Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 19 de mayo de 2022
  • Actualizado 11:29

Ómicron, viajes y fiestas, un cóctel que lleva al límite el sistema de salud en Washington

Los residentes bolivianos en Estados Unidos reciben las fiestas de fin de año bajo las sombras de la duda y el miedo como ingrediente de sus actividades familiares y sociales.
Funcionarios de Salud toman muestras para pruebas COVID en Washington. Joel Vera
Funcionarios de Salud toman muestras para pruebas COVID en Washington. Joel Vera
Ómicron, viajes y fiestas, un cóctel que lleva al límite el sistema de salud en Washington

Largas filas para las pruebas COVID-19, vuelos cancelados, fiestas de fin de año suspendidas, cifras de contagio en subida, un alto en actividades extracurriculares de las escuelas públicas que comienzan a considerar la vuelta a clases en 2022 de manera virtual, recomendaciones para evitar celebraciones masivas y la gente debatiéndose entre el temor y las dudas, son solo algunos de los elementos que conforman el cóctel de fin de año que amenaza con volver a colapsar el sistema de salud en el área metropolitana de Washington DC, hogar del mayor número de residentes bolivianos en los Estados Unidos, justo al filo de las celebraciones Navideñas.

Y es que el sistema sanitario en Washington DC, Maryland y Virginia está llegando al límite y se encuentra próximo a un nuevo colapso debido a la gran demanda de pruebas COVID-19, por un súbito incremento de casos positivos, el temor sumado a la incertidumbre por la nueva variante (Ómicron), la gran cantidad de viajes o las reuniones familiares y fiestas de fin de año, lugares que en pasadas semanas estaban prácticamente vacíos con estacionamientos e instalaciones prácticamente desiertas, se han convertido en una especie de sitios de peregrinación plagados de gente haciendo largas filas a pie o en sus automóviles, transformando un simple trámite de minutos en una verdadera odisea que puede llevar más de tres largas horas de espera. 

A todo ello se suma el azote de una ola de frío que, aunque todavía no trajo nieve al área, llegó con todo su rigor justo con el inicio de la temporada de invierno que ha mantenido sus temperaturas más bajas durante los pasados días en un promedio de menos 4 grados centígrados al inicio de cada jornada.

Una de las comunidades afectadas por este nuevo golpe de la COVID-19 es la boliviana, que en su mayoría (80% de todos los residentes en EEUU) tiene por domicilio el área metropolitana de Washington DC. Es el caso de la familia Soliz, que se vio obligada a suspender su viaje de vacaciones a Río de Janeiro programado para este 25 de diciembre debido a que su vuelo fue suspendido, al igual que otros 500 vuelos cuyos pasajeros fueron notificados entre la noche del 23 y la madrugada de este 24 en todo el país. “Igual estábamos con miedo porque no sabemos bien cómo está la cosa con esta nueva variante en el Brasil y también teníamos la duda para volver, porque teníamos planificado volver después de Año Nuevo y tal vez va a estar todo cerrado”, explica María Eugenia.

En Virginia, uno de los lugares de residencia preferidos por los residentes bolivianos, los principales hospitales y algunos de los sistemas de seguro médico más populares ya han anunciado oficialmente a sus usuarios, vía correo electrónico y mensajes de texto que las citas para realizarse las pruebas COVID-19 deben esperar algunos días, lo que en los hechos significa que el tiempo de espera se extiende hasta la primera semana del mes de enero.

“En el seguro nos han avisado que si queremos cita para hacernos la prueba rápida o la PCR, va a tardar unos días y al momento de marcar cita lo más rápido que se puede es el 4 de enero. No hay antes. Lo mismo está pasando en el hospital. Nosotros tenemos que hacernos la prueba menos de tres días antes de viajar para Año Nuevo”, explica Lucía Mérida.

Algo similar pasa en los lugares temporales de emergencia que fueron instalados durante la etapa más dura de la pandemia en estacionamientos de algunas parroquias o bibliotecas públicas para realizarse pruebas gratuitas COVID-19. Si bien no es excluyente agendar previamente una cita para acceder a los dos tipos de pruebas, las largas filas de vehículos pueden extenderse hasta por más de tres horas. “Hemos llegado tipo 12:45, ya van a ser las 4:00 y falta un auto más para que nos atiendan”, cuenta Alexa Mérida, una joven que cursa el último grado de colegio, que es parte del equipo de atletismo de su unidad educativa y que cuenta cómo en las últimas horas cancelaron actividades extracurriculares en las escuelas públicas del condado de Fairfax.

“Nos acaban de anunciar que casi todas las competencias regionales para esta semana y la próxima se han cancelado. Solo queda una que se hace bajo techo, pero ahora dice que va a ser al aire libre”. Ese anuncio llega junto con una posible vuelta virtual a clases en la segunda semana de enero 2022. Según se sabe, ya está sobre la mesa de discusión en ese u otros condados del área como Arlington y Prince William, todos en el estado de Virginia.
 
En este marco las autoridades todavía no han hablado de aplicar o volver a las restricciones que se mantuvieron vigentes hasta hace unos meses. Sin embargo, van en la misma línea del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien recomendó enfáticamente hace unos días desde Ginebra que es mejor esperar ahora “y celebrar la vida mañana”, que “celebrar hoy y estar de luto mañana”. 

Los residentes bolivianos en EEUU reciben las fiestas de Fin de Año bajo las sombras de la duda y el miedo como ingrediente de sus actividades familiares y sociales, mientras que en su Bolivia natal el debate se cierra sobre el horario prudente de unas celebraciones que, hasta ahora, parecen intocables.