Michelle Bachelet defiende su gestión y lamenta el pesimismo de los medios
03 de octubre de 2007 (16:49 h.)
Santiago de Chile/EFE
Al año y medio de acceder al poder, la presidenta chilena Michelle Bachelet defiende su gestión diferente de la masculina, a su juicio autoritaria y paternalista, admite fallas en su política de comunicación y lamenta la visión negativa de algunos medios de comunicación chilenos.
En su reunión anual con los corresponsales extranjeros en Santiago, Bachelet afirmó ayer que Chile está más integrado en el mundo, política y económicamente, negó que las diferencias territoriales con Perú supongan una degradación de las relaciones bilaterales y confió en poder modificar el sistema electoral no representativo heredado de la dictadura.
También defendió haber dado instrucciones para estudiar las ventajas y los inconvenientes de la energía nuclear, subrayó la idoneidad de Chile para integrar el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y admitió que el fallido sistema de transporte público en Santiago es la "mayor espina" de su gestión.
Por contraste con el optimismo mostrado al repasar su gestión, en la reunión destacó la amargura de la presidenta Bachelet con los medios de comunicación chilenos, que, según dijo, dan una imagen distorsionada de la realidad nacional que se contagia en el exterior y crean expectativas artificiales que se traducen en insatisfacción popular.
Bachelet negó que el anuncio peruano de acudir a La Haya en noviembre haya supuesto la cancelación de su visita a Lima. "Estoy invitada, pero no había fecha, así que no hay suspensión", dijo.
Sobre Argentina, y preguntada por la posibilidad de crear un "bloque femenino" en Sudamérica si Cristina Kirchner es elegida presidenta, Bachelet afirmó que considera a la candidata "inteligente y valiosa" pero que las relaciones con el país vecino "ya son buenas y seguirán siéndolo independientemente de quien gane".
Bachelet subrayó su "profundo dolor" por el resultado del nuevo sistema de transporte público en Santiago "y por haber causado involuntariamente" graves problemas a la ciudadanía.
Entre los logros sociales, Bachelet destacó que en 30 años se habían creado en Chile 1.000 "casas cuna", jardines de infancia para los bebés de mujeres trabajadoras, y en 18 meses ha inaugurado "otras 1.000, con el propósito de abrir 900 más cada año".
También fustigó a la oposición de derecha, de la que dijo que "ha de ser coherente": si durante la campaña está a favor del voto del emigrante en el exterior y del cambio del sistema electoral, "luego que sea coherente y no torpedee los proyectos de ley" que presenta el Gobierno.
Al termino de la reunión, Bachelet se refirió a la próxima Cumbre Iberoamericana, convocada en noviembre en Santiago, de la que espera que salgan "proyectos concretos para aumentar la cohesión social en América Latina", donde, recordó, hay 205 millones de pobres y "excluidos del sistema" económico.
Al año y medio de acceder al poder, la presidenta chilena Michelle Bachelet defiende su gestión diferente de la masculina, a su juicio autoritaria y paternalista, admite fallas en su política de comunicación y lamenta la visión negativa de algunos medios de comunicación chilenos.
En su reunión anual con los corresponsales extranjeros en Santiago, Bachelet afirmó ayer que Chile está más integrado en el mundo, política y económicamente, negó que las diferencias territoriales con Perú supongan una degradación de las relaciones bilaterales y confió en poder modificar el sistema electoral no representativo heredado de la dictadura.
También defendió haber dado instrucciones para estudiar las ventajas y los inconvenientes de la energía nuclear, subrayó la idoneidad de Chile para integrar el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y admitió que el fallido sistema de transporte público en Santiago es la "mayor espina" de su gestión.
Por contraste con el optimismo mostrado al repasar su gestión, en la reunión destacó la amargura de la presidenta Bachelet con los medios de comunicación chilenos, que, según dijo, dan una imagen distorsionada de la realidad nacional que se contagia en el exterior y crean expectativas artificiales que se traducen en insatisfacción popular.
Bachelet negó que el anuncio peruano de acudir a La Haya en noviembre haya supuesto la cancelación de su visita a Lima. "Estoy invitada, pero no había fecha, así que no hay suspensión", dijo.
Sobre Argentina, y preguntada por la posibilidad de crear un "bloque femenino" en Sudamérica si Cristina Kirchner es elegida presidenta, Bachelet afirmó que considera a la candidata "inteligente y valiosa" pero que las relaciones con el país vecino "ya son buenas y seguirán siéndolo independientemente de quien gane".
Bachelet subrayó su "profundo dolor" por el resultado del nuevo sistema de transporte público en Santiago "y por haber causado involuntariamente" graves problemas a la ciudadanía.
Entre los logros sociales, Bachelet destacó que en 30 años se habían creado en Chile 1.000 "casas cuna", jardines de infancia para los bebés de mujeres trabajadoras, y en 18 meses ha inaugurado "otras 1.000, con el propósito de abrir 900 más cada año".
También fustigó a la oposición de derecha, de la que dijo que "ha de ser coherente": si durante la campaña está a favor del voto del emigrante en el exterior y del cambio del sistema electoral, "luego que sea coherente y no torpedee los proyectos de ley" que presenta el Gobierno.
Al termino de la reunión, Bachelet se refirió a la próxima Cumbre Iberoamericana, convocada en noviembre en Santiago, de la que espera que salgan "proyectos concretos para aumentar la cohesión social en América Latina", donde, recordó, hay 205 millones de pobres y "excluidos del sistema" económico.