de cada tres muertos atribuidos a las mafias en todo el país (5.600) se registró en Chihuahua, donde el punto más caliente fue Ciudad Juárez, con 1.600 víctimas.
Esta ciudad, con 1,5 millones de habitantes, es el centro neurálgico de la disputa entre el cartel de Juárez, comandado por Vicente Carrillo Fuentes, aliado al del Golfo, y el de Sinaloa, que lidera Joaquín "El Chapo" Guzmán.
Chihuahua es productor de marihuana y heroína, y la "puerta más grande" de entrada a México de armas provenientes de Estados Unidos.
El senador Pedro Joaquín Coldwell ha denunciado que al país ingresan ilegalmente cada día unas 2.000 armas, entre fusiles y pistolas.
Al menos 21 personas murieron ayer a raíz de un enfrentamiento entre militares y secuestradores en el estado mexicano de Chihuahua (norte), convertido el año pasado en el más violento del país por las 2.000 víctimas causadas por el crimen organizado.
La matanza se originó con una persecución de militares a secuestradores que tenían en su poder a nueve civiles, a seis de los cuales mataron en el rancho "El Vergel" cuando se vieron rodeados por los soldados, dijo a Efe el portavoz del Operativo Conjunto (policíaco-militar) Juárez, Enrique Torres.
Los tres civiles restantes fueron liberados por el Ejército y los secuestradores lograron salir del rancho, pero fueron seguidos por los militares, con quienes se enfrentaron a tiros en la carretera Ciudad Juárez-Chihuahua, cerca del rancho "El Cachorro".
En esos enfrentamientos murieron 14 secuestradores y un militar, y se desconoce si algunos de los criminales lograron huir.
Los cuerpos de las víctimas fueron trasladados al servicio médico forense en Ciudad Juárez, en el norte de Chihuahua, estado fronterizo con Estados Unidos.
Hasta el momento no se sabe a qué grupo pertenecen los criminales ni qué pretendían hacer con los nueve rehenes.
En la guerra que desarrollan en México los diferentes carteles es frecuente que grupos criminales secuestren a rivales para torturarlos y matarlos después de obtener su confesión.
En 2008, uno de cada tres muertos atribuidos a las mafias en todo el país (5.600) se registró en Chihuahua, donde el punto más caliente fue Ciudad Juárez, con 1.600 víctimas.
Esta ciudad, con 1,5 millones de habitantes, es el centro neurálgico de la disputa entre el cartel de Juárez, comandado por Vicente Carrillo Fuentes, aliado al del Golfo, y el de Sinaloa, que lidera Joaquín "El Chapo" Guzmán.
Chihuahua es productor de marihuana y heroína, y la "puerta más grande" de entrada a México de armas provenientes de Estados Unidos.
El senador Pedro Joaquín Coldwell ha denunciado que al país ingresan ilegalmente cada día unas 2.000 armas, entre fusiles y pistolas.