La ONU recomienda no fumigar con herbicida en frontera con Ecuador
22 de septiembre de 2007 (19:18 h.)
Bogotá/EFE
El relator Especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre el Derecho a la Salud, el neocelandés Paul Hunt, recomendó ayer, a Colombia no fumigar más los cultivos de coca con el herbicida glifosato en la frontera con Ecuador, hasta que se aclare su impacto en las personas.
"Cuando finalicé mi visita a Ecuador, en mayo, mi opinión, basada en toda la información disponible (...) era que las fumigaciones aéreas con glifosato a lo largo de la frontera colombo-ecuatoriana no deberían iniciarse nuevamente", dijo Hunt a los periodistas en Bogotá.
No obstante, el relator aclaró que su misión "no es científica", y que él y otros funcionarios de la ONU no están "tomando muestras ni haciendo pruebas de laboratorio", sino que han recopilado información tanto en Ecuador como en Colombia.
Las fumigaciones en la zona fronteriza común se iniciaron en diciembre de 2006 y el Gobierno del entonces presidente ecuatoriano, Alfredo Palacio, llamó a consultas a su embajador en Bogotá, Alejandro Suárez, mientras que el por esa época mandatario electo, Rafael Correa, suspendió una visita programada en esos días a la capital colombiana.
El gobierno del mandatario de Colombia, Álvaro Uribe, argumentó entonces que en esa zona estaban sembradas algo más de 13.000 hectáreas de coca, la materia prima de la cocaína.
Para Ecuador, las fumigaciones con glifosato "causan daños a la salud humana y animal y arrasa con los cultivos, las aguas y en general con el medio ambiente", mientras que para Colombia son "inofensivas".
Hunt reconoció, ayer, que en Bogotá ha recibido "valiosa información tanto oral como escrita que requiere una cuidadosa lectura y apreciación" y que esas reuniones "continuarán", por lo que "sería prematuro (...) expresar puntos de vista y proponer recomendaciones finales".
Añadió que en Ecuador recibió "otros testimonios creíbles y confiables acerca de que las fumigaciones áreas pueden afectar, también, la salud mental", y que fue "informado de que los helicópteros militares, algunas veces, acompañan las fumigaciones áreas y que las experiencias pueden ser aterradoras, especialmente, para los niños".
Remarcó que "esta evidencia era suficiente para establecer el principio de precaución que me llevó a mi posición inicial acerca de que las fumigaciones debían cesar hasta aclarar que no hacen daño a la salud humana".
Por ello, apuntó que "para asegurar la conformidad con sus responsabilidades internacionales en derechos humanos, Colombia debe respetar una zona de 10 kilómetros libre de fumigación a lo largo de la frontera".
Indicó, también, que "es crucial que sepan que estoy considerando este asunto desde el punto de vista del derecho a la salud", aunque reconoció que "el cultivo ilícito de coca supone una grave y compleja carga para el Gobierno de Colombia, para lo cual no hay nunca respuestas sencillas".
Hunt señaló que sacará sus conclusiones "y haré las recomendaciones" sobre esas aspersiones, que afectan a los pobladores y al medio ambiente de la línea de frontera común de 586 kilómetros de longitud.
Colombia "no puede arriesgar por ningún motivo el derecho a la salud que tiene Ecuador", recalcó el relator.
El relator Especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU sobre el Derecho a la Salud, el neocelandés Paul Hunt, recomendó ayer, a Colombia no fumigar más los cultivos de coca con el herbicida glifosato en la frontera con Ecuador, hasta que se aclare su impacto en las personas.
"Cuando finalicé mi visita a Ecuador, en mayo, mi opinión, basada en toda la información disponible (...) era que las fumigaciones aéreas con glifosato a lo largo de la frontera colombo-ecuatoriana no deberían iniciarse nuevamente", dijo Hunt a los periodistas en Bogotá.
No obstante, el relator aclaró que su misión "no es científica", y que él y otros funcionarios de la ONU no están "tomando muestras ni haciendo pruebas de laboratorio", sino que han recopilado información tanto en Ecuador como en Colombia.
Las fumigaciones en la zona fronteriza común se iniciaron en diciembre de 2006 y el Gobierno del entonces presidente ecuatoriano, Alfredo Palacio, llamó a consultas a su embajador en Bogotá, Alejandro Suárez, mientras que el por esa época mandatario electo, Rafael Correa, suspendió una visita programada en esos días a la capital colombiana.
El gobierno del mandatario de Colombia, Álvaro Uribe, argumentó entonces que en esa zona estaban sembradas algo más de 13.000 hectáreas de coca, la materia prima de la cocaína.
Para Ecuador, las fumigaciones con glifosato "causan daños a la salud humana y animal y arrasa con los cultivos, las aguas y en general con el medio ambiente", mientras que para Colombia son "inofensivas".
Hunt reconoció, ayer, que en Bogotá ha recibido "valiosa información tanto oral como escrita que requiere una cuidadosa lectura y apreciación" y que esas reuniones "continuarán", por lo que "sería prematuro (...) expresar puntos de vista y proponer recomendaciones finales".
Añadió que en Ecuador recibió "otros testimonios creíbles y confiables acerca de que las fumigaciones áreas pueden afectar, también, la salud mental", y que fue "informado de que los helicópteros militares, algunas veces, acompañan las fumigaciones áreas y que las experiencias pueden ser aterradoras, especialmente, para los niños".
Remarcó que "esta evidencia era suficiente para establecer el principio de precaución que me llevó a mi posición inicial acerca de que las fumigaciones debían cesar hasta aclarar que no hacen daño a la salud humana".
Por ello, apuntó que "para asegurar la conformidad con sus responsabilidades internacionales en derechos humanos, Colombia debe respetar una zona de 10 kilómetros libre de fumigación a lo largo de la frontera".
Indicó, también, que "es crucial que sepan que estoy considerando este asunto desde el punto de vista del derecho a la salud", aunque reconoció que "el cultivo ilícito de coca supone una grave y compleja carga para el Gobierno de Colombia, para lo cual no hay nunca respuestas sencillas".
Hunt señaló que sacará sus conclusiones "y haré las recomendaciones" sobre esas aspersiones, que afectan a los pobladores y al medio ambiente de la línea de frontera común de 586 kilómetros de longitud.
Colombia "no puede arriesgar por ningún motivo el derecho a la salud que tiene Ecuador", recalcó el relator.