Lula tiene el reto de acabar con el activismo político en cuarteles

Sobre Lula. EFE

Uno de los mayores desafíos que afrontará el presidente electo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, será extirpar la política de los cuarteles y desmilitarizar el Gobierno, tras cuatro años de puertas abiertas con Jair Bolsonaro.

Las Fuerzas Armadas han tenido un fuerte protagonismo en el Gobierno de Bolsonaro que Lula quiere aplacar a partir del 1 de enero, día de su investidura.

No será fácil. El dirigente progresista se encontrará con una administración repleta de militares, de altos a bajos cargos, con la presión añadida de cientos de bolsonaristas acampados a las puertas de los cuarteles para exigir una “intervención” militar.

Desde los años oscuros de la dictadura (1964-1985), los militares no tenían tanto espacio en el poder. Bolsonaro, capitán retirado del Ejército y líder de la ultraderecha, ha sido el principal artífice de ello al imprimirle un marcado acento castrense a su gestión.

Invitó a las Fuerzas Armadas a comandar ministerios, les puso al frente de empresas públicas y les convenció para que supervisaran las elecciones de octubre, que perdió por una diferencia de menos de dos puntos frente a Lula.