Plan militar en Afganistán provoca polémica y Obama se juega la vida

Agencias



La ambiciosa estrategia militar del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, para ganar la guerra de Afganistán en 18 meses y posterior regreso de tropas se ha convertido en la apuesta del gobernante con la que se juega su prestigio, liderazgo y la Presidencia del país más poderoso del mundo.

El plan, sin embargo, no ha sido recibido con unánime apoyo y ha generado polémica y división entre analistas, políticos y la opinión pública.

En el Congreso de EEUU, la estrategia fue acogida ayer con recelo por parte de la mayoría de congresistas, tanto republicanos como demócratas, si bien por diferentes razones.

Esta división se puso de manifiesto en el Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, donde este miércoles comparecieron el jefe del Estado Mayor, el almirante Mike Mullen, el secretario de Defensa, Robert Gates, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Todos ellos defendieron con vehemencia el plan de Obama, presentado la noche del martes, ante las preguntas de los legisladores.

Uno de los más críticos en el bando republicano fue John McCain, el que fuera candidato republicano a las pasadas elecciones presidenciales. El veterano senador de Arizona calificó la estrategia de Obama de “lógicamente incoherente” por incluir a la vez una escalada militar substancial, y una pronta retirada. McCain presionó a Gates y Mullen para que respondieran si la retirada dependería de un calendario marcado de antemano, o de “las condiciones sobre el terreno”.

Desde otro lado de la trinchera partidista, el demócrata Carl Levin, presidente del Comité de las Fuerzas Armadas, fue menos contundente en sus críticas, pero también dejó entrever un cierto escepticismo respecto a la empresa de Obama. Sus dudas hacen referencia al éxito de una escalada militar estadounidense inmediata que no vaya acompañada de un “aumento adecuado de las fuerzas de seguridad afganas con las que asociarse”.

Los demócratas, en general, se oponen a un aumento de las tropas y prefieren que haya más atención y recursos para la capacitación de las fuerzas de seguridad afganas.

Obama apuesta por una considerable escalada militar con el refuerzo de 30.000 soldados y exige a todos resultados para julio de 2011.

A pesar de las dudas, los analistas apuntan a que los congresistas le darán al Presidente los recursos que solicita para llevar adelante su plan.

En tanto, las primeras reacciones entre los comentaristas y analistas refleja lo polémico de la propuesta: la izquierda zarandea al Presidente por ensuciar su reciente Premio Nobel de la Paz con esta decisión de profundizar la guerra; la derecha lo acusa de favorecer al enemigo al señalar un límite preciso para el final del conflicto.



Para el El País de España, ambas críticas tienen fundamento. Como confesó en su discurso, Obama contaba con ellas por anticipado y decidió obviarlas a favor de un plan que lleva su sello personal y que refleja toda su concepción sobre la defensa de los intereses nacionales. “Como Presidente, tengo que contrapesar todos los retos a los que hacemos frente, no puedo permitirme el lujo de atender sólo uno”, manifestó ante los cadetes de la Escuela Militar de West Point.